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El Barça, a la deriva en la última recta del mercado: No llegan fichajes y Messi sigue sin firmar su renovación

Agosto 23, 2017
messi neymar

Que el Barcelona siga peinando el mercado a falta de ocho días para que acabe la ventana estival es un claro síntoma de negligencia en su gestión. Pase lo que pase en estos últimos coletazos, el verano de 2017 siempre será recordado como el de ‘fui a por Verratti y me birlaron a Neymar’. El daño ya está hecho y lo cierto es que ha sido de considerables dimensiones pero la situación, día a día, va a peor. Las desventuras de Bartomeu empiezan a adoptar un aire a vodevil. La última es que mientras el Barça denunciaba a Neymar y le pedía casi 40 millones por daños y perjuicios -gran ocurrencia- el brasileño vacilaba de lo lindo a su antiguo club con la inestimable ayuda de Luis Suárez, Piqué, Alves y, sobre todo, Messi. El argentino, pendiente aún de firmar su renovación, publicó en sus redes sociales una fotografía con el ex tridente más temido de Europa (Messi, Neymar y Suárez) acompañado de un “Volvió”, en referencia directa al “Se queda” de Piqué. Esto puede tener su gracia pero suena a mofa dirigida al Barcelona por algunos de sus actuales integrantes. Es la mayor evidencia de que Bartomeu y los suyos han perdido absolutamente las riendas de su club.

Sin rumbo

Si algo ha caracterizado al Barcelona de la última década es su fidelidad a una idea concreta relacionada con el juego. Era el cuadro culé claro paradigma de fútbol combinativo y cantera, una unión que le ha otorgado muchos réditos. Ahora todo eso ya pasó: se fue Neymar y da la sensación de que el club blaugrana no tiene ni plan A, ni B, ni siquiera un plan. Va el Barça como pollo sin cabeza buscando nombres -casi digamos de manera aleatoria- sin ningún vínculo aparente entre todos ellos. Hoy son Coutinho y Dembelé, mañana Seri y Di María. Quién sabe con las informaciones con las que nos toparemos en las próximas horas.

No hay rumbo alguno: no se termina de apostar por la cantera (con cláusulas irrisorias para jugadores como Sergi Roberto o con el portazo a Sergi Samper) pero tampoco se está poblando el equipo de cracks de renombre mundial. El que ha llegado (hasta el momento de escribir este artículo) es Paulinho, un hombre que no ilusiona a la parroquia blaugrana en absoluto. Tampoco parece que las cualidades de cada quien sean relevantes. Puede venir un futbolista aguerrido y físico, un extremo desequilibrante o un mediocampista de creación. Da igual, lo que importa es que venga alguien para tranquilizar al personal. De lo demás ya se encargará el entrenador.

El técnico es Ernesto Valverde, un hombre que a día de hoy no tiene claro ni con qué sistema jugará. A él le vendieron que tenía que cuidar un estilo pero se ha encontrado con la nada. Así que hace lo más inteligente: se adapta a lo que tiene. El problema es que ni él mismo sabe lo que está por llegar.

Y Messi sin firmar

La gestión en torno a la renovación de Messi por parte del Barcelona también está dejando mucho que desear. Es difícil de comprender cómo el propio club anuncia oficialmente el acuerdo y poco después desvela que la rúbrica del jugador argentino aún no ha llegado. Lo más normal es que todo se solucione pero este vaivén de informaciones únicamente agranda sobremanera la sensación de fragilidad de la institución catalana.

Decía Guardiola el otro día que si alguien paga 300 millones por Messi será porque los tiene. Su reflexión es obvia pero conviene no olvidar que hasta que esa renovación se produzca, la cláusula del argentino es de 250 millones, precio asequible si lo comparamos con los 222 de Neymar. Además, Leo termina contrato en 2018. En unos meses sería libre de negociar con quien quisiera. ¿Se imaginan? Todo es posible en este Barcelona sin timón.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99