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Existe una tercera denuncia de la cooperante canaria Beatriz González, que coincide con la de sus compañeros catalanes

El director de Global Infantil obligaba a los niños a orinar en botes

Diciembre 27, 2007

“Cuando Lossada considera que el llanto de un bebé esta injustificado, le aprieta la oreja, aumentando la presión hasta que el miedo al siguiente tirón es superior al dolor y, aterrado éste acaba ahogándolo. Entonces comprendimos porqué cuando entraba en la sala de bebés, enmudecían a la vez”

En la filmación realizada por Tomás y Petra, varios niños aseguran que “a Gil Lossada le gustan los malos cooperantes, los que pegan y castigan sin desayunar o comer"

“Hemos sido testigos de la presencia de ratas en la despensa de alimentos”


Desde hace varias semanas extraconfidencial.com ha desvelado a sus lectores en exclusiva los diferentes aspectos de la denuncia formulada por los cooperantes catalanes Tomás Jóver y Petra García contra el Presidente de la ONG Global Infantil y director de su orfanato en Etiopia. Una información recogida por los diferentes medios de comunicación social y que forzó a los denunciantes a convocar una rueda de prensa. El pasado 19 de Diciembre informábamos de la retirada del pasaporte a Gil Lossada por parte de la Policía etíope. Dos días después, El País reproducía en su sección de sociedad nuestra información, sin citar la procedencia, como viene siendo costumbre -en éste y otros temas- por parte del rotativo de Prisa.

Hoy destapamos parte de la memoria enviada por los denunciantes, quienes además de denunciar a Gil Lossada ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, han prestado declaración ante el Juzgado Nº 3 de la Audiencia Nacional, en la causa que a instancias de la AECI, investiga e instruye el Juez Grande Marlaska. Además, según desvelamos hoy también en exclusiva, existe un tercer relato-denuncia formulado por la cooperante canaria Beatriz González, que coincide con el de sus compañeros catalanes.

Castigos desmesurados para lograr la disciplina de los menores

Según afirman los cooperantes, “día tras día fuimos testigos de castigos desmesurados como tener a los niños castigados de pie todo el día bajo el sol, de las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche. Dándoles tan sólo un descanso a la hora de la comida. O tener a los niños de rodillas sobre los pedruscos irregulares del suelo durante periodos de 2 a 5 horas bajo el sol e incluso bajo la lluvia. O hacer descalzar a los niños y obligarles a transportar más de un centenar de bloques de piedra de construcción tan grandes como un tercio de su cuerpo, o un cuarto, dependiendo de las edades, y devolverlos de nuevo al mismo lugar”.
Cuando no eran “brutales tirones de oreja, provocándoles heridas y lesiones en el pabellón auricular. Castigar a las niñas a quitarse la ropa que llevan y obligarlas a vestirse con ropa vieja; amenazar a los niños con echarles a la calle; o tirones de orejas a los bebés para que ahoguen el llanto”.
El texto que alude a los castigos concluye asegurando que Gil Losada propicia “tirones de orejas a los bebés para que ahoguen el llanto”. De este modo, cuando aparecía, estos inocentes cambiaban de rostro y guardaban silencio. Pera ilustrar esta denuncia, Tomás y Petra, incluyen “un pequeño relato para esclarecer el tema de la disciplina de los bebés
Según relatan en la memoria, en poder de extraconfidencial.com, “Gil Lossada nos comentó que ya no deberíamos ocuparnos más de los bebés porque él ya había dado las instrucciones pertinentes a las trabajadoras para que, de ahora en adelante todo funcionara correctamente. Acababa de despedir a una trabajadora para que las demás comprendieran qué era lo que les esperaba si no cumplían con las pautas que les había indicado”.
Seguidamente -continúa el texto- quiso aleccionarnos sobre cómo debe de tratarse a los bebés y empezó a hablar del “amor mal entendido en la cultura occidental donde el sentimentalismo nos ha llevado a una permisividad exagerada del llanto de los bebés, que está llevando a que los niños se conviertan en unos inquisidores desde su más tierna infancia y eso no se puede permitir. Sólo se les debe permitir el llanto cuando tienen hambre, miedo o están enfermos”.
Ante semejante postulado, “Petra le replicó que esa era su opinión, que el llanto es una de sus formas de comunicación y que además de las necesidades fisiológicas también hay unas necesidades afectivas que ellos reclaman y que debemos atender. Gil Lossada la rebatió diciéndole que antes de hablar debía estar bien documentada, pues psicólogos de no sé qué universidades, consideran que satisfacer el llanto fuera de esas necesidades que ha comentado crea traumas muy difíciles de superar en la edad adulta”.
Continúa esta reseña afirmando que “lo que es evidente es que Gil Lossada desconoce por completo las necesidades afectivas de los bebés y la importancia que estás tienen para el desarrollo de su autoestima y su autoconfianza”.
Pero lo verdaderamente grave no es su ideología, ni su desconocimiento sobre estos temas, sino como esa ideología y desconocimiento lo llevan a actuar, pues hemos sido testigos de cómo cuando él considera que el llanto de un bebé esta injustificado, le aprieta la oreja, aumentando la presión progresivamente hasta que el miedo del niño al siguiente tirón o al aumento de presión es superior al dolor y, aterrado, acaba ahogando el llanto. Entonces comprendimos porqué cuando Gil Lossada entraba en la sala de bebés, enmudecían a la vez”, concluyen los cooperantes.

