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Mientras que el Centro Nacional de Investigación Oncológica acaba de anunciar 54 despidos

El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III paga más de 120.000 euros en organizar el catering de una conferencia internacional

Noviembre 17, 2013

La principal empresa adjudicataria ha sido una empresa de heráldica, estudio de escudos de armas, y vexilología, investigación sobre banderas
La Plataforma de Contratación del Estado lo divide en dos lotes dentro del mismo contrato: “sede celebración y servicio de catering” adjudicado a Heraldo y Protocolos por 75.000 euros más IVA
Por otro lado, el segundo lote: “contratación y organización del coctel final del evento” recae sobre Sirius Comunicación Corporativa, empresa dedicada a la publicidad, por 25.000 euros, también sin incluir impuestos

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La crisis de la investigación y los recortes que sufre es un hecho más que claro. Por ejemplo, el pasado 31 de julio, el patronato del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) decidió la “no renovación de cerca de 36 contratos temporales, así como el despido de un máximo de 28 trabajadores, sobre una plantilla de 470 empleados —430 de ellos investigadores—”. Este anuncio, realizado a través de un comunicado del Ministerio de Economía y Competitividad (del que depende el CNIO), expresamente indicaba que “la reducción de plantilla será objeto de negociación con los representantes de los trabajadores” y puntualizaba que los ajustes “no supondrán ninguna reducción en la actividad científica de la institución ni la extinción de ningún grupo de investigación” algo más que difícil de entender, ya que estos trabajadores que van a ser despedidos supone más del 12% de la plantilla.

Este anuncio ha tomado forma hace apenas 3 semanas, el patronato del CNIO decidió reducir a 54 el número de despidos, en lugar de los 64 anunciados el 31 de julio en el plan de viabilidad revisado de la institución, a cambio de hacer ahorros en los beneficios sociales de los trabajadores. Ocho días después de este anuncio de despidos, el pasado 31 de octubre de 2013, la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), organismo de investigación similar al CNIO, firmaba un acuerdo para la “contratación de una sede y del servicio de catering para celebrar una conferencia internacional”. El convenio en sí mismo se clasificaba en dos lotes diferentes. Un primero dedicado a la “sede de la celebración y servicio de catering”, adjudicado por 75.000 euros a Heraldos y Protocolo S.L. Una empresa dedicada a la “ejecución de todo tipo de estudios históricos jurídicos y económicos en material de heráldica genealógica nobiliaria y vexilología”, es decir al estudio de los escudos de armas y las banderas. El motivo que el Centro Carlos III ha encontrado para otorgar este contrato a la empresa Heraldos y Protocolo reside en “ser la oferta globalmente más ventajosa”. Sin embargo, resulta complejo colegir porqué se adjudica un servicio de comidas a una empresa basada en la ciencia de los blasones.

El segundo lote tampoco se escapa a la polémica. La “contratación y organización del cóctel final del evento” recae en la empresa Sirius Comunicación Corporativa S.L.U. dedicada a la prestación de servicios de publicidad y comunicación a empresas. De esta vuelta, la oferta de la compañía será recompensada con 25.000 euros.

En total, 100.000 euros para cubrir la manutención de los asistentes a una conferencia internacional. Con impuestos incluidos, el total se incrementa hasta los 121.000 euros, depositados íntegramente -según el pliego- en la empresa Heraldos y Protocolo S.L.

Pirámide de prioridades invertida

Esta resolución firmada por el director gerente de la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III, Alberto Sanz Belmar, surge en un momento de máxima delicadeza para el sector de la investigación en España. A mediados de julio del presenta año, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas rozaba la desaparición debido a una suspensión de pagos o la cancelación de los presupuestos para algunos de sus proyectos. Para sobrevivir necesitaba 75 millones de euros como agua de mayo. Tras tres meses de incertidumbre el Consejo de Ministros aprobaba sobre la bocina un crédito extraordinario de 70 millones de euros para el CSIC.

A pesar de ello, no son pocos los centros de investigación que, a pesar de la situación peliaguda, son esclavos de sus propias irresponsabilidades. Aparte del CNIC, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) aprobaba el pasado 29 de octubre la “prestación de servicios de catering para Fusion for Energy en Barcelona”, una empresa ajena a sus dominios, por un importe total de 34.045 euros. Despidos para investigar el cáncer, disminución de prestaciones sociales mientras que se gasta más de 120.000 euros en gastos que no llevan a nada.