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La escasa inversión augura un futuro negro para la entidad

El Consejo de Seguridad Nuclear arrastra una deuda de 45 millones de euros

Julio 28, 2011

Más de la mitad del presupuesto de 2010 fue destinado a gastos de personal

En aplicaciones informáticas los gastos se elevaron de los 6 millones presupuestados a 8 millones de euros

Sus fondos propios no llegan a los 900.000 euros


El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), a pesar de la delicada situación económica que vive el país, no ha conseguido reducir su deuda en 2010 y presenta un balance negativo de 45 millones de euros, cifra similar a la obtenida en 2009. Sin embargo, no hay que olvidar que el CSN es una institución independiente de la Administración General, pero su importancia en el progreso del Estado y el gran volumen de millones que mueve al año colocan a este organismo como uno de los pilares básicos del país, que se encarga de velar por la seguridad nuclear y la protección radiológica de los ciudadanos y del medio ambiente. Por si fuera poco, la cifra de endeudamiento que maneja el CSN a corto plazo es de 80 millones de euros.

La entidad se resquebraja y arrastra una deuda que pesa como una losa. Cuando llegó al cargo en 2006, su presidenta, Carmen Martínez Ten, ginecóloga de profesión, no se podía ni imaginar la que el esperaba: la crisis estaba a la vuelta de la esquina y le ha tocado capear un temporal que, de momento, no tiene fin.

Así el presupuesto de gastos de 2010 ascendió a 51 millones de euros, de los que casi 29 fueron destinados a personal y 15 a gastos corrientes. Sólo en el apartado de aplicaciones informáticas, con un saldo inicial de 6 millones de euros, el gasto se disparó hasta los 8 millones tras necesitar un aumento a mitad del ejercicio.

Mientras, los desembolsos más significativos a los que tuvo que hacer frente el CSN durante el pasado ejercicio corresponden a equipos informáticos, instalaciones y mobiliario. Se amortizan gracias a una resolución de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), y las construcciones son el apartado con mayor tiempo de liquidación (50 años); mobiliario (10); fondos bibliográficos (10); instalaciones (9); maquinaria (9); elementos de transporte (7) y equipos informáticos (4).

En el capítulo de inversiones financieras es donde más se refleja el estrangulamiento que ejerce la crisis económica, ya que el CSN, organismo que cuenta en la actualidad con un fondo propio de menos de 900.000 euros, apenas gastó 50.000. También son escuetas las provisiones de las que dispone el máximo órgano nuclear español para posibles riesgos y gastos, ya que el saldo en esta sección no llega a los 160.000 euros.


Energía sentenciada

Por otro lado, el gran desarrollo de las energías renovables en los últimos años ha provocado una fuerte caída en la demanda de energía nuclear, lo que pone en peligro el crecimiento equilibrado del sector. España tiene en la actualidad seis centrales nucleares, y dos de ellas cuentan con dos reactores cada una, muy lejos de las 58 de Francia o las 104 de Estados Unidos, líder mundial en producción de energía nuclear.

Otro de los obstáculos con los que se encuentra el CSN es la escasa ayuda gubernamental a la energía nuclear. A pesar de que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, ha defendido con ahínco esta fuente de energía y la seguridad de la centrales españolas, sobre todo después del desastre japonés de Fukushima y el consiguiente descrédito que sufrió el sector, lo cierto es que desde el Ejecutivo se fomenta el apoyo a las renovables y hace ya tiempo que decidieron cerrar el grifo de las licencias para la construcción de futuras plantas nucleares. Sin ir más lejos, la empresa que explota la central nuclear de Garoña (Burgos) pidió la extensión del permiso de explotación para diez años más. El CSN dio el visto bueno, pero Sebastián no permitió que superara los cuatro años de vigencia.

Precisamente, el accidente de Fukushima puso en entredicho la seguridad de la planta de Garoña y también la de Cofrentes (Valencia), que utilizan reactores nucleares de agua en ebullición similares a los de la central japonesa. Tras aquella catástrofe, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ministro Sebastián se reunieron con la presidenta del CSN para evaluar la seguridad de las centrales en España. De aquel encuentro salió, al unísono, el mensaje de que las plantas nucleares del país son seguras pero, por si las moscas, se llevarán a cabo una serie de revisiones en todas ellas.