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IRREGULARIDADES EN EL INSTITUTO CERVANTES (II)
En el 70% de los contratos privados suscritos en 2004 no se aplicaron los principios de publicidad y concurrencia

El contrato de alquiler de la sede del Instituto en Estocolmo, inaugurado por los Príncipes de Asturias, se redactó en sueco e inglés

Enero 28, 2008

El convenio de colaboración con el Instituto Goethe, por el cual ambas instituciones comparten sede en Estocolmo, con vigencia hasta el año 2014, se suscribió también en inglés
 
Se fiscalizaron un total un total de 4 acuerdos, 3 arrendamientos y una compraventa
 
Se seleccionó al adjudicatario por el sistema de contratación directa
 
Las sedes de la institución en Viena, Estocolmo y Sao Paulo, en el punto de mira de la investigación


Jon Juaristi fue el director del Instituto Cervantes entre 2001 y 2004, cargo que ocupó hasta que, tras el triunfo electoral del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero designó a César Antonio Molina. El 1 de junio de ese año se producía el relevo, y pocos meses después, exactamente el 13 de septiembre, el mencionado organismo cerró un Convenio de colaboración con el Institut Ramón Llul para la promoción y difusión, por parte del Cervantes, de la lengua y cultura catalana en el exterior, cediendo para ello, en función de sus posibilidades, espacios en su red de centros en el exterior. Idénticos Convenios se suscribieron con el Institut de Estudis Balearics (31 de enero de 2005), y con la Real Academia de Gallega de la lengua (3 de febrero de 2005). Mientras tanto, tal y como anticipó este periódico en su edición de ayer, el Instituto Cervantes no utilizó la lengua castellana en la tramitación de los expedientes celebrados en el extranjero. Como consecuencia, “se originan restricciones en la adecuada comprensión de las obligaciones, garantías y compromisos asumidos por las partes”.

Sedes y más sedes

Una prueba. El contrato de arrendamiento de varias plantas de un edificio en Estocolmo (Suecia), que por cierto fue inaugurado por los Príncipes Don Felipe y Doña Letizia, y por importe de 295.000 euros anuales, se acordó por el entonces director del Instituto, Jon Juaristi. Corría el 23 de marzo de 2004. El ministerio de Asuntos Exteriores comunica que no es contrato de su competencia. Al final, el inmueble se alquila, eso sí, tras diversos desplazamientos a Estocolmo por parte de directivos del Cervantes. El contrato de arrendamiento se firmó finalmente el 21 de septiembre de 2004, ya con el actual ministro de Cultura, César Antonio Molina, al frente del Instituto, en sueco e ingles. El Embajador de España en la capital sueca y el apoderado de la empresa firmaron el contrato.

Viena y Sao Paulo, en el punto de mira

El 13 de enero de 2005, con posterioridad a la fecha del contrato de arrendamiento, se suscribe en lengua inglesa el convenio de colaboración con el Instituto Goethe, por el cual ambas instituciones comparten sede en Estocolmo, con vigencia hasta el año 2014. Según consta en la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, “no se aportaron las facturas acreditativas de los pagos, a pesar de haber sido requerida la entidad para ello, ni los documentos contables de ejecución del gasto”. En definitiva, como se asegura en el Informe, la no utilización de la lengua castellana en la formalización de estos contratos “origina restricciones en la comprensión de las obligaciones, garantías y compromisos asumidos por las partes”.
Las sedes del Instituto Cervantes en Viena (Austria) y Sao Paulo (Brasil), también están en el punto de mira. Y no precisamente por el empleo de las lenguas nativas de los respectivos países en la redacción de los contratos. No. Más bien por el incumplimiento de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas.