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El Consejo de Seguridad Nuclear al descubierto (I)
En segundas visitas detectaron fuentes radiactivas que no se habían puesto de manifiesto en el primer reconocimiento

El CSN desconocía la ubicación real de instalaciones donde debía realizar inspecciones de clausura

Julio 5, 2009

Examina todo tipo de instalaciones con fines industriales, agrícolas, comerciales o médicas

En algunos reconocimientos, además de no encontrarse la instalación radioactiva ubicada en su sede, se desconocía su destino


El cierre de la Central Nuclear de Garoña ha reabierto, una vez más, la polémica sobre la energía nuclear. La decisión “inamovible” del Ejecutivo socialista ha provocado la división en el PSOE: ministros a favor y en contra; los alcaldes socialistas de la zona que amenazan con abandonar el partido; el ex Presidente del Gobierno, Felipe González, que manifiesta su desacuerdo… ante esta decisión, el líder de la oposición Mariano Rajoy, reaccionó con la promesa que si ganan las próximas elecciones generales mantendrá la mencionada Central abierta hasta el año 2019. El gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero, tomó nota y modificó la ley para evitar así el cumplimiento del compromiso del líder del PP.

Extraconfidencial.com ha tenido acceso a un documento oficial que fiscaliza la actividad del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)  en el período 2003 – 2005 y que, entre otras cosas, evidencia que la seguridad en muchas instalaciones radiactivas asentadas en nuestro país dejan mucho que desear.

El CSN inspecciona todas las instalaciones radiactivas con fines científicos, médicos, agrícolas, comerciales o industriales, de forma periódica y a la hora de su apertura y clausura, cobrando una tasa por ello. En este caso, aunque la instalación haya solicitado su clausura, sigue pagando la tasa de inspección y control de funcionamiento hasta el ejercicio siguiente en el que se cumplan dos condiciones, la recepción en el CSN de la solicitud de clausura del titular y de la documentación que acredite la retirada del material radiactivo.

Pero en el momento de clausura, la documentación en poder de Extraconfidencial.com desvela que aunque el procedimiento se cumple para casi todas las instalaciones analizadas existen excepciones, que tratándose de material radioactivo las convierte en situaciones de  riesgo. Y es que aunque dicho control debería evitar toda situación anómala, los inspectores del CSN se han encontrado situaciones tales como que cuando se lleva a cabo la inspección previa a la clausura se detecte que la instalación no se encuentra ubicada en su sede, desconociéndose su destino, además de no constar el nuevo domicilio del titula o que no se acredite que se haya retirado el material radiactivo según lo establecido o bien que en una segunda inspección se detecten fuentes radiactivas que no se habían puesto de manifiesto en la anterior.

La pregunta es clara, si se detecta esto a la hora de la clausura ¿Por qué no se detectan en inspecciones periódicas?