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Crece el miedo a que tras los Juegos Olímpicos de 2016 llegue un duro ajuste en Brasil que le reporta el 25% de sus beneficios

El Banco Santander de Botín suelta más lastre: prepara su próxima desinversión con la venta parcial del negocio de custodia de valores

Junio 11, 2014

La estrategia sería segregar todos los negocios de custodia y unificarlos en una sola entidad para luego vender por dinero en efectivo alrededor del 50% del negocio y seguir fortaleciendo el capital con el dinero obtenido
Esta nueva venta genera grandes dudas y desde luego hipoteca parte del beneficio futuro


Hoy se inaugura en Brasil el Mundial de Fútbol más polémico de los últimos años: obras de última hora, decenas de muertes por accidentes de trabajo y millones de manifestantes en contra de un gasto que consideran innecesario para las prioridades del país. Y lo peor está seguramente por llegar. Tras el final del evento deportivo, toca preparar los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016, que a dos años vista están en peor situación que los de Atenas 2004, el peor ejemplo hasta ahora en retrasos e ineficiencia. Esta última semana The New York Times escribía un duro artículo en el que señalaba cómo atletas brasileños están literalmente entrenando rodeados de basura, en canales de piragüismo o en playas. A esto se añade las declaraciones de miembros del Comité Olímpico Internacional (COI), como la de Francesco Ricci Bitti, que aseguró que ninguna otra sede planteó tantos riesgos como Río, o John Coates, su vicepresidente, que no dudó en afirmar que “son los peores preparativos” que ha vivido.

Pero mientras desigualdad y desorganización reinan en Brasil también lo hace el crecimiento económico en el que se benefician todo tipo de empresas, especialmente las financieras. Este boom brasileño ha favorecido especialmente a Banco Santander, que tras el derrumbe del negocio en España ha basado sus resultados en el extranjero, básicamente en Brasil. A día de hoy, el país carioca le proporciona el 25% del beneficio frente al 8% de España. Con todo ello, el miedo que el motor brasileño se pare a partir del 2016 no de crecer y se extiende por los despachos del Banco que preside Emilio Botín. Muchos analistas apuestan por ello y ponen como ejemplo lo que sucedió en España después de 1992 pero con un efecto incluso más devastador que en nuestro país por las desigualdades sociales que siguen reinando en el país Iberoamericano.
 

Una venta de negocios que parece no tener fin

 
El anuncio del pasado 29 de abril de la intención de comprar el 25% que no posee de su filial en Brasil, en un canje por acciones del Banco matriz (no en efectivo), se enmarca como un primer paso para consolidar un resultado con grandes dudas en su crecimiento a partir del 2015. Pero mientras tanto, los planes de Emilio Botín siguen centrándose en conseguir fondos a corto plazo aunque sea a costa de resultados en el futuro. Ya lo ha hecho con la venta de Altamira, su empresa inmobiliaria, al fondo estadounidense Apollo, la cesión del 51% de su negocio de tarjetas de crédito a la también norteamericana Elavon, o la enajenación del 50% de Santander Asset Management, su gestora de activos, a los fondos de capital riesgo Warburg Pincus y General Atlantic. El siguiente paso que planean desde las oficinas de Boadilla del Monte va más allá y englobará el negocio de custodia de valores, es decir de la administración de los diferentes títulos de acciones o de renta fija que los clientes depositan en el Banco.
 
Ahora mismo tiene distribuido este servicio entre distintas entidades entre las que destaca Santander Investment. La estrategia sería segregar todos los negocios de custodia y unificarlos en una sola entidad para luego vender por dinero en efectivo alrededor del 50% del negocio y seguir fortaleciendo el capital con el dinero obtenido. El plan ya está en marcha y su visto bueno puede cerrarse en meses o incluso semanas. Eso sí, esta nueva venta genera grandes dudas y desde luego hipoteca parte del beneficio futuro. Un año después de la entrada de Javier Marín en el cargo de Consejero Delegado, las nubes ensombrecen el horizonte del principal Banco español.