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FALLECE UNA NOBLE IRREPETIBLE (IV)
Se acrecienta el rumor, muy fundado según nos cuenta alguien que dice conocerlo de primera mano, según el cual habría fallecido al menos 24 horas antes del anuncio oficial

El duque de Huescar, Carlos Fitz James Stuart, pagará 42.401 euros por las sucesiones nobiliarias de la duquesa Cayetana de Alba

Noviembre 25, 2014

Tendrá que satisfacer 2.396 euros en impuestos de sucesión por cada uno de sus títulos con Grandeza de España, que son diez en total: 23.960 euros
A esa cantidad se sumarán otros 683 euros por cada uno de sus otros títulos sin Grandeza, que son 28
El duque de Aliaga, resultó el gran agraciado con esa lluvia de nuevos títulos recibiendo el remarcable ducado de Hijar, los condados de Aranda y de Palma del Río, ambos con Grandeza de España, los marquesados de Almenara y de Orani y los condados de Guimerá y de Ribadeo


Parece que comienza a expandirse el rumor, muy fundado según nos cuenta alguien que dice conocerlo de primera mano, según el cual Cayetana de Alba habría fallecido al menos 24 horas antes del anuncio oficial del óbito por el deseo de la familia de no alargar en exceso unas jornadas particularmente dolorosas y fatigosas para todos sus miembros, y también, nos dicen, para sacar pronto de escena a Alfonso Díez que probablemente se retirará a su predio sanluqueño donde contará con buenos apoyos entre las personas más afectas a la desaparecida Cayetana de Alba. Comienza así un tiempo nuevo para la casa de Alba, ahora ya sobre los hombros del duque de Huescar, Carlos Fitz James Stuart, en su calidad de nuevo jefe de tan noble casa.

Ya el año pasado, y por decisión propia, la duquesa decidió dejar zanjada y atada su futura herencia realizando un reparto, acaso un tanto desigual, de bienes entre sus distintos hijos que llevó aparejada una notable distribución de títulos nobiliarios importantes de su casa en la que no todos salieron beneficiados por igual. De hecho fue su segundo hijo, el duque de Aliaga, quien resultó el gran agraciado con esa lluvia de nuevos títulos recibiendo el remarcable ducado de Hijar, los condados de Aranda y de Palma del Río, ambos con Grandeza de España, los marquesados de Almenara y de Orani, y los condados de Guimerá y de Ribadeo, mercedes todas ellas procedentes de la casa de Hijar y que Cayetana heredó en bloque de su familia materna y que por esta decisión decidió separar de la casa de Alba estableciendo nueva cabeza de ese legado histórico en su hijo Alfonso.

Cayetana, 37 títulos nobiliarios y 10 Grandezas de España
 

Una generosa decisión que le convierte en el portador de ocho títulos y cuatro Grandezas de España que probablemente tenga que ver con que este hijo, muy atento a los temas nobiliarios, es el actual presidente de la Diputación de la Grandeza. Así mismo su hermano Cayetano también recibió el ducado de Arjona, con su Grandeza de España, que ha podido asociar al condado de Salvatierra que hasta ahora portaba. Nada recibieron, sin embargo, Fernando, Jacobo, y Eugenia, que han tenido que contentarse con las mercedes nobiliarias que ya poseían, todas ellas con Grandeza de España, que son el marquesado de San Vicente del Barco, el condado de Siruela y el ducado de Montoro, respectivamente. Por aquella distribución Cayetana quedó únicamente como portadora de un total de 37 títulos y 10 Grandezas de España, a los que también el año pasado buscó añadir un nuevo florón con la solicitud de sucesión del ducado de Almazán que a día de hoy continúa aún irresuelta y que podría finalmente también recaer sobre su hijo Alfonso por tratarse de otro título procedente de la casa de Hijar. En cualquier caso esas resoluciones se tomaron para evitar complicaciones posteriores dado que Carlos, el primogénito de la duquesa, hubiera tenido derecho preferente a todos esos títulos.

No obstante el futuro duque de Alba de Tormes no podrá quejarse pues, transcurrido el plazo de tiempo que él estime como de respeto necesario a la figura de su madre, podrá elevar al Ministerio de Justicia su solicitud de sucesión para el resto de títulos de Cayetana. Una sucesión muy sencilla en este caso, por tratarse de madre a hijo, que le ahorrará mucho en impuestos sucesorios que implican las sucesiones transversales o las rehabilitaciones de títulos vacantes o perdidos en el olvido.

Nobleza obliga… a pagar

Y es que, a pesar de esa creencia ampliamente extendida según la cual los títulos llevan aparejados privilegios materiales para quienes los poseen, las sucesiones nobiliarias cuestan dinero pues por ellas se pagan impuestos a la hacienda pública como si se tratase de cualquier otro bien de naturaleza material. En este caso, Carlos Fitz-James-Stuart tendrá que satisfacer 2.396 euros en impuestos de sucesión por cada uno de sus títulos con Grandeza de España, que son diez en total: los ducados de Alba de Tormes, Berwick, y Líria y Jérica, el condado-ducado de Olivares, el marquesado de El Carpio, y los condados de Lemos, Lerín, Monterrey, Osorno, y Miranda del Castañar. Un total de 23.960 euros a los que se sumarán otros 683 euros por cada uno de sus otros títulos sin Grandeza, que son 28: los marquesados de Coria, Eliche, San Leonardo, La Mota, Sarria, Villanueva del Río, Tarazona, Villanueva del Fresno, Barcarrota, Algaba, Osera, Moya, Valdunquillo, Mirallo y Castañeda, los condados de Andrade, Ayala, Fuentes de Valdepero, Gelves, Villalba, San esteban de Gormáz, Fuentidueña, Casarrubios del Monte, Galve, Módica, y Santa Cruz de la Sierra, y el vizcondado de La Calzada.

Un montante de 18.441 euros más que, sumado al anterior, le supondrá una importante suma de 42.401 euros además de la minuta de quien le lleve los necesarios trámites ante el ministerio regido por Rafael Catalá. No es barato mantener el prestigio y el brillo social de una gran casa como la de Alba, pero sabido es que “nobleza obliga” y que si los títulos de nobleza no producen ni bienes ni dinero si son requisito indispensable para mantener la imagen pública y el estatus social.

 
Ricardo Mateos