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NEGOCIOS A COSTA DE ENFERMOS INDEFENSOS (I)
La Residencia Ballesol de Salamanca no ha desmentido ni corroborado tales afirmaciones ya que no ha contestado a las preguntas de este medio

El caso AFAL se extiende por España: los descendientes de María Costell Torres se disputan su testamento controlado por un apoderamiento realizado de modo sospechoso

Junio 25, 2014

Este hecho se produce tras los casos destapados por Extraconfidencial.com sobre la Fundación que ya investiga la Fiscalía de Madrid
María Ángeles Costell González, sobrina de la fallecida se ha visto presionada para firmar cantidades sin saber si son las exactas y la Administración -OAGER-, le niega la posibilidad de acceder al expediente de herencia de su primo

 
La residencia Ballesol habría impedido a María Ángeles visitar a su tía tras la muerte de su primo sin estar delante un apoderado


“Tiene 97 años. Al deterioro cognitivo propio del Parkinson, que es progresivo e irreversible, se une el estado depresivo en que quedó sumida al fallecimiento de su único hijo, Miguel Ángel, que se encargaba desde hace años de procurarle asistencia y cuidados (…) Carece de autonomía para la vida diaria, precisando asistencia para la alimentación, higiene, vestido y toma de medicación. Además tiene limitada la vista y el oído, es incontinente, precisa oxígeno las 24 horas del día portando mochila a la que está conectada y permanece en silla de ruedas por la dificultad para la deambulación”. Así de rotunda e inconcusa se muestra la declaración de incapacidad de María Costell Torres firmada en octubre de 2012 por el Juzgado de Primera Instancia número 8 de Salamanca. Su defunción se produciría meses más tarde, en los albores de 2013, tras haber perdido en 2011 a su hijo, Miguel Ángel Elena Costell, a su marido Perfecto Elena Velasco. Esta situación de carencia de familiares directos, unida a su irremediable dependencia –“totalmente incapacitada para el gobierno de su persona y de sus bienes”-, desembocaron en un torrente de litigios, pleitos y escaramuzas familiares para esclarecer la herencia de María Costell Torres, a la que se le une el legado de su hijo. 

El Caso AFAL, un mal ejemplo a seguir
 
Unos por el dinero, otros por la Justicia, los sobrinos de doble vínculo (Costell Berges), y los de un solo vínculo (Costell González), se han envuelto en una batalla legal y personal que aún dista mucho de su fin. La aparición de la Residencia Ballesol, sita en Salamanca, como parte interesada del asunto, otorga una vuelta de tuerca a una historia que roza el histrionismo y confirma que, tras los escándalos de AFAL, la terrible manipulación de dependientes en España se extiende silenciosamente como una gran mancha negra de fueloil que llega a los lugares más recónditos.
 
Los posibles delitos, se resguardan en la sombra, a la espera de que algún justiciero o justiciera los denuncie y sea escuchado. Este es el caso de María Ángeles Costell González, sobrina de María Costell Torres, con derecho a su herencia y apartada de lo que le corresponde con frases lapidarias de su familia como: Ya se le aconsejó que firmara lo que había y que pagara impuestos” o “no se trata de estar o no de acuerdo, es lo que hay”. Ambas, obra de su primo Carlos Vicente Costell y beneficiario a una doble porción de la herencia por su categoría de sobrino de doble vínculo según la sucesión abintestato.
 
Un testamento supuestamente ilícito
 
Pero, ¿es esto un procedimiento lícito? El testamento de María Costell Torres fue declarado nulo por el hecho de que los beneficiarios del testamento (su esposo y su hijo), tienen la consideración de premuertos a la causante. De este modo, los herederos pasan a ser sus descendientes o parientes más próximos siendo éstos herederos abintestato (cuando uno muere sin testamento o con testamento nulo o que haya perdido su validez), a través de un reparto judicial. El testamento original de María Costell Torres declararía a María Ángeles Costell González como heredera legítima al haber fallecido su primo (Miguel Ángel), y su tío (Perfecto). Pero, ¿dónde y en qué estado se encuentran los otros dos testamentos de ellos?
 
Preguntada por este punto, María Ángeles expresa que “tendría acceso a la papelería de la herencia de María Costell si yo pagara los gastos ocasionados por la herencia pero si lo hiciera estaría aceptando la herencia de una forma tácita sin conocerla. Y además ¿dónde está la de Miguel Ángel? Pido los papeles y no me los dan, llevo año y medio que me han parado todos los trámites, ahora he puesto un recurso para recibir los papeles y me lo han aceptado y estoy esperando la resolución”. La transmisión del testamento de Miguel Ángel (y la de su padre Perfecto), al de María Costell es la parte que levanta más ampollas en este intrincado caso. Una información “que ha desparecido por arte de magia”.
 
