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En su afirmada voluntad de tirar adelante contra viento y marea

El buen talante de los príncipes de Asturias

Junio 2, 2013

En los entreactos de la representación de “L´Elissir d´Amore” en el Teatro del Liceu prefirieron permanecer en el antepalco tomando un refrigerio y no mezclarse con los asistentes

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Mientras los nuevos reyes Guillermo Alejandro y Máxima continúan su gira por todas las regiones de Holanda recibiendo recepciones muy cálidas, en España sus buenos amigos los príncipes de Asturias pasan por momentos peores como se vio el pasado jueves durante su visita a Barcelona. Se representaba “L’Elissir d’Amore” y don Felipe y doña Letizia, en su afirmada voluntad de tirar adelante contra viento y marea, llegaban a las Ramblas de Barcelona para regresar a ese corazón de la ciudad que es el Gran Teatro del Liceo. A las puertas poca gente, pero con actitud afable, y un grupo de turistas curiosos que rompieron en aplausos al tiempo que un ciudadano de Tarrasa abordaba a doña Letizia, guapísima y elegante según sus propias palabras, para transmitirle sus cálidos deseos de ánimo y aliento en momentos tan delicados.

Pero ya en el Teatro, quintaesencia de una gran burguesía catalana a día de hoy muy mezclada con gente de a pie, les aguardaba una incómoda situación por los pitidos y silbidos procedentes de la platea, que rápidamente se entremezclaron con los aplausos procedentes de los palcos en porcentajes bien distintos según las diferentes percepciones de numerosas personas que allí estuvieron. Un lugar muy emblemático dividido y momentos tensos para los príncipes, que en los entreactos prefirieron permanecer en el antepalco tomando un refrigerio y no mezclarse con los asistentes. Muchos esperaban verlos y saludarlos en esos entreactos en el bello Salón de los Espejos, pero terminada la representación don Felipe se despidió con delicadeza en el foyer del teatro de las autoridades en un buen catalán. Más tranquilos están los duques de Parma, Carlos Javier y Annemarie, representantes del cada día más exiguo carlismo español y primos hermanos del nuevo rey de Holanda, que acaban de anunciar el segundo embarazo de la duquesa.

La mala imagen del príncipe de Gales ante los políticos

Y este lunes numerosos miembros de las grandes familias principescas alemanas se dan cita en la iglesia evangélica de Saint Johann, en el castillo de Kronberg, para el funeral del langrave Moritz de Hesse. Dada la notoriedad del difunto y la importancia de su familia, y a pesar de haberse anunciado un funeral en la intimidad familiar, no faltarán sus cuñados la princesa Benedicta de Dinamarca y su esposo el príncipe Richard de Sayn-Wittgenstein-Berleburg y sería de esperar la presencia en ese funeral de algún miembro de la familia real griega, a la cual la familia de Hesse ofreció acogida y hospedaje en su gran villa romana cuando en el lejano 1967 los reyes Constantino y Ana María se vieron obligados a abandonar Grecia saliendo camino del exilio. Eso sí, imposible saber si doña Sofía, que fue invitada de honor en la boda del hijo del finado, habrá enviado sus condolencias a la familia de este primo alemán en momentos en los que ella emplea todos sus esfuerzos en contribuir a levantar el prestigio de la corona.

Entre tanto, el 27 de mayo el príncipe de Gales llegaba al castillo de Langenburg, propiedad de su primo el príncipe Philipp de Hohenlohe-Langenburg en el corazón de Alemania, para participar en el foro sobre sostenibilidad regional de los sistemas alimentarios para afirmar su firme compromiso con la ecología y el desarrollo sostenido a través de su fundación “International Sustainability Unit”. Nada parece detener al príncipe de Gales en su lucha por la conservación de la naturaleza, pues tan sólo unos días antes, y acompañado de su hijo el duque de Cambridge, declaraba su firme oposición a la caza ilegal de los animales icónicos del planeta (elefantes, rinocerontes, o tiburones) afirmando “la humanidad es menos humana sin el resto de la creación. Su destrucción nos disminuirá a todos”. Palabras fuertemente comprometidas que con frecuencia contribuyen a su mala imagen en los círculos políticos británicos, en los que se ve con malos ojos que el heredero de la corona emita opiniones personales en cuestiones tan fuertemente comprometidas.

8.000 invitados en el aniversario de la coronación de la reina Isabel

Pero nada consigue minar la intocable popularidad de la monarquía británica que el pasado domingo 2 de junio celebró con la brillantez habitual el 60 aniversario de la coronación de la reina Isabel. Cientos de banderas llenaron la céntrica Regent Street londinense durante los varios días de celebraciones, y el viernes día 31 Isabel II ofrecía un gran garden party para 8.000 invitados en los jardines del palacio de Buckingham al que asistieron por primera vez sus nietas las princesas Eugenia y Beatriz de York, que reclaman un mayor rol oficial en el seno de la familia real.

Sí faltó el príncipe de Gales, que se encontraba de viaje para un encuentro con la Iglesia Apostólica de Armenia regresando para la culminación de las festividades con un servicio religioso en la abadía de Westminster ante 2.000 invitados oficiado por el diácono de la abadía, que ha compuesto una oración especial para la ocasión, con sermón del arzobispo de Canterbury y discurso del primer ministro Cameron. Probablemente, el último acto público de la duquesa de Cambridge cuyo parto se espera con alborozo en el mes de julio.  

Ricardo Mateos