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Aunque sus portavoces habituales, como su íntima Carmen Tello o su propio esposo Alfonso Díez, insisten en la notable mejoría de su salud

El duque de Huescar a su círculo más íntimo: “La duquesa de Alba está realmente muy mal”

Junio 4, 2014

La prueba de fuego del estado de Cayetana de Alba será su asistencia a la boda, este próximo sábado día 7, de Miguel de Solís-Beaumont tercer hijo varón de su íntima amiga Carmen Tello y Barbadillo, que, en su primer matrimonio con uno de los hijos del rico marques de la Motilla, fue marquesa de Valencina
Todo parece estar ya atado y bien atado en la multimillonaria herencia de la duquesa, que en los últimos años ha concluido su política de distribución de títulos nobiliarios entre sus hijos
 

La duquesa no ha dado nunca un paso atrás en su apoyo total a la monarquía y a don Juan Carlos a quien, incluso, pidió el prescriptivo permiso real antes de casarse con Alfonso Díez
 

Hay medios de comunicación que, desde hace algún tiempo, ya tienen preparados reportajes especiales caso de acaecer una desgracia que nadie desea


Aunque sus portavoces habituales, como su íntima Carmen Tello o su propio esposo Alfonso Díez, insisten en la notable mejoría de la salud de Cayetana de Alba, que ya volvería a poder caminar sola sin necesidad de silla de ruedas, tan solo hace unos días el primogénito de la duquesa, el duque de Huescar, comentaba entre algunas pocas personas de su confianza que la duquesa está realmente muy mal. Nada extraño en ello habida cuenta de su evidente y visible fragilidad física, además de que ya cumplió los 88 años en marzo pasado, y de las semanas que llevamos sin verla públicamente (asistió al 80 cumpleaños de su amigo Curro Romero en diciembre), mientras permanece encerrada en el Palacio de Liria de Madrid.

Todas las miradas están puestas en ella, y hasta hay medios de prensa que desde hace algún tiempo ya tienen preparados reportajes especiales caso de acaecer una desgracia que nadie desea dado el singular perfil de la duquesa entre las duquesas; de una mujer que aunque muy criticada dentro de su propio grupo natural, el de la nobleza más rancia, ha sabido siempre ponerse el mundo por montera sin por ello perder un ápice de su nobleza intrínseca. No son pocos sus correligionarios titulados o de la aristocracia no titulada que acusan a los Alba hasta de “chaqueteros” (así se pronunciaba días atrás una dama en uno de los clubes más selectos de Barcelona), quizá por no entender la habilidad de tan importante casa de evolucionar al compás de los tiempos.
 

El test para Cayetana de Alba: su asistencia a la boda del marqués de Valencina, hijo de Carmen Tello

 
Pues como ya escribía la infanta Eulalia en los años 30 sobre el padre de Cayetana: “Por cada duque de Alba que hacía uso de su cerebro, su riqueza y su prestigio para promover el desarrollo intelectual del país, había cientos de otros Grandes para quienes todo ejercicio del pensamiento era ajeno, que estaban en permanente estado de guerra con los socialistas, y que eran completamente incapaces de distinguir entre un Benavente y un Baroja”.
 
La prueba de fuego del estado de la duquesa será la boda este próximo sábado día 7 de Miguel de Solis-Beaumont, tercer hijo varón de su íntima Carmen Tello y Barbadillo que en su primer matrimonio con uno de los hijos del rico marques de la Motilla fue marquesa de Valencina. El joven Miguel, que es desde 2012 el actual marqués de Valencina por distribución de su padre, contraerá matrimonio con Paloma Valenzuela Abaurre, que es licenciada en Derecho y en Administración de Empresas, y no se perderá Cayetana un sarao tan sonado como este en su querida Real Maestranza de Sevilla, al que aunque la familia quiere dar un tratamiento más íntimo los invitados no bajarán de los 200 entre familia cercana y amigos.
 
Pero tratándose de familia tan noble allí estará el todo Sevilla con multitud de aristocráticos Atienzas y Benjumeas, y también una notable representación de las grandes familias de Jerez (Domecq, Osborne), de Sanlúcar de Barrameda (Barbadillo), y de la nobleza más clásica como los Martínez Campos. Sin olvidar a toreros y artistas cuando ya Vittorio y Lucchino han anunciado que serán ellos los encargados del traje de la duquesa. Según Carmen Tello ha declarado en los últimos días, “su marido y yo le aconsejamos que viaje y haga lo que le apetezca”, pero una cosa es el deseo y otra las limitaciones propias de una salud sin duda alguna muy precaria.
 

Todo atado y bien atado en la multimillonaria herencia de la duquesa

 
Muy singular la larga política matrimonial de Cayetana, cuyo primer marido perteneció a la mejor crema social española por ser un hijo del duque de Sotomayor; el segundo, Jesús Aguirre, procedía de la más fina intelectualidad con contactos con la izquierda moderada, y quizá por ello acabó saturado de una vida social siempre tendente a la superficialidad de las formas externas; y el tercero, Alfonso Díez, es un admirador de largo tiempo de la duquesa por quien siempre sintió, incluso ya muchos años antes de su matrimonio con ella, la admiración y la fascinación que se siente por un gran icono como el que Cayetana viene siendo ya desde mediados de los años 40.
 
Todo parece estar ya atado y bien atado en la multimillonaria herencia de la duquesa, que en los últimos años ha venido concluyendo su política de distribución de títulos nobiliarios entre sus hijos, que ya son todos portadores de mercedes nobiliarias que incorporan al menos una Grandeza de España. Las cuentas ya están hechas, la distribución de los bienes pactada -incluso a pesar de algunos resquemores por parte de su hijo el conde de Siruela-, que en algún momento sintió ser quien salía peor parado del reparto. Pero Cayetana ya ha hecho su trabajo, y un buen trabajo, pues no ha traído merma alguna a la casa de Alba, sino lo contrario, pues sin perder comba con los tiempos ha sabido conjugar una enorme popularidad con el hecho que su segundo hijo, el duque de Aliaga, es el actual presidente de la Diputación de la Grandeza de España.
 

Además, y contrariamente a otros muchos que levantan sus voces aquí y allá, la duquesa no ha dado nunca un paso atrás en su apoyo total a la monarquía y a don Juan Carlos a quien, incluso, pidió el prescriptivo permiso real antes de casarse con Alfonso Díez. 

Ricardo Mateos

ricardomateos@extraconfidencial.com