La parte interesada, María Ángeles Costell, nos dice que ha intentado insistentemente hacerse con el expediente de herencia de su primo Miguel Ángel durante todo este tiempo sin obtener respuesta alguna de la Administración, más concretamente del Organismo Autónomo de Gestión Económica y Recaudación (OAGER), del Ayuntamiento de Salamanca, dirigido por el alcalde del Partido Popular Alfonso Fernández Mañueco).
 
Un “poder de ruina” muy extraño
 
Además, dice “el documento de Últimas Voluntades de mi primo, que no otorgó testamento; parece como si se hubiese evaporado, no aparece en ningún trámite de esta herencia”. Realmente, la situación que envuelve a estas dos personas es un tanto rocambolesca. Según la declaración de incapacidad fallada por el Juzgado de Primera Instancia de Salamanca, Miguel Ángel, en su lecho de muerte, habría dejado sentencia de que José Luis Hidalgo Sánchez y Manuel Ambrosy Jiménez amigos del fallecido-, y Rosario Martín Tejedor pariente del marido de María Costell-, se encargaran de velar por su madre. Sin embargo, María Ángeles nos cuenta que Manuel Ambrosy “no era amigos allegado a Miguel Ángel” sino simplemente “su gestor” y que Rosario “era una pariente lejana de la familia” añadiendo que el fallecido “entró en coma tiempo antes de su muerte, por lo que le habría sido imposible manifestar su deseo de que esas tres personas se hicieran cargo de su madre”.
 
Además, a la sobrina de María Costell no le cabe duda de que “si se hubiera dado cuenta de algo, no hubiera pedido a nadie que cuidara de su madre, lo hubiera arreglado todo legalmente ante notario, lo comento porque le conocía y no hubiera dejado algo tan importante al azar”.
 
Cinco días después de la muerte de Miguel Ángel Elena Costell (que se produjo el 18 de mayo de 2011), y esgrimiendo tales argumentos, el 23 de mayo de 2011, el notario salmantino Alberto Rodero García otorga escritura de apoderamiento general o “poder de ruina” sobre la figura de María Costell Torres (estando ingresada en la Residencia Ballesol), a las personas citadas líneas arriba (José Luis Hidalgo, Manuel Ambrosy y Rosario Martín).
 
Los apoderados y la familia
 
Este poder notarial otorga a los representantes la posibilidad de realizar cualquier tipo de negocio o actuación jurídica sin ningún tipo de limitación. En concreto: “administrar, regir y gobernar los bienes; vender, permutar o enajenar dichos bienes, acciones, participaciones sociales o cualesquiera otros títulos; comprar, elevar a público documentos privados de compraventa, con las mismas amplias facultades, toda clase de bienes; disolver condominios, practicar extinciones de comunidad, divisiones horizontales y materiales de inmuebles; dar y tomar dinero a préstamo; construir, fusionar, disolver y liquidar toda clase de sociedades” y un largo etcétera. La vinculación del poder de ruina es total ya que éste continuará “subsistente aún en los casos de incapacidad sobrevenida de tal modo que los apoderados puedan seguir ejerciendo las facultades representativas en nombre de la poderdante”.
 
Debido al problema de dependencia de María Costell Torres, sus sobrinas –las hermanas Costell González-, solicitaron su incapacidad, siendo ésta concedida. Sin embargo en el juicio realizado para conceder la tutoría, sorprendentemente, la mayoría de la familia de María Ángeles votó a favor de las tres personas relacionadas con el poder (José Luis Hidalgo, Manuel Ambrosy y Rosario Martín), concediéndole la tutoría a dichos apoderados.
 
Las tres hermanas sobrinas de María Costell Torres -entre ellas María Ángeles-, mostraron su reprobación con el modo en que las tres personas citadas anteriormente se hicieron con los poderes sobre su tía. De hecho uno de los argumentos empleados es la reticencia de Miguel Ángel a que sus primas se hicieran cargo de su madre debido a una supuesta ruptura de relaciones “por diferencias”. María Ángeles Costell se defiende de tales acusaciones y reclama su parte de herencia asegurando que “sí teníamos diferencias como toda la gente, pero por cercanía teníamos más relación con ellos de la que tenían los sobrinos de doble vínculo”. A lo que añade que Miguel Ángelentró en coma tiempo antes de su muerte, por lo que también le habría sido imposible manifestar tal voluntad”.
 
La interesada se muestra convencida en su idea de denunciar a los apoderados por entender que en su acción se incurrió en “delitos graves y penales”.  Además fue la única de las tres que se presentó como tutora ante el juez. Todo ello invita a pensar, según la interesada en un nuevo acuerdo off the record entre la familia de María Costell Torres y los apoderados para tumbar las pretensiones de María Ángeles.
 
Y como quiera que la historia no tiene desperdicio y, una vez más, se juega con el patrimonio de enfermos indefensos en próximas ediciones les informaremos de la reacción de la Junta de Castilla y León que preside Juan Vicente Herrera.