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No le ayuda profesionalmente

El desplante de Jesulín a su hermano Víctor

Septiembre 30, 2009

Podría haberle ayudado en un sinfín de ocasiones, pero nunca lo ha hecho. Sin embargo, Víctor Janeiro siempre demuestra una gran educación y respeto por su hermano.

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Nunca le ha ayudado. Ni siquiera cuando se lo pidió encarecidamente para intentar encontrar su sitio en los ruedos nacionales. Sin embargo, él sigue dispuesto a esperar a que su hermano, Jesulín de Ubrique, le tienda esa mano que él ha necesitado en muchas ocasiones. A pesar de que Jesús tiene a sus espaldas una gran campaña publicitaria hecha a conciencia durante muchos años, en el círculo taurino insisten en que su hermano Víctor Janeiro es mucho más elegante y sofisticado cuando se la juega delante de un toro. Quizás por eso, el pequeño de los de Ubrique ha visto pasar un sinfín de oportunidades por delante pero que han quedado reducidas a simples sueños inconclusos que, en un momento determinado, le obligaron a pensar en tirar la toalla. Hizo bien en continuar labrándose un futuro como matador, pues los que saben del tema le auguran un gran futuro a pesar de que su hermano poco o nada intermedie para ello. Él, conocedor de que las aguas no bajan demasiado sinceras entre los dos, sigue queriendo acercarse a Jesús. Hace unos días se celebró una corrida en Hacienda, Ciudad Real, a la que Víctor habría asistido si no estuviera convaleciente de su última cogida que le provocó una luxación en uno de los brazos. Aquella iba a ser la tarde en la que volvería a torear con su hermano, que me cuentan está dispuesto a volver a los ruedos profesionalmente, pues la situación económica por la que atraviesa es más bien complicada, pero los infortunios lo impidieron. Sin embargo, ahí estaba él. Apoyando a ese hermano que siempre le ha dado la espalda. Sacando fuerzas de sus entrañas para demostrar que, cuando la vida aprieta, la familia más cercana nunca falla. Víctor, acompañado por su novia y excelente compañera Beatriz Trapote, no dejó de vitorear a Jesús en ningún momento, porque él sí que, de verdad, está orgulloso de sus éxitos. Deberían aprender Maria José y Jesulín de sus respectivos “cuñados”, sobre todo en la atención que dispensan a la prensa y en los modales con los que se dirigen a aquellos que intentan sacar información de debajo de las piedras. La avaricia rompió el saco.
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)