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El santuario catalán de la mafia de Lyón y sus ajustes de cuentas en los años 80 del siglo pasado

El crimen sin resolver de la cárcel Modelo de Barcelona: el gánster Raymond Vaccarizi fue asesinado con un rifle dotado de mira telescópica

Julio 13, 2014

Un clan rival buscó eliminar al gánster para evitar que se fugara de la prisión en un motín que estaba planeado para dos días más tarde del asesinato, y que pudiese luego recomponer su banda iniciando una nueva guerra de clanes.

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Los dos únicos testigos del asesinato del mafioso francés Raymond Vaccarizi, alias El Diablo,  fueron los dos niños que, cuando salían a jugar a la calle, franquearon la entrada al portal de su vivienda, en el número 30 de la calle Provenza de Barcelona, a un individuo que aguardaba fuera, vestido con un clériman de religioso y con una bolsa de deportes en su mano derecha. Una vez dentro, el supuesto sacerdote subió a la azotea del edificio, montó el fusil de mira telescópica que llevaba en la bolsa, lo cargó con balas explosivas especiales para la caza de elefantes, calibre 7,64, y lo apoyó sobre un trípode apuntando a la ventana de la celda número 314, tercera galería de la cárcel Modelo, que tenía justo enfrente, a 50 metros.

Exactamente a las 22:30 del 14 de julio de 1984, Raymond Vaccarizi se acercó a los barrotes de su celda para hablar con su mujer, Antoniette, que estaba en la calle; era un modo de comunicación habitual entre reclusos y familiares en la vetusta prisión barcelonesa, incrustada en pleno caso urbano, que permitía eludir los engorrosos trámites de visita. Cuando el objetivo estaba asomado a la ventana, en el centro de la mira de la carabina de precisión, dos certeros balazos reventaron, literalmente, la cabeza y el pecho del mafioso. En el lugar donde había estado apostado el francotirador, la policía sólo encontró dos pequeñas tuercas, de las empleadas para ajustar miras telescópicas, y dos casquillos de bala.

Las guerras del hampa francés: entre traidores

La hora exacta del crimen había sido facilitada a los asesinos del mafioso por un sicario traidor. En realidad, Vaccarizi, que había sido jefe de la mafia de Lyón y enemigo público número 1 de Francia, había vivido entre traidores desde que 20 meses antes se viera obligado a huir a Cataluña después de que su banda perdiese la guerra del hampa de Lyón frente al clan de los Nivois, con el que se disputaba el control de los mercados de la droga y la prostitución en el sureste francés.

Al tener conocimiento de que el peligroso gánster podría intentar salir de Lyón, la policía gala le había tendido una emboscada en noviembre de 1982. Dieciséis coches patrulla y 70 agentes rodearon la vivienda en la que se encontraba. Cuando iban a conminarle a que se entregara a través de megafonía, Raymond Vaccarizi salió por la puerta empuñando dos metralletas, una en cada mano, con las que no dejó de disparar hasta romper el cerco policial. Luego, había sido detenido en Barcelona, con documentación falsa, el 15 de marzo de 1983 y, en el momento de su asesinato, estaba a punto de ser extraditado a Francia por tres muertes y una veintena de atracos, además de varios robos, extorsiones y proxenetismo.

En enero de 1985, la Policía culminaba un importante operativo contra la delincuencia organizada francesa en España y detenía en Alicante, Tarragona y Girona a siete individuos, uno de ellos español, Julio Balader García, alias El Tenebroso, supuestamente el infiltrado del clan Nivois en los Vaccarizi. Otros dos detenidos, René Nivois y George Collin, también estaban directamente relacionados con el crimen de la cárcel Modelo, según la confesión de otro mafioso, Gérald Montreuil, arrestado en Francia. Este relato revelaba que Balader pasó la información para el crimen, el propio Montreuil, experto tirador, era el falso cura que apretó el gatillo, y el resto impartieron órdenes y se ocuparon de la logística.

La sangrienta fuga de La Modelo</p>

Los Nivois querían eliminar al gánster para evitar que se fugara de la prisión en un motín que estaba planeado para dos días más tarde del asesinato, y que pudiese luego recomponer su banda iniciando una nueva guerra de clanes. De hecho, el crimen no paralizó los planes iniciales y la fuga se llegó a materializar en la fecha prevista: ocho reclusos armados, entre ellos un lugarteniente de Vaccarizi, escaparon de la cárcel a tiro limpio, hiriendo a dos guardias civiles y a otros dos transeúntes, aunque la mayoría de los fugados fueron arrestados a las pocas horas por las calles de la Ciudad Condal.

En septiembre de 1987 la Audiencia de Barcelona condenaba a Balader, Nivois y Collin a 36 años de prisión cada uno, y daba luz verde a la extradición de los dos últimos a Francia, que los reclamaba por el asesinato de otro mafioso. Sin embargo, en noviembre de 1989 el Tribunal Supremo absolvía a los tres sospechosos por vulneración de su presunción de inocencia y ordenaba su puesta en libertad, aunque los detenidos galos fueron inmediatamente entregados a las autoridades del país vecino.

René Nivois cumplió condena en Francia antes de regresar a Cataluña, donde fue arrestado en 2006 cuando comandaba una banda de 30 personas especializada en secuestrar a narcotraficantes para robarles la droga, además de mantener conexiones con la prostitución de menores y el tráfico de armas. Otro de los protagonistas de esta historia, Julio Balader, también era detenido, en enero de 2012, después de matar a tiros a una mujer en Cádiz; en los últimos años se dedicaba a los asesinatos por encargo. El expediente del asesinato de Raymond Vaccarizi en la cárcel Modelo de Barcelona está definitivamente archivado; el delito prescribió hace años.

José Manuel Gabriel