Testimonios y relatados aportados por niños y cooperantes

Según los testimonios aportados por algunos niños, contenidos en la filmación de 45 minutos grabada por los cooperantes en el orfanato de Addis Abeba, a cuyo contenido integro a tenido acceso extraconfidencial.com, “cuando les encierra en su despacho les pega y les azota con una vara”. En la referida cinta también aparecen otros aportes de niños declarando que “a Gil Lossada le gustan los malos cooperantes, los que pegan y castigan sin desayunar o comer, pues estos cooperantes duran 3, 4 ó 5 meses. En cambio, aquellos que le discuten sus métodos disciplinarios y respetan a los niños duran poco más de un mes”.
Además, aseguran Tomás y Petra, “los niños nos relataron que una trabajadora que tenía a su bebé en el centro, avergonzada de las revisiones ginecológicas que Gil Lossada le practicaba a diario, se negó a que la siguiera revisando, diciéndole que ya se encontraba mejor. La insistencia de Gil Lossada sobre su condición de médico y sobre la necesidad de seguirla observando, la atemorizó de tal modo que se marchó del centro dejando en él a su hijo. Pasados unos meses unos niños se la encontraron en la calle y le preguntaron porque no iba a visitar a su hijo. Les contestó que tenía miedo del Mister”.

También, indican en su memoria, que “tenemos testimonios de otras cooperantes que nos relatan que Gil Lossada las ha obligado a estar presentes mientras apaleaba a un niño, pues él Gil Lossada consideraba que como la desobediencia del niño había sido con esa cooperante, el niño tenía que ver que ella estaba presente durante la paliza”.


Falta de coherencia y responsabilidad en la organización del centro

No son las únicas perlas esgrimidas por Tomás y Petra -miembros también de la Asociación Gea XXI, colaboradora de los proyectos en la India de la Fundación Vicente Ferrer- contra la “Gil Lossada Foundation”, como rezan los rótulos de las dos puertas rojas que dan acceso al orfanato.
Bajo el epígrafe “otras evidencias de falta de coherencia y responsabilidad en la organización del centro”, los dos cooperantes catalanes aseguran que “hemos sido testigos de la presencia de ratas en la despensa de alimentos. Hemos sido testigos de que los niños del centro no tienen ningún acceso a agua potable, salvo el vaso que se les ofrece en las comidas. Hemos sido testigos cómo los medicamentos, vitaminas y otros materiales sanitarios caducan en los almacenes sin serles suministrados a los niños del centro que los necesitan”.

Ahorro en pañales y prohibido orinar en los aseos

Continúa este mismo epígrafe, asegurando que “hemos sido testigos de las conductas de insalubridad: dermatitis del pañal, tiña capitis, deshidratación, etc… que sufren los bebés a causa de la precariedad de medios que se facilitan a sus cuidadoras, cuando en los protocolos se especifican claramente cómo evitar esas condiciones y en el almacén abundan los productos de primera necesidad como pañales y productos farmacéuticos para evitar esa precariedad”.
Por otro lado, aseguran los cooperantes “tenemos filmado como Gil Lossada tiene organizadas las necesidades urinarias de los niños por la noche y por la mañana cuando se levantan. Tienen prohibido ir a los lavabos del módulo central donde duermen la mayoría de ellos porque según Gil Lossada pueden generar algo de alboroto y están más controlados si realizan sus necesidades urinarias en unos botes dentro de la habitación o en la entrada de la misma. Las niñas se sientan encima del bote y los niños hacen puntería, generándose lógicamente unas condiciones higiénicas no muy apropiadas”.

Y no sólo eso, además como ha podido confirmar este periódico “tenemos filmado el único lugar del que disponen los niños para defecar, pues hacerlo en los váteres lo tienen prohibido: una única letrina rebosante de excrementos”.