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Analizamos el Informe de Fiscalización de la Cámara de Cuentas de Aragón

El Colectivo Fundacional de Aragón habría perdido más de 15 millones de euros entre 2012 y 2013 si no fuera por las subvenciones que representan el 80% de sus ingresos

Abril 28, 2015

Si los Entes fundacionales no hubiesen contado con las subvenciones y transferencias que recibieron, las pérdidas habrían ascendido hasta la friolera de 7.767.000 y 7.309.000.000 euros respectivamente. Más de un tercio del total de los contratos -un 33,33%-, han sido adjudicados de forma directa, esto es “a dedo”

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Dice la Constitución Española que las Fundaciones son organizaciones sin ánimo de lucro, cuyos fines responden a intereses generales y no particulares, y que poseen un patrimonio destinado al cumplimiento de esos fines. Esta ausencia de ánimo de lucro impide a los regentes de las Fundaciones a repartir beneficios, pero sí pueden tener excedentes que deberán ser destinados al cumplimiento de sus objetivos. En el caso de la Comunidad Autónoma de Aragón, presidida por la popular Luisa Fernanda Rudi, se pueden encontrar numerosas irregularidades en este ámbito y las Fundaciones se encuentran a años luz de la posibilidad de cerrar un ejercicio con excedentes.

La mayoría de ellas han nacido con una “inversión” fundacional mínima, el 50% de ellas tienen una dotación inferior a 50.000 euros. Este pírrico presupuesto es utilizado para desarrollar los cometidos de sus objetivos, siendo éstos la investigación y el desarrollo en el 50% de los casos y el fomento y el desarrollo económico en la mitad restante. Sin embargo, no es la deuda de estos Entes -que suele ser ínfima (entre el 0 y el 1,5% del de la suma del patrimonio neto y pasivo de los ejercicios 2012 y 2013)-, el elemento que destapa sus vergüenzas, sino la dependencia absoluta e imprescindible que padecen de las subvenciones, su principal fuente de financiación.

Presupuestos a costa de los ciudadanos

En los ejercicios 2012 y 2013, las subvenciones -públicas en su gran mayoría-, supusieron el 71% y el 81%, respectivamente, del total de ingresos agregados de las Fundaciones. En esta vorágine de dadivosidad, las más beneficiadas fueron la Fundación Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón, Fundación Agencia Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo y la Fundación Zaragoza Logistics Center. Con todo, uno de los pilares básicos del movimiento fundacional se quiebra aquí. La esencia de esta figura jurídica descansa en el objetivo de obtener ingresos para la consecución de sus fines de interés general a favor de un colectivo genérico de beneficiarios. Esto es, captar capital a través de sus actividades para emprender líneas de acción en favor del ciudadano. Lo que ocurre, desgraciadamente, es lo contrario: el ciudadano se ve obligado a pagar con sus impuestos el mantenimiento de unas fundaciones que apenas sobreviven en el panorama actual.

Por si esto fuera poco, el resultado económico de las Fundaciones en la Comunidad aragonesa no es para nada halagüeño. La cuenta de resultados agregada arroja unas pérdidas de 1.135.000 euros en el ejercicio 2012 y de 585.000 euros, en el ejercicio 2013. Si los Entes fundacionales no hubiesen contado con las subvenciones y transferencias que recibieron, las pérdidas habrían ascendido hasta la friolera de 7.767.000 y 7.309.000.000 euros respectivamente.

Sin partidas para el ciudadano

El comportamiento de las Fundaciones, a tenor de lo dicho anteriormente, se podría tildar incluso de irresponsable ya que la partida de gasto más importante es el gasto de personal. Estaríamos hablando de un 61% y un 67% del total de los datos agregados en 2012 y 2013. Las que registran mayor gasto de personal son Fundación Zaragoza Logistics Center y Fundación Agencia Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo.

La conclusión que se puede sacar es el cambio de la figura de las Fundaciones que, a pesar de estar sostenidas en su mayor parte por las subvenciones públicas y de ocasionar pérdidas que se elevan por encima de los 7 millones de euros -partiendo de presupuestos minúsculos-, prefieren destinar el grueso de su capital al gasto de personal antes que a la ejecución de sus actividades.

La contratación, otro Talón de Aquiles

Un total de 816.000 euros figuran en los ejercicios 2012 y 2013 como importe dedicado a contratos menores. De ellos, un 33,33% han sido adjudicados de forma directa, esto es “a dedo”. La subjetividad también cobra aquí un papel preponderante. Las Fundaciones de Aragón han dado más importancia a los criterios cuya cuantificación depende de un juicio de valor (52,25%), que a los criterios cuantificables mediante la aplicación de fórmulas (47,75 %), de los que el 40,25 % es la oferta económica. 

Además, en ninguno de los contratos analizados se elaboran Informes económicos o documentos equivalentes que justifiquen que el presupuesto base de licitación es el adecuado; tampoco se han justificado adecuadamente la elección de los criterios a tener en cuenta para adjudicar el contrato.