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El hijo de la Duquesa de Alba quiere que cesen los comentarios sobre su vida

El conflicto de Amina con Cayetano se resolverá el viernes

Junio 10, 2008

El próximo viernes la guapa magrebí deberá acudir a los juzgados para comparecer a una de las vistas programadas relacionada con la petición de medidas cautelares que solicitó Cayetano Martínez de Irujo.

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Nunca antes un romance había dado tanto de que hablar. La historia de amor, desamor, amistad, revolcón o acercamiento entre Cayetano Martínez de Irujo y Amina, una joven argelina de oscura cabellera, es todo un culebrón de sobremesa. Tras la publicación de las imágenes que confirmaban su relación, la ex relaciones públicas del Budha Bar concedió su primera entrevista en la revista Diez Minutos en la que, sin pelos en la lengua, confesaba abiertamente estar enamorada locamente del aristócrata del ceño fruncido. Me cuentan que a Cayetano se le atragantó el desayuno cuando se encontró en la portada de la revista a una Amina que, en una entrevista memorable, confesaba haber hablado de boda y de una futura paternidad. Sus declaraciones provocaron un cisma de en la familia Alba que ha desembocado en un monumental cabreo de la mismísima Duquesa. Ella fue quien acompañó a su hijo a interponer la primera de las denuncias que tiene preparadas contra la magrebí de veintidós años con la que es evidente que mantuvo una estrecha relación, a tenor de las fotografías que ilustran el reportaje de la publicación. Declaraciones a las que siguió una lluvia de denuncias que empezarán a resolverse en las próximas semanas.
 
La magrebí tendrá que acudir a los tribunales el próximo viernes a las nueve de la mañana para enfrentarse a una de las múltiples peticiones (las medidas cautelares) que el jinete del ceño fruncido solicitó para que cesaran los comentarios en torno a su vida personal. No sólo ella deberá comparecer en el juzgado de Tres Cantos, pues varias revistas de tirada nacional también han sido denunciadas. Desprende cierto olor a irrealidad, sobre todo porque la misma semana en la que Cayetano interpuso las denuncias impertinentes, respondió muy amablemente a las preguntas de los periodistas que se desplazaron a un concurso de hípica que se celebró en Sevilla y al que acudió acompañado de la Duquesa de Alba. Pese a todo, el aristócrata, que advierte que su honor está malherido, pretende llegar hasta el final del embrollo. No va a permitir que nadie se entrometa en sus asuntos y pretende denunciar todo aquello que considere delictivo o hiriente. Aunque está en su derecho, lo cierto es que sorprende tan desmesurado enfado, que no caracteriza a un Cayetano al que tanto escándalo le ha pasado factura. En las distancias cortas, Martínez de Irujo es un hombretón de apariencia sensible y de destacada generosidad que siempre ha respondido con amabilidad y atención a todas mis llamadas telefónicas.
 
Por Saúl Ortiz