Menú Portada
Entre las numerosas irregularidades en las maniobras de la entidad, no cotizaron a la Seguridad Social durante un mes

El Consorcio de Aguas de Asturias ocultó datos sobre la mayoría de sus cuentas y su situación catastral

Septiembre 6, 2011
pq_927_Alvarez-Cascos_Alvarez_Areces.jpg

Las elecciones del 20 de noviembre están ya encima, y ya empieza a ver movimientos. En Cantabria un derrotado Revilla medita presentarse solo con el PRC o con otros partidos a las elecciones generales, pero no es el único, el nuevo presidente asturiano, Álvarez Cascos, también se prepara para incluso que su formación tenga lista de diputados por Madrid. Aun así, ha asegurado que entre sus previsiones no está ser diputado nacional “porque sería no ya incompatible, sino inelegible”, “cada uno tiene que servir a los objetivos para los cuales ha pedido la confianza de los ciudadanos y yo la he pedido para servir a Asturias desde la Presidencia”.

Y no es de extrañar viendo la herencia que ha recogido del anterior ejecutivo, uno de los ejemplos, Aguas de Asturias. El Consorcio incurrió en numerosas irregularidades a la hora de rendir cuentas sobre sus operaciones durante el ejercicio 2007. En concreto, el Consorcio hizo públicas sus cuentas generales de 2007 el 30 de marzo de 2009, cuando tenía de plazo hasta el 6 de noviembre de 2008. Además de este retraso, no se sabe si intencionado, parte de los documentos de la Memoria no tienen nada claros sus números. Por ejemplo y entre otras cosas, la entidad que controla las aguas asturianas no informa sobre el criterio aplicado para las insolvencias de saldos de dudoso cobro, la información relativa a la financiación, las operaciones de cesión de bienes llevadas a cabo durante el ejercicio y el criterio de contabilización aplicado en el mismo periodo, así como la valoración de los elementos de inmovilizado material y su situación catastral.

Tampoco aclara los proyectos de inversión acometidos junto a otras comunidades autónomas, en los que el Consorcio ha participado económicamente en su financiación, ni hace mención a los planes de inversión y su estado al cierre del ejercicio. Los datos relativos a sus participaciones en otras empresas también son una incógnita, además de las concesiones administrativas a favor de la entidad. En lo que se refiere a coste y rendimiento de los servicios públicos, y al grado de cumplimiento de objetivos, el Consorcio de Aguas tampoco arroja demasiada luz, más bien, sus cifras y referencias son opacas.

Por todo esto, se establece que “el estudio no incluye la información necesaria y suficiente para la interpretación y comprensión de la situación financiera patrimonial”. Según el trabajo, el resultado económico-patrimonial de 2006, que se presenta a efectos comparativos en la Cuenta General del Consorcio de 2007, es erróneo, ya que difiere de la cuenta rendida en 2006.

Asimismo, la cifra de pérdidas, establecida en 12.652 euros, se encuentra sobrevalorada en la cantidad de 8.332 euros, según el informe. El Consorcio de Aguas, por su parte, alega que dicho error se debió a un mal funcionamiento del sistema informático.

Este organismo tampoco aclara por qué dejó de cotizar a la Seguridad Social durante el mes de diciembre de 2007, cuya cuota ascendía en dicho periodo a los 23.000 euros. En el capítulo de gastos de aquel año, el Consorcio de Aguas llegó casi a 1.800.000 euros, aunque el informe asegura que la falta de controles administrativos intermedios hace que esta cifra no sea del todo fiable. La compra de material y la inversión en reparaciones de las instalaciones se llevan gran parte de este presupuesto.

Pagos sin firmar

Por otro lado, la Junta de Gobierno del Consorcio aprobó un suplemento de 1.650 euros para el director técnico por ejercer también de gerente, pero la maniobra era ilegal ya que no se cumplían los requisitos de productividad establecidos. 

Entre los directivos de la empresa, las dietas por asistencia a las juntas de gobierno se fijaron en 258 euros por sesión, y 206 euros por asistir a las mesas de contratación.

En lo que se refiere al control del dinero del que dispone el Consorcio de Aguas, la falta de un tesorero dificultó enormemente las operaciones de la entidad, y las órdenes de pago carecieron de la firma necesaria para su autorización. La ausencia de controles administrativos internos mermó la coordinación del área presupuestaria, y la desorganización fue la nota predominante durante todo el ejercicio.