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El Consejo Superior de Deportes subvenciona sin ejecutar una política clara de éxitos, incentivos y necesidades

El CSD margina con sus “ayudas” a las disciplinas que recientemente han generado más satisfacciones al deporte español

Febrero 24, 2013
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El Boletín Oficial del Estado emitía con fecha 8 de febrero la resolución de la presidencia del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal Torres, por la que se publican las ayudas y subvenciones concedidas en el cuarto trimestre de 2012. En uno de sus primeros epígrafes estas cuentas se hacen eco de las ayudas a Federaciones Deportivas Españolas, Comité Olímpico Español y Agrupaciones de clubes de ámbito estatal. Numerosas partidas económicas que se suceden sin aparentar una norma definida. Fluctuaciones que divergen desde los más de 2 millones de euros destinados al Comité Olímpico Español a los apenas 5.000 para la Federación Española de Galgos. ¿Dónde se sitúa el baremo?

La arbitrariedad de estas partidas salpica la actividad de los atletas nacionales. Hace unas semanas saltaba a la luz la noticia del exilio del medallista olímpico más laureado de nuestra historia: David Cal. Su marcha a tierras brasileñas durante los próximos cuatro años no se debe a mejores condiciones para el entrenamiento o una aclimatación específica para Rio de Janeiro 2016, sino a razones exclusivamente económicas. Suso Morlán, entrenador del palista gallego lo explicaba así en una entrevista concedida a El Mundo: “Ya nos habían bajado un 14 por ciento. Esto no puede ser. Alejandro Blanco dijo que si no había para David tendríamos que cerrar el kiosco. No entienden que si tocan a David me machacan a mí y que si me machacan a mí, machacan a David Cal. Si recortas a David Cal con 5 medallas olímpicas, ¿dónde vamos?”.

Esta situación no es nueva para los atletas españoles. Ángela Pumariega, oro en Londres 2012 en la clase Match Race de vela junto a Sofía Toro y Támara Echegoyen, lo explicaba de esta forma: “Me ha parecido algo muy triste la situación de los últimos meses porque una Federación debería apoyar a sus deportistas y, especialmente, a los que destacan”. Tras su éxito en la bahía de Portland-Weymouth, cada una de ellas ingresaría 50.000 euros por el oro olímpico, pero al no seguir su disciplina en los Juegos de Río 2016, perderán la beca de 60.000 euros para los cuatro años siguientes a los que tenían derecho.

Ayudas carentes de criterio

Las subvenciones del CSD que el BOE sacaba a la luz hace dos semanas beben de la misma práctica caótica. La cantidad de más de un millón de euros que recibe la Federación Española de Atletismo (1.021.420,24 euros) -la mayor de las ayudas solo por detrás de la que recibe el Comité Olímpico Español (2.149.999,97 euros)-, parece insuficiente a la vista de los resultados cosechados. El atletismo español está atravesando su tránsito más mediocre, lejos ya de la época dorada de los Abel Antón, Martín Fiz o Reyes Estévez. Y es que son muchos los deportistas españoles a los que abarca el campo del atletismo y nada sabemos de la distribución de este montante. Ante este panorama, la solución pinta drástica: “Estoy planteándome la difícil decisión de abandonar el atletismo. Sin club, sin ayudas, así es complicado estar al más alto nivel. Triste”, decía Mario Pestano. Por su parte, la Real Federación Española de Natación es acreedora de 755.887,83 euros, pero la distribución por clubes y su gestión por parte de los mismos parece poco afortunada observando casos como la precipitada salida de Mireia Belmonte del CN Sabadell. “Si en España no me dan lo que necesito, me planteo irme a otros países”.

Estas cantidades sufren un bajón palpable para con las siguientes. La Federación Española de Baloncesto se lleva algo más del medio millón de euros (562.429,73). Un deporte del que es extraño que una vez cada dos años no aporte alguna alegría mayúscula, bien sea en Olimpiadas, Europeos o Mundiales. Quizá la subvención también parece escasa, teniendo en cuenta la gran cantidad de baloncestistas en activo y el ingente número de clubes en España. En esta segunda franja encontramos las ayudas a la Federación Española de Balonmano (520.240,06 euros) y a la Federación Española de Ciclismo (580.525,76). Siendo esta última la quinta subvención más alta de las otorgadas en un período convulso en el que el juicio por la Operación Puerto sienta en el banquillo de los acusados a referentes del mundo de la bicicleta, desde directores hasta ciclistas pasando por médicos y doctores.

Ayuda minoritaria a deportes minoritarios

Un caso sui generis lo encontramos en la aportación económica a la Federación de Piragüismo con 590.933,16 euros. Un deporte, en teoría minoritario, que se lleva la cuarta partida más elevada. Éxitos como el de Maialen Chourraut en Londres parecen justificarlos. Los deportes de combate como el karate (156.689,95 a la Federación Española), el taekwondo (243.774,99 euros a la Federación), la lucha (139.231,19 euros), el boxeo (211.448,87 euros) o el Judo y DD.AA. (304.565,17 euros) sufren un descenso notable. De nada parecen servir en cuanto al fomento de estas disciplinas las cuatro medallas alcanzadas por púgiles españoles en los Juegos de 2012.   

Otras disciplinas como el Surf reciben tan solo pírricas cantidades (35.551,35 euros a la Federación Española). La política de incentivos tampoco parece tener cabida aquí. En la misma línea paradójica es necesario recordar los éxitos del windsurf español de la mano de Marina Alabau: campeona olímpica, europea y mundial. Números uno en sus respectivos ámbitos pero que el CSD no considera rentables. Parece que en España, solo el fútbol sugiere a las instituciones, se condonan las deudas de los clubes y se hace pasar por ello un estado de miseria a las demás disciplinas. Las historias particulares de trabajo, esfuerzo y éxito, no importan.

Jesús Prieto