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LA MEMORIA HISTÓRICA (IV)
De los 100 millones de francos ingresados en el SERE, sólo 14 llegaron a los refugiados

El dinero para los exiliados no llegó a los campos de concentración

Septiembre 8, 2008

Se crearon dos organismos en el exilio para ayuda a los refugiados: Sere y Jare
El secretario particular de Negrín tenía una cuenta en París con 132 millones de francos
Cuatro camiones cargados de oro fueron desviados a Francia


Son muchos los hijos, o nietos de los fallecidos en la Guerra Civil Española que tienen el derecho a saber qué fue de sus familiares muertos o desaparecidos. Extraconfidencial.com, apelando a ese derecho y pretendiendo colaborar con el juez Baltasar Garzón, va a editar listados de niños y personas desaparecidas y también de aquellos que fueron exiliados a varios países del mundo, de cómo vivieron los ciudadanos de a pie y cómo lo hicieron los dirigentes sus familiares y amigos.

S.E.R.E.

En documentos del propio SERE puede encontrarse impresas o en sello las siguientes y distintas denominaciones: “Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles”, “Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles” y “Servicio de Emigración de Republicanos Españoles”. En éste reportaje vamos a resumir el comportamiento de los dirigentes de la República para con sus ciudadanos exiliados. Extraconfidencial.com considera que puestos a pedir responsabilidades, orientaríamos al juez Garzón a que investigara las fortunas actuales de los descendientes de aquellos dirigentes que relataremos a continuación. Y de las responsabilidades a las que debían haber pasado cuentas.
Cuando la Policía francesa inspeccionaba los locales del SERE en París, a principios de diciembre de 1939, encontraron en los libros de contabilidad ingresos de cerca de 100 millones de francos, es decir, algo más de tres millones de dólares de la época, pero ninguna referencia de depósito o cuenta corriente bancaria (en su momento Extraconfidencial.com dará los nombres de los titulares de esas cuentas corrientes).
Solamente a nombre de Julio López Masegosa, antiguo secretario particular de Negrín, había en la segunda mitad de 1939 una cuenta corriente en París, Banque Comerciale pour L´Europe du Nord, 132 millones de francos.
Y también por entonces, el subsecretario de Gobernación, Rafael Méndez, había colocado en Nueva York por cuenta de Negrín una suma equivalente a más de 30 millones de dólares. Por otra parte, cuatro camiones con oro fueron enviados con dirección Francia. El propio Negrín, en su carta de 23 de junio a Indalecio Prieto, reconoce paladinamente que “gracias a nuestra previsión y diligencia han podido salvarse elementos tales que en su cuantía no lo hubieran soñado quienes hace dos años aseguraban que la guerra estaba a punto de terminar por agotamiento de nuestros recursos”.

Los refugiados españoles

Al comprobar e investigar el total desamparo de los miles de prisioneros en los campos de concentración de nuestros vecinos franceses, señalamos que de los casi 100 millones de francos que habían ingresado en el SERE hasta el mes de diciembre de 1939, las partidas asignadas a los campos de concentración, dónde se hallaban la gran mayoría y además la más necesitada, del total de los expatriados en Francia, apenas sobrepasaban los 14 millones de francos, o sea una séptima parte.

La carta del general Rojo a Negrín: 28 de Marzo de 1938

Querido amigo. Como antiguo jefe del Estado Mayor Central del Ejercito Republicano tengo la obligación de haceros saber mi más indignada repulsa antes los manejos económicos a los que usted y otros cuantos vienen manejando. Están ustedes olvidando el mayor de los deberes por el que en su día prestamos juramento la salvaguarda de nuestros ciudadanos.
Mientras Vd. y los huidos a México planean fundar en América grandes empresa en las que encontrarían amparo unos pocos millares de españoles elegidos, dejo en su conciencia que ello se lleva a cabo a costa de la miseria y quizás el sacrificio de más de 300.000 personas.

Y así fue desgraciadamente.

J.A.R.E.

El segundo organismo que se creó en el exilio para ayudar a los “emigrados” de la Guerra Civil Española debe su existencia a unas circunstancias realmente singulares, pues si cuando el yate “El Vita”, con su famoso tesoro -ya hablaremos de él y su contenido- llega a México y si allí se hubiera encontrado José Puche, que era su destinatario, el importe de ese valioso tesoro hubiera ido a engrosar los fondos de la delegación del SERE en México y la JARE no habría tenido posibilidad de existir.

Componentes de la Junta del JARE:

Presidente: D. Luis Nicolau D´Oliver
Vicepresidente: D. Indalecio Prieto
Secretario General: D. José Andreu y Abelló
Vocales: D. Amador Fernández Montes
D. Emilio Palomo Aguado
D. Juan Peiró Belis
D. Faustino Valentín Torrejón

PRINCIPALES BENEFICIARIOS DEL PRESUPUESTO DE LA JARE EN FRANCIA EN MAYO DE 1940

Nicolau D’Oliver: 5.000 francos
Gastos de Presidencia: 2.500 francos
Fernando Valín: 5.000 francos
Francisco Cruz Salido: 5.000 francos
Antonio Escofet: 5.000 francos
Narciso Vázquez: 5.000 francos
Carlos de Juan: 5.000 francos
José de Arechavaleta: 5.000 francos
Juan Peiró: 5.000 francos
Carlos Esplá: 5.000 francos
José María LLopis: 3.500 francos
Leonardo Imas: 3.750 francos
Constantino Ibáñez: 5.000 francos
José Mª Jauregui: 2.500 francos

SUBSIDIOS

Generalidad de Cataluña: 250.000 francos
Delegación Perpiñán (Mariano Rojo): 100.000 francos
Presidente de la Generalitat: 3.000 francos
Jesús Pérez Sala: 5.000 francos
Francisco Goterillo: 5.000 francos

Y un total de 43 más con un mínimo de 2.500 francos, naturalmente todos ellos con apellidos conocidos en aquella época (y en la actualidad) por un total en este concepto de Subsidios de 551.950 Francos.
A todo ello, el pueblo exiliado padeciendo hambre y miseria en los campos de concentración. Los de siempre se reparten aquello que no les pertenece, eso ocurrió entonces y desgraciadamente sigue ocurriendo hoy.
Extraconfidencial.com se compromete con el juez Baltasar Garzón a facilitarle la situación económica actual de muchos de los descendientes a los cuales hemos relacionado en éste reportaje.

Julio Fernández