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Rumores de boda en Gran Bretaña y en Bélgica

El enlace de Cressida Bonas y el príncipe Harry primera boda aristocrática en la casa real británica desde los tiempos del matrimonio del príncipe de Gales con Diana Spencer

Diciembre 2, 2013
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Unas recientes declaraciones del medio hermano de Cressida Bonas, la novia del príncipe Harry de Inglaterra, han disparado allí fuertes rumores en torno a un próximo compromiso del popular príncipe, que en estos días ha llegado al Polo Sur encabezando una expedición con fines caritativos para la institución “Walking with the Wounded”. De confirmarse estos rumores, esta sería la primera boda aristocrática en la casa real británica desde los tiempos del matrimonio del príncipe de Gales con la infausta Diana Spencer. Ello se debe a que la rubia bailarina novia del príncipes es hija de Jeffrey Bonas, que hizo fortuna propia en el negocio textil, y de Lady Mary-Gage Georgiana Curzon, hija del conde de Howe, pariente de la princesa Diana por descender ambas de los duques de Marlborough, y hasta descendiente por línea ilegítima del rey Carlos II de Gran Bretaña.

Una ascendencia muy superior a la de Kate Middleton que por su madre desciende de mineros del norte de Inglaterra, pero una familia plagada de escándalos, infidelidades y divorcios pues la madre de Cressida tiene cinco hijos de tres de sus cuatro ex maridos. Ya se habla de que la joven pueda abandonar en breve su carrera como bailarina pues quiere evitar toda posible incomodidad al príncipe Harry, aunque este medio hermano lenguaraz se plantea en voz alta si Cressida será capaz de sostener la enorme presión mediática que en breve podrías caer sobre ella que ya ha pasado varios fines de semana en el palacio de Sandringham y es una habitual de Clarence House, la residencia londinense del príncipe de Gales.

Y más de lo mismo en Bélgica

Más desapercibidos parecen pasan los amores del príncipe Amadeo de Bélgica, de 27 años, sobrino del rey Felipe, y quinto en el orden de sucesión a la corona, con la joven Lili Rosbach von Wolkenstein. El príncipe, hijo de la princesa Astrid de Bélgica y del archiduque Lorenzo de Austria, se presentó en público con ella días pasados en una gala benéfica en Nueva York disparándose los rumores de noviazgoentre ambos. Él, que estudió en la London School of Economics, la conoció en Nueva York cuando trabajaba en la prestigiosa firma Deloite Consulting y ella desarrollaba su labor para la cadena de software financiero y noticias Bloomberg News.

También en este caso, de confirmarse el compromiso, se trataría de una boda de altos vuelos pues ella es hija de Ettore Rosbach von Wolkenstein, a su vez hijo extra matrimonial del italiano Filippo Caracciolo, príncipe de Castagneto, y de la condesa Lilia de Smecchia. Familias a través de las cuales está emparentada con el poderoso clan Agnelli propietario de FIAT, con clanes de la gran nobleza italiana como los Borghese o los Gaetani, y con personajes del mundo del corazón como Beatrice Borromeo que es la actual novia de Pierre Casiraghi con quien el príncipe belga mantiene una amistad que data ya de varios años.

“Kennedy-san, Kennedy-san”, gritaban los japoneses a Carolina Kennedy

Entre tanto, y cuando en los Estados Unidos se conmemora el 50 aniversario del asesinato del llorado John Fitzgerald Kennedy, su hija Carolina Kennedy acaba de presentar ante la corte japonesa sus credenciales en su calidad de nueva embajadora norteamericana en el país del crisantemo. Una llegaba rodeada de enorme expectación en las calles de Tokyo (las gentes le gritaban “Kennedy-san, Kennedy-san”) pues Carolina Kennedy, que declaró sentirse muy honrada de presentarse ante el emperador Akihito y estar muy deseosa de comenzar a trabajar, recibió una excepcional muestra de afecto por parte de la sobria corte sintoísta del Japón.

Un país en el que hace tan solo unos días el actor pasado a la política Taro Yamamoto recibió una amenaza de muerte por atreverse a romper la estricta etiqueta imperial al entregar en mano al sacralizado emperador una carta en la que recababa atención para los afectados de Fukushima, durante un garden party en el palacio de Akasaka. Y una corte que vive detrás de una urna de cristal que ha causado una severa depresión a la princesa heredera Masako, pero que ahora también busca adaptarse a los tiempos pues el emperador Akihito y la emperatriz Michiko han anunciado su deseo de romper con la sacrosanta tradición al manifestar querer ser cremados a su muerte por su preocupación por la falta de espacio en el país.

Akihito ya está en el declinar de su vida, como también lo está en España el infante don Carlos, que afectado por una grave enfermedad neurodegenerativa muy avanzada (hace un año padeció también un ictus), apenas asiste ya a actos oficiales o de carácter social, y que, tras verse envuelto en la sonada quiebra de la compañía Marsans, el pasado día 15 dejó de ser consejero de la poderosa compañía CEPSA en la que ha ostentado un cargo directivo durante más de 25 años.

Ricardo Mateos