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El “desaparecido” García Revenga, desimputado en el Caso Noos, aún frecuenta círculos de influencia en Madrid

Octubre 20, 2015
carlos garcia revenga

A tan solo tres meses del paso de la infanta Cristina por el juzgado de Palma, y con el proceso contra Francisco Nicolás abierto, son muchos los que se preguntan qué ha sido de ese implicado en ambos procesos que es Carlos García Revenga a quien hasta hace tan solo unos meses aún veíamos aparecer frecuentemente en los medios en compañía de doña Elena y doña Cristina sobre quienes ha ejercido tan gran influencia desde que allá por 1993 entrase a trabajar en el palacio de la Zarzuela como secretario de ambas hermanas (una de sus hijas, Laura, llevó la cola de la infanta Cristina el día de su boda). Su estrepitosa salida de palacio el 18 de septiembre de 2014 (aunque continuó percibiendo su salario hasta fin de año), no por menos esperada menos sorprendente solo tres meses después de la entronización de don Felipe, le dejó entonces arrojado a un limbo y experimentando la sensación de haber sido la víctima de una gran injusticia, hecho que le llevó a demandar a Zarzuela en marzo de este año por un despido sin indemnización alguna, que ahora reclama una y otra vez en un proceso sobre el que aún no se conocen los particulares.

Desde Casa Real no se facilita información alguna sobre tan espinoso asunto, pero él sí ha declarado al periodista Raúl del Pozo, colaborador del diario El Mundo, “estar tieso” y tener que vivir con los 921 euros al mes que percibe del desempleo, teniendo que haber pedido dinero prestado a su propia madre para pagar la casa en la que vive. “El juicio por mi despido nunca llega”, afirma, y otros dicen abiertamente que “le han dejado tirado como una colilla” ahora que, además, el sindicato Manos Limpias vuelve a solicitar su nueva imputación en el caso Nóos si bien él mismo aclara: “Los Jueces me desimputaron, ahora iré de testigo”.

Su conexión con “el pequeño Nicolás” y la mala relación con las infantas Elena y Cristina

Pero su situación volvía a complicarse el pasado 18 de septiembre, cuando el Juez que instruye el caso contra el pequeño Nicolás solicitó el rastreo de las llamadas de éste a García Revenga para confirmar si fue él quien alertó al encausado de que su teléfono móvil estaba intervenido. Llamadas cursadas a través de Telefónica y Orange, y fechadas el 10 de octubre de 2014 tan solo un mes después de su salida definitiva de Zarzuela y cuatro días antes de que Francisco Nicolás fuese detenido por hacerse pasar por miembro de CNI. Aquel día Nicolás llamó a García Revenga, y éste le habría dicho que su teléfono estaba intervenido y no era seguro hecho por el cual su segunda conversación habría tenido lugar desde el teléfono del chófer del primero, que también está siendo investigado.

Por tanto, y dado lo que parece ser su alejamiento de los altos circuitos en los que hasta hace muy poco se movía continuamente, llama poderosamente la atención que García Revenga fuese uno de los notables ausentes el pasado día 8 en el funeral del infante don Carlos en El Escorial, pues hasta ahora siempre había acompañado a las infantas en ese tipo de actos. Si estaba allí por el contrario la princesa Inés de Borbón-Dos Sicilias, hermana del finado infante, cuya hija Mencía Morales y Borbón-Dos Sicilias, que también debió de estar presente, es desde hace unos años la compañera sentimental del ex secretario de las infantas. Una ausencia que puede hacer pensar que la relación de García Revenga con las infantas pasa por muy malos momentos, amén de la tolerancia cero de don Felipe con personas cuyo nombre está salpicado por el caso Nóos o que están implicadas en procesos que afectan de cerca o de lejos a la imagen de la corona, que habría hecho muy incómoda su presencia.

Arruinado o no, sigue frecuentando circuitos de influencia

Todavía en octubre del año pasado habíamos visto a García Revenga de salida nocturna en compañía de doña Elena con ocasión de la inauguración de la coctelería y del smoking club del Platea de Madrid, y en abril de este año le vimos llegar acompañando a la infanta Cristina al Tanatorio en el que se encontraba la capilla ardiente del príncipe Kardam de Bulgaria. Pero ahí se pierde su pista y desde entonces no se le ha visto en el entorno de las infantas, a pesar del enorme poder que se dice que ha tenido, o aún tiene, sobre el ánimo de doña Elena del que se lamentan algunos de los viejos amigos de ella que hasta hace poco decían no poder conseguir llegar a encontrarse con ella en solitario sin la presencia del omnipresente ex secretario.

Pero arruinado o no, el verano pasado se le vio frecuentar los circuitos de cierta sociedad madrileña, pues el 22 de junio asistió en el Hotel Wellington a una sesión del coloquio “Teatro en sociedad” en el que participaron Albert Boadella, Verónica Forqué y el empresario teatral Enrique Cornejo; la víspera del Día de San Juan asistió en la casa de La Moraleja del empresario Manuel Romero, editor de La Voz Libre y colaborador del diario El Mundo, para estar presente en el cóctel benéfico de la fundación de Isabel Gemio, en el que se echó de menos la presencia de Mencía Morales y Borbón-Dos Sicilias a quien también se esperaba; y un día más tarde asistió a la fiesta que se dio en la embajada de Francia con ocasión de la presentación de la marca de coches DS en la que coincidió con Carmen Martínez-Bordiú.

Parece que este funcionario de nivel 30 no se hizo rico con los 60.000 euros anuales que durante años percibió de Casa Real (posee con su ex mujer medio piso en Pozuelo de Alarcón y parte de una casa de pueblo en Bustarviejo), y cabrá ver que le depara el futuro sabiendo que ya en 2012, según fuentes de Bankia, desde Casa Real se pidió al ahora defenestrado Rodrigo Rato que le fichara como jefe de Relaciones Institucionales de Caja Madrid, en un intento de recolocarlo fuera de Zarzuela que ya entonces quedó definitivamente frustrado.

Ricardo Mateos