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El enésimo intento de Ana Patricia Botín (Santander), para rentabilizar “su” Cuenta 1 2 3, una tarjeta “trampa” que se vende como gratuita pero que siempre cobra intereses

Junio 14, 2016
ana p botin

Se avecina un verano complicado para el Banco Santander de Ana Patricia Botín. La presentación de resultados del segundo trimestre de este año mostrarán una serie de debilidades que están marcando su presente y también su futuro: excesiva dependencia a un país en recesión como Brasil, problemas en su división de crédito al consumo en Estados Unidos y un negocio en España que no levanta cabeza. A esto podría sumarse una catástrofe si el referéndum del Brexit se decanta por la salida del Reino Unido, una de las fuentes más estables de beneficios del Banco Santander.

El caso de España es uno de los más preocupantes, ya que la estrategia implementada por Ana Patricia Botín y del director general para nuestro país, Rami Aboukhair, para incrementar el volumen de negocio, no está consiguiendo sus objetivos. Todo contrario. Como ya adelantó Extraconfidencial.com, en la negociación sobre el cierre de oficinas y despidos masivos se esgrimió como motivo la propia Cuenta 1 2 3, por el enorme deterioro que supone en los márgenes de las sucursales; es decir, a algunos clientes les hace ganar dinero pero a la gran mayoría, perderlo. En este contexto, se entienden muy bien las declaraciones de Rami Aboukhair señalando que “las comisiones cero se tienen que acabar para ser rentables”.

Una tarjeta que obliga a pagar intereses

Mientras el cliente se va preparando para un horizonte cada vez peor, en el que volverá a pagar por los servicios más básicos mientras empeora la calidad del servicio por el menor número de Oficinas, más lejos y congestionadas, Banco Santander sigue afanándose en rentabilizar la Cuenta 1 2 3.  Ahora lo hace con un nuevo producto “truco”: la tarjeta Mi Otra 1 2 3. En apariencia puede parecer beneficioso: una tarjeta de crédito sin coste de emisión y entrega de acciones gratis según su gasto (una acción si se gasta más de 1.000 euros hasta 2.000 euros al trimestre, dos si está entre 2.000 euros hasta 3.000 euros al mes,  y tres si es más de 3.000 euros).

Pero detrás del reclamo surge el beneficio… para el Banco. En primer lugar, no es un producto gratuito, ya que obliga a tener otra tarjeta de crédito que cuesta tres euros al mes, pero a esto hay que añadir los intereses. Aunque el Santander señala que los tipos de interés son muy inferiores a muchas tarjetas -1% mensual, 12,68% TAE-, lo que no dice claramente que engloba todo tipo de plásticos y no sólo las de su clase, la peligrosa “Revolving” que siempre obliga a financiar las operaciones, nunca al pago total.  A esto se añade un sistema rígido de cuotas, en este caso con pagos fijos que se sitúan entre los 50 euros y los 600 euros al mes. Lo mejor es poner un ejemplo para ver su coste. Imagine una compra de 1.000 euros que paga en una cuota de 100 euros al mes (por encima de la cuota mínima). Al no poder pagar la totalidad de la compra, esta operación le costará amortizarla 11 meses y el pago de 58,99 euros de intereses en total. Eso sí, a cambio recibirá una acción del Banco Santander que el pasado viernes cotizaba a 3,86 euros; es decir, el pago neto por esta compra será de 56,13 euros.

Pero incluso eligiendo como forma de pago la cuota mayor, 600 euros al mes, los beneficios son claros, ya que tardará 2 meses en pagar la operación y en este breve periodo de tiempo habrá abonado 14,1 euros en intereses. Es más, también si va a pagar un importe inferior a su cuota -por ejemplo una compra de 500 euros pagando 600 euros al mes-, los intereses empiezan a cobrarse desde el momento de la compra hasta el día de pago. Siempre se paga. Si se multiplican las compras a lo largo del año y se eligen cuotas más bajas, mucho más negocio. Realidad frente a reclamo.

No hay que olvidar que en el Reino Unido, donde se lanzó por primera vez la Cuenta 1 2 3, se ha pasado de cobrar 2 libras por la misma (el equivalente a los 3 euros de España), a multiplicar por un 150% la comisión hasta las 5 libras (unos 7,50 euros). Todo un aviso a navegantes para los clientes de un Banco, el de Ana Patricia Botín, en zozobra continua.