Menú Portada
En Liechtenstein, el príncipe soberano Hans Adam continúa con sus prerrogativas que le permiten mantener un poder casi absoluto

El duque de Braganza en Barcelona: “No tenemos políticos de talla”

Julio 16, 2012

 

pq_923_Don-Duarte.JPG

El duque de Braganza, don Duarte, jefe de la casa real de Portugal y primo del rey Juan Carlos, ha vuelto a visitar Barcelona, invitado por El Círculo del Liceo, para presentar el jueves pasado el libro “Estoril, los años dorados” escrito por el autor de estas líneas. Amable, y siempre contento de regresar a Barcelona, hizo un alto en sus vacaciones en su finca de Ferragudo, en el Algarve portugués, donde en estos días acoge a sus primos los archiduques José y María de Austria. Su visita despertó un notable interés en la prensa catalana, contenta de saber que sus hijos, el príncipe de Beira, y los infantes doña María Francisca y don Dinis, que esquian todos los años en Andorra, conocen bien la lengua catalana. Don Duarte, que tiene una notable presencia en Portugal, donde se prodiga mucho tanto en actos populares como oficiales, comentó que es amigo del rey de los zulús, habló de lo que considera un exceso de paternalismo por parte de occidente sobre los países africanos que se considera erróneamente que son incapaces de gobernarse por sí mismos, e hizo referencia a los malos políticos de hoy en día.

Amplia presencia de personalidades

Al acto asistieron numerosas personalidades de la vida social catalana, y durante él, el duque disertó sobre sus recuerdos de infancia en Portugal en aquellos años en los que la familia real española vivía exiliada en Estoril. Tuvo palabras de reconocimiento para el rey de España, se sintió sorprendido por el exceso de importancia que la prensa y la opinión pública españolas dieron en meses pasados a la cacería de elefantes en la que don Juan Carlos tomó parte en Botswana. Católico ferviente y ortodoxo (es gran admirador del papa Benedicto XVI con quien se ha encontrado en numerosas ocasiones), en la tarde marchó al monasterio de monjes cistercienses de Solius, en la provincia de Gerona, donde asistió a misa y fue recibido por los monjes. Ya en la noche, una dama de la sociedad catalana ofreció una cena en su honor en una de las casas históricas, las casas “pairales”, del interior de Gerona, en presencia de, entre otros, los marqueses de Dou, los barones de Vilagayá, la princesa Elisalex de Löwenstein-Wertheim-Rosenberg, y el duque de Santángelo cuya esposa, la archiduquesa Mónica de Austria, no pudo acompañarle por estar preparando en esos días la boda de su sobrino Marc Teran d’Antin (hijo de la archiduquesa Micaela), celebrado dos días después en su castillo de la provincia de Lérida. El viernes por la mañana don Duarte visitó la catedral y el barrio judío de Gerona siendo agasajado con un brunch a base de bacalao en honor a Portugal. Esa misma noche regresó a Lisboa para, tras las vacaciones estivales, prepararse para asistir a las dos grandes bodas previstas para este otoño: la del príncipe Dominik de Löwenstein-Wertheim-Rosenberg con la condesa Olga de Castell-Rüdenhausen, que se celebrará en la localidad portuguesa de Sintra; y el del príncipe heredero Guillermo de Luxemburgo con la condesa Stéphanie de Lannoy que se celebrará en la capital del gran ducado. Dos grandes eventos en la mayor ortodoxia de la realeza europea en los que es de esperar una representación de la familia real española.  

En Liechtenstein, su soberano continúa el poder casi absoluto

Entre tanto en días pasados su primo, el príncipe soberano Hans Adam de Liechtenstein, ha ganado el referéndum por el cual algunas facciones políticas de su principado pretendían despojarle de parte de sus amplios poderes gubernativos, y en particular del derecho de veto que tiene sobre las tareas legislativas del parlamento local. Hans Adam se manifestó feliz y satisfecho de haber obtenido un 76% de los votos a favor de conservar unos derechos históricos que le permiten mantener un poder casi absoluto sobre el gobierno de este pequeño principado tradicionalmente conformado en torno a la familia principesca. Fuertemente católico, el príncipe se mostraba dispuestos a ejercer su derecho de veto para impedir que el parlamento aprobase una ley en favor del aborto. Pero algunos hablan de temor entre la población, y hasta de chantaje encubierto, a causa de las afirmaciones del gestor del gobierno del principado, el príncipe heredero Aloys, que en meses pasados declaró abiertamente que de serle retirado el derecho de veto la familia principesca reconsideraría su posición en un país en el que los príncipes y su muy amplia familia detentan también todo el poder económico, tanto a través de la banca como de la industria y la propiedad de la tierra.

Ricardo Mateos