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CATÁSTROFE MEDIOAMBIENTAL EN LA SIERRA DE MIJAS (II)
"La Junta de Andalucía ampara al consistorio e viceversa", afirma la concejala del PP Carmen Márquez

El Ayuntamiento de Mijas cobra la recogida de basura a vecinos en cuyos terrenos la deposita

Febrero 21, 2008

Muchos vecinos han vendido sus animales y abandonado sus cultivos por culpa de la contaminación acuática causada por el vertedero
 
Según la oposición, estas instalaciones vulneran sistemáticamente la legislación vigente
 
Dos análisis del SAS en el arroyo y laguna, próximos al vertedero, determinaron que “no cumplen los parámetros fisicoquímicos analizados” y un tercero que el agua es “no potable bacteriológicamente”


Como reveló ayer nuestro periódico, parece que el municipio malagueño de Mijas se ha convertido en un auténtico polvorín. Hace más de 13 años que este pueblo de la Costa del Sol sufre la actividad de un vertedero de residuos urbanos que lejos de contar con las licencias y permisos exigidos por la Ley, ha provocado ya la contaminación de un vasto paraje ecológico, expandiéndose incluso hasta la vecina Fuengirola. Un daño irreparable al medio ambiente y una grave amenaza que cada día se cierne de manera más peligrosa sobre la salud de sus habitantes. Toda una patata caliente para el actual alcalde socialista, Antonio Sánchez, que sus antecesores del mismo partido, Agustín Moreno y Antonio Maldonado, no fueron capaces de solucionar. O no quisieron. Extraconfidencial.com ha tenido acceso a un detallado estudio sobre la catastrófica situación medioambiental generada por esta actividad. Un documentado dossier que no tiene desperdicio y que hoy continuamos ofreciendo en exclusiva a nuestros lectores.
 

Limusa, la empresa adjudicataria, sospechosa

 En los últimos años, muchos propietarios de terrenos próximos a la antigua cantera de talco se han visto forzados a deshacerse de sus animales y abandonar sus actividades agrícolas. La culpa la ha tenido el vertedero de basuras y la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos que ha contaminado y destruido parte del que en su día fue uno de los más privilegiados parajes de la sierra de Mijas. “Recuerdo que teníamos una casita de campo en la zona y nos escapábamos cuando podíamos para disfrutar del campo, el aire, el agua y la naturaleza. Imagínate, estar subido en un naranjo cogiendo fruta y ver un montón de bolsas colgando llenas de polvo y basura. Al final dejamos de ir porque resultaba imposible salir al porche sin encontrarte moscas, ratas, y otros animales indeseados” aseguró un afectado a nuestro periódico.
 
En una carta firmada el 11 de febrero por el entonces alcalde socialista Antonio Maldonado, proponía a vecinos de los parajes colindantes y a grupos ecologistas, la creación de un nuevo vertedero “en la zona conocida como Puertollano” en la Sierra Bermeja, mientras se construía la planta de reciclaje, comprometiéndose a gestionar este nuevo emplazamiento ante la Junta de Andalucía.
 
Más graves y sorprendentes resultan algunos comportamientos del Ayuntamiento de Mijas, quien -según ha sabido este periódico- cobra por la recogida de basura a vecinos en cuyos terrenos las deposita. No sólo ha contaminado sus tierras sin reportarles ninguna compensación ni contraprestación, forzándoles a abandonarlas, sino que además les factura sus “servicios”. La empresa adjudicataria de esta recogida es Limusa, tras la cual -según diversas fuentes- se encontraría el interventor municipal de Mijas, José Martínez Albarracín.
 

Instalaciones deficientes, presuntamente ilegales y muy peligrosas para la salud

Según la documentación que obra en poder de este periódico, estas instalaciones en la Sierra de Mijas no sólo han deteriorado -y continúan haciéndolo- gravemente el ecosistema, sino que desde el principio vulneran sistemáticamente la legislación vigente. No hay agua potable ni siquiera para los propios trabajadores de la planta.
 
Dos análisis practicados por el Servicio Andaluz de Salud en el arroyo y laguna de los Toros, en mayo del 94, aledaños al vertedero, determinaron que “no cumplen los parámetros fisicoquímicos analizados”. Un tercero de agua realizado a finales de febrero del 95 por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, determinó la calificación de “agua no potable bacteriológicamente”. No son los únicos. Otra analítica realizada por un laboratorio de la provincia de Málaga en diversos cauces acuíferos de la zona, reportó en todos ellos una fortísima contaminación.
 
Sus resultados delatan la presencia en la superficie del agua de metales pesados (plomo, mercurio, cadmio y zinc). “Si en la parte de arriba hay eso, imagínate lo que habrá en el fondo”, comentaron a este periódico fuentes del ministerio de Medio Ambiente. Otros datos tan reveladores como preocupantes, siempre según el estudio aludido, fueron: “rápido cambio de turbidez, hallazgo de nitratos, nitritos, amonio, detergentes, sulfatos, etc… y muerte de todas las ranas y animales que poblaban estos cauces mijeños. Al ser absorbidos por los cultivos, estos componentes facilitan la transmisión de numerosas enfermedades bacteriológicas y fisicoquímicas, que acaban en el organismo humano al ingerir alimentos de esos cultivos. En las últimas semanas, la Junta de Andalucía ha requerido al Ayuntamiento de Mijas una serie de informes sobre el vertedero, que este consistorio todavía aún no ha respondido.
 

Complicidad entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía

La responsabilidad sobre esta brutal agresión medioambiental corresponde al Ayuntamiento de Mijas, gobernado por el socialista Antonio Sánchez. “No podemos ignorar que el mayor problema deriva del emplazamiento de la planta de tratamiento. La abundancia de agua, tanto superficial como subterránea, así como sus deficiencias en cuanto a cercado, enterramiento de materiales con posibilidades de reciclaje o reutilización y la pésima gestión de lixiviados, se ve favorecida por la escasa promoción de las autoridades en cuanto a la separación domiciliaria de residuos”, continúa el mencionado texto.
 
Un informe encargado recientemente a una empresa auditora por varios vecinos, arrojó datos aún más penosos sobre su gestión. “La planta se construyó para tratar 40.000 toneladas anuales de basura. Una media de 110 toneladas diarias. Tenía que estar dotada de dos líneas de tratamiento pero, al existir sólo una de procesamiento, estas cantidades deberían reducirse a la mitad. La calidad de la misma no es compatible con la instalación. En la actualidad trata 60.000 toneladas al año, lo que equivale a una media de 5000 toneladas diarias. En agosto entran 7.000 toneladas, mientras en los meses de invierno se registran 3.000. Aunque su capacidad de tratamiento es para 55 toneladas diarias, en agosto entran 233. Además en sus instalaciones no existe ninguna máquina de compactación homologada”.
 
“Aquí la Junta de Andalucía tapa al Ayuntamiento, y viceversa. Ahora mismo el gobierno municipal del PSOE está muy presionado por sus propios compañeros de partido del Gobierno autonómico. Todos saben lo que está pasando, pero hacen la vista gorda. Por qué, es algo que aún desconocemos”, explicó a extraconfidencial.com la concejala del Partido Popular, Carmen Márquez. “En esta historia –continúa- hay algo muy oscuro porque habiendo denuncias del Serprona ¿porqué han consentido que siga funcionando la planta de esa manera?. Son ya demasiados años contaminando. Esto empezó mal, ha continuado peor y a estas alturas ha originado ya una catástrofe medioambiental irreparable”.