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El coste de la independencia que no ve la Diada: la alcaldesa de Barcelona Ada Colau se gasta 815.000 euros en limpiar pintadas, muchas de ellas de índole separatista, tras haber desembolsado en marzo 11,8 millones con el mismo fin

Septiembre 14, 2016

El Ayuntamiento de Barcelona ha sacado a licitación del contrato negociado sin publicidad para el “servicio de limpieza de pintadas, eliminación de carteles y retirada de pancartas de la ciudad de Barcelona”. En 2015 se realizaron casi 250.000 actuaciones que supusieron la limpieza de 500.000 metros cuadrados de la Ciudad Condal. Mientras tanto, las concentraciones por la Diada han perdido en un año a más de medio millón de manifestantes

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La Diada -el Día Nacional de Cataluña-, pierde adeptos. Seguramente, porque cada vez que se celebra alguna fiesta en honor de la singularidad catalana vuelve a surgir la manida y pesada cuestión independentista, esa que convierte en fango y sopor todo lo que toca. Cataluña corre el riesgo de permitir que su idiosincrasia quede reducida a una pataleta infinita por vivir separados del resto de españoles, por ser diferentes, por ser, al fin y al cabo, racistas. Al menos, durante el último 11 de septiembre más de 500.000 catalanes cejaron en su empeño de luchar por una causa muerta. Esa es la diferencia entre los 1.400.000 catalanes que, según la Guardia Urbana, se dieron cita en la Diada de Barcelona celebrada en 2015 y los poco más de 800.000 que se contabilizaron entre las cinco manifestaciones de Barcelona, Salt, Tarragona, Lleida y Berga. Hay que tener en cuenta también que la Delegación del Gobierno en Cataluña ha cifrado en 370.000 los manifestantes en las cinco concentraciones.

La Diada ya no es lo que era y esto ocurre porque, paralelamente, la reivindicación de la independencia ya no es lo que era. Ha cansado. Es el día de la marmota. El hastío de la gente ha provocado la rabia de los manifestantes que en un intento desesperado por llamar la atención han adoptado comportamientos agresivos como la quema de banderas y fotos del rey Felipe VI. Por su parte, los adalides políticos de la secesión han intentado darle un toque institucional a la manifestación con su presencia. Así lo han hecho el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

La Diada, una moda muy cara

Pero por mucho que lo intenten, ni la Diada ni la independencia son lo que eran. La independencia catalana es una moda. Y todas las modas llegan a su pico de esplendor, cansan y mueren. Además, es una moda cara, no fácil de seguir por todos los bolsillos. Como si se tratara de la última colección de Gucci o de Carolina Herrera, a la Administración pública le cuesta un riñón atender la afrenta secesionista: referéndums, elecciones no vinculantes, manifestaciones, campañas y un largo etcétera de formas de cursas una amenaza nacionalista que solo se encamina, una y otra vez, a morir de bruces contra la pared de la Constitución. Precisamente, son las paredes del pueblo español y catalán las que sufren las iras (o el éxtasis), de los batallones de un lado y otro.

Por un lado, en el pasado mes de mayo la sede del Partido Popular en Barcelona (Nou Barris), era apedreada por unos desconocidos, causando la rotura de varios cristales. Además, cómo no, no podían faltar las tradicionales pintadas en estos actos rebeldes que rezaban insultos como “fascistas, burguesas, machistas, explotadores y opresores”. Por el otro, los delincuentes que agitan la escena pública se manifiestan del mismo modo. Un mes más tarde de lo sucedido en Nous Barris, la sede de CiU amanecía con unas nuevas pintadas en las que se podía leer: Muerte a los separatas“, “Gavá Nacionalosocialista“, “fora lestelada dels nostres carrers“, “viva Grecia”, “Manolis Yorgos presentes o “DNJ”. Su autoría, un grupo de chavales del grupo político Democracia Nacional.

Más de 12 millones en euros en limpieza de pintadas

Unos de izquierdas y otros de derechas, todos actúan ensuciando con su malestar -canalizado a través de botes de spray-, las paredes que encierran las sedes de los partidos ideológicamente contrarios. Quien lo paga es, como siempre, los ciudadanos, a través del erario público. El Ayuntamiento de Barcelona, regido por la siempre polémica Ada Colau, ha sacado a licitación del contrato para el servicio de limpieza de pintadas, eliminación de carteles y retirada de pancartas de la ciudad de Barcelona“. Y lo hará por 815.000 euros. Una cantidad que tiene previsto adjudicar a través de un procedimiento negociado sin publicidad, contraviniendo la buena praxis de la contratación pública. El acuerdo tendrá una duración de apenas dos meses y será formalizado este mismo  martes.

Parece que las pintadas le salen caras al Ayuntamiento de Barcelona que en marzo del presente curso cerraba el contrato anual de limpieza de pintadas callejeras por un total de 11,8 millones de euros. En total, en 2015 se realizaron casi 250.000 actuaciones que supusieron la limpieza de 500.000 metros cuadrados de la ciudad condal. Quizá la clave estaría en gastar menos en limpieza urbana a través de una mayor inversión en Educación.

Doinel Castro