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Salvo un periodo de 9 meses entre el año 2000 y 2001

El Ayuntamiento de Villablino ha estado sin interventor general en los últimos diez años

Octubre 27, 2009

El cargo fue desempeñado por un auxiliar administrativo hasta su fallecimiento en julio de 2007

Se saltaron la ley presentando un concurso en 2004, tras el cual el ganador prestó su dimisión

El ayuntamiento no realizó ningún concurso posteriormente


Hasta 2008, el puesto de Interventor en el Ayuntamiento de Villablino ha estado vacante durante los últimos diez años, salvo en un breve periodo de nueve meses entre 2000 y 2001. Durante este tiempo, las funciones correspondientes fueron desempeñadas de manera accidental por un auxiliar administrativo municipal (grupo D) hasta su fallecimiento en julio de 2007.

La posibilidad de nombramientos accidentales está prevista de forma excepcional en el art. 33 del RD 1732/1994 para los supuestos en los que no fuese posible la provisión del puesto por los procedimientos ordinarios o mediante acumulación o comisión de servicios, permitiendo que el nombramiento recaiga en un funcionario del Ayuntamiento suficientemente capacitado. En este caso no se cumplía ni una cosa, había posibilidad de buscar un interventor y un auxiliar administrativo no parece lo más idóneo.
Así pasaron los años hasta que se decidió sacar la plaza a concurso en la convocatoria unitaria de octubre de 2004 y recaído nombramiento mediante Resolución de la Dirección General de Cooperación Local, de 15 de marzo de 2005 en un funcionario de Administración Local con habilitación de carácter estatal, tomó posesión del puesto el 3 de mayo y ese mismo día presentó su cese, trámite necesario para poder permanecer en otro destino anterior u optar por uno nuevo, poniendo de manifiesto su nulo interés por la plaza y una clara deficiencia en el procedimiento de provisión de estos puestos de trabajo. Es decir se uso una triquiñuela legal para “cumplir la ley” y mantener el mismo status quo.

El Ayuntamiento no convocó en ningún año concurso ordinario para cubrir la plaza de Interventor, de manera que la misma salió a concurso en las convocatorias unitarias del Ministerio de Administraciones Públicas de los años 2006, 2007 y 2008, sin que fuera cubierta la vacante y sin que conste que el Ayuntamiento hubiese propuesto cubrirla con un funcionario interino con la titulación mínima exigible.
Aunque el nombramiento accidental en un funcionario del propio Ayuntamiento no exime del cumplimiento de las funciones reguladas reglamentariamente, las limitaciones del auxiliar administrativo designado por el Ayuntamiento de Villablino determinaron que centrase su actividad más en tareas propias de administración (formar y tramitar expedientes de gasto) que de contabilidad y fiscalización.

Además de la llevanza de la contabilidad en exclusividad y de forma imprecisa e incompleta, no dispuso ni de la autoridad ni de la capacidad suficiente para decidir e informar sobre la legalidad, conveniencia o repercusión económica o financiera de los actos de los órganos gestores ni de implantar procedimientos de gestión más ajustados a principios de racionalidad administrativa ni de organizar el propio servicio. Tampoco mantuvo un adecuado sistema de recepción, custodia y archivo de la documentación que debe formar parte de los diferentes expedientes. El servicio lo formaron tres personas, el propio Interventor, una auxiliar administrativa que le ayudaba y otra auxiliar administrativa encargada de la Tesorería.
Un auténtico disparate si no fuera que se estaba jugando con el dinero de todos.