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El egipcio Yaser Abdel Said, uno de los fugitivos más buscados por asesinar a sus dos hijas por “deshonrar” a su familia al negarse a someterse al Islam

Septiembre 14, 2015
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Pasa el tiempo y Yaser Abdel Said sigue siendo uno de los diez fugitivos más buscados por el FBI por el asesinato de sus dos hijas, Amina, de 18 años, y Sarah, de 17, el 1 de enero de 2008 en Irving, Texas. Se le acusa de asesinato capital múltiple y huída ilegal para evitar enjuiciamiento y se ofrece una recompensa de hasta 100.000 dólares por alguna pista que conduzca directamente a su arresto. La sospecha de que se encuentra en Latinoamérica disparo la lectura de esta noticia hasta casi bloquear los servidores. Normal, ya que Yaser Abdel Said sigue escalando posiciones entre los criminales más buscados.

Abdel era un residente de Estados Unidos procedente de Egipto. Para el FBI el móvil del parricida podría ser que, según la opinión del asesino, sus hijas habían “deshonrado” a su familia por negarse a adherirse al comportamiento tradicional del Islam. Así, el día de año nuevo fue con su taxi a por las jóvenes con el pretexto de que quería invitarlas a comer y les disparó a bocajarro en el interior del vehículo.

Abusó de su mujer y sus hijas

Said contrajo matrimonio con Patricia Owens en el año 1987 cuando él tenía quince años y ella tan solo 15. Después de que asesinara a sus hijas, su mujer confesó que Yaser había abusado en numerosas ocasiones de ella desde que se dieron el sí quiero. No fue la única que señaló este tipo de comportamiento en el fugitivo. Con la temprana edad de 9 y 8 años, sus hijas confesaron a su abuela materna algo similar, aunque posteriormente se retractaron de sus palabras. Sin embargo, mantuvieron esa versión de abuso continúo con sus amigos, llegando a mandarles mensajes al móvil con frases tan desgarradoras como “me trata como una puta”.

Además, Amina apareció en su Colegio en Texas con moretones en varias ocasiones. Con un carácter controlador, sus hijas afirmaban a su círculo más cercano que su padre las espiaba, llegando incluso a asegurar que las grababa en vídeo y audio sin su consentimiento. Hay mensajes e emails de Amina en los que afirma que su padre quería matarla.

Las cosas no eran diferentes con Sarah. Con tan solo 16 años, Said trató de arreglar el matrimonio de conveniencia de la hermana menor en Egipto con un hombre mayor que ella. Ella se negó y, a su regreso a Estados Unidos, comenzó a compaginar sus estudios con un trabajo en una tienda. El carácter retrogrado de su padre volvió a aflorar cuando la castigó por “sonreír demasiado a los clientes”.

Por su parte, Amina comenzó a salir con un joven que conoció en sus clases de Taekwondo. Era tal el miedo que tenía a su padre que le pidió que no la llamase o escribiese si ella no le ponía una palabra en clave para que Said no pudiese hacerse pasar por ella para sacarle información.

En estas circunstancias, Said trasladó la residencia familiar a Lawisville, Texas, a unos cien kilómetros de donde se encontraba su anterior vivienda. Lejos de amedrentar a Amina, esta comenzó a hacer planes para fugarse con su novio, casarse en Las Vegas y empezar una nueva vida lo más alejada de su progenitor. Durante este tiempo, Amina soportó las palizas de su padre al negarse a confesarle el nombre de su pareja por temor a que el fugitivo le asesinase.

Asesinato de Amina y Sarah

El día después de Navidad, Amina y Sarah huyeron con Patricia a Tulsa, Oklahoma, donde el novio de la hermana mayor tenía parientes. Había conseguido escapar de Said, o eso pensaba.

El día de año nuevo, su madre les propuso regresar a Texas para poner flores en la tumba de su abuela por el aniversario del fallecimiento. Las dos jóvenes accedieron a regañadientes. Esa misma tarde Said las instó a montar a su taxi con la excusa de que quería comer con ellas y disculparse. Previamente, le había dicho a Patricia que no fuera porque quería hablar con las chicas a solas. Una vez en el interior del coche sus hijas no tuvieron escapatoria. Llevó a ambas a Irving donde las disparó a bocajarro en el interior del vehículo. Amina murió en el acto y Sarah consiguió llamar al teléfono de emergencias para pedir ayuda al grito de “¡Ayuda! Me muero, me muero”. Sin embargo, los sanitarios no lograron llegar a tiempo. Una vez que las encontraron las dos hijas de Said habían fallecido a manos de su padre.

La pista de Said se pierde tras asesinar a su hija. El asesino desapareció y no hay constancia de que volase a Egipto. Según el FBI, es posible que haya intentado buscar refugio en comunidades egipcias en el propio Estados Unidos. En este sentido, señalan que podría estar en Nueva York, Texas, Virginia, Canadá y Egipto ya que conocía gente en estos lugares.

Entre las características físicas que ayudarían a su identificación, se encuentra una mancha marrón oscura en la parte inferior izquierda de su cuello. Además, el fugitivo suele llevar siempre gafas de sol, tanto de día como de noche. Finalmente, el FBI advierte de que es un criminal peligroso  conocido por ir permanentemente armado.

Alexandra Manzanares