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Contrato para el bienio 2012-2014

El Ayuntamiento de Madrid prevé gastar más de 2,5 millones de euros para el mantenimiento integral de la Agencia de Empleo

Octubre 29, 2012

Mientras la convulsa situación de España incrementa a pasos agigantados y cada vez son más los colectivos soliviantados que se agolpan en las plazas de España clamando por el cese de los recortes, desde el Ayuntamiento de Madrid se continúa implementando una línea de austeridad cuestionable que ha pergeñado, de un tiempo a esta parte, ciertas medidas que no han dejado indiferente a nadie. Tras haber aplicado la tijera de la recesión en servicios públicos y sociales, además de promover iniciativas de dudosa eficacia para incentivar la economía y el consumo, la Alcaldía sacó a concurso en julio del presente año la licitación pública para la contratación del servicio de mantenimiento integral para la Agencia para el Empleo de Madrid por los próximos dos años (2012-2014) por un importe estimado de más de 2,5 millones de euros (2.521.468,15 €). Este convenio de tan sólo 24 meses de duración, teniendo en cuenta el montante de su importe, contrasta con otras políticas llevadas a cabo desde el Palacio de Cibeles que condicionan de un modo mucho más directo el bienestar ciudadano. 



Recortes en servicios básicos
 



La última de ellas -no por ello menos asombrosa- vuelve a tener a la Policía Municipal de la Comunidad en el centro de la diana. Un colectivo airado que ha alzado la voz en masa el pasado 15 de octubre cuando un millar de efectivos del cuerpo se manifestaron delante de la sede de la organización para denunciar los recortes laborales y retributivos aplicados. Tras la supresión de la paga extraordinaria de diciembre, que afectó a la totalidad de funcionarios, y la eliminación de los 17 días libres de los que disponían, medida ejecutada desde el propio Ayuntamiento, ahora el consistorio propone rizar el rizo y reducir más si cabe el presupuesto restringiendo aquel destinado para la adquisición y mantenimiento de las armas de sus efectivos. Una situación que el colectivo no ha tardado en denunciar y que resulta un tanto paradójica dentro del revuelo generalizado que se vive en la capital. Los propios agentes del orden –que en algunos casos tienen que trabajar más de 10 jornadas consecutivas- han asegurado que los sucesivos recortes repercuten en “una peor seguridad para los ciudadanos y para la propia Policía”. Tras estas desavenencias y atendiendo a una información publicada recientemente en elboletin.com, los miembros del servicio han roto el diálogo con el Ayuntamiento después de que la responsable del Ejecutivo, Ana Botella, diera al traste con las negociaciones que estaban en marcha y apostase “por una interpretación salvaje del Real Decreto 20/2012 y la Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2012 para el cuerpo”, lo que provocará “irremediablemente uno de los peores conflictos que ha vivido el colectivo”, según un comunicado emitido por CCOO. 



Reconversión de puntos emblemáticos
 



Al compás que marca la esquilmación de la Policía Municipal, Ana Botella y su corporación estudian otras medidas polémicas en pro del ahorro. En el punto de mira de las madrileñas y madrileños se encuentra ahora la reconversión de las emblemáticas Plaza del Sol y Plaza de Callao en “espacios más habitables y agradables” con el objeto de incentivar la actividad económica para dinamizar la zona. En palabras de la alcaldesa esta propuesta -que incluye la plantación de árboles, construcción de un quiosco destinado a la hostelería y la colocación de terrazas de veladores de los locales que perimetran las ágoras madrileñas- obedece exclusivamente a criterios estéticos y prácticos ya que “queremos hacer una ciudad cada vez más amigable y amable. Las plazas están para vivirlas, y se viven mejor con algunos arbolitos”. La remodelación de las plazas, que también afectará a la plaza del Carmen y que cuenta con la aprobación de la Comunidad de Madrid, ha abierto el debate y no pocos son los que ven en la “propuesta estética” una cortina de humo para entorpecer la celebración de manifestaciones y protestas –principal motor en el caso de Sol entre los siglos XVII y XIX actuando como importante lugar de encuentro-, coartando así la libertad de expresión de los ciudadanos. Del mismo modo se ha criticado el impacto visual que generará la reestructuración de las plazas y la reinterpretación de su valor histórico a lo que desde la Alcaldía han contestado insistiendo en el “embellecimiento” de los espacios dejando atrás la época de Alberto Ruiz Gallardón caracterizada quizás por una mayor “dureza” en las plazas. 



Esta doble moral que pone en práctica el Ayuntamiento de Madrid puede llegar a hacer peligrar algunos de los pilares básicos del estado de bienestar de sus gentes. La práctica de anteponer la higiene y el orden impolutos de tan sólo uno de sus departamentos por más de 2,5 millones de euros ante cuestiones de vital importancia como su propia seguridad – en una etapa escarpada que tiene a Madrid como centro de demandas y núcleo de operaciones-, facilitar su movilidad o el disfrute de su zona histórica, hablan a las claras de una pirámide de prioridades mal planteada y con evidentes riesgos futuros para todos los sectores de la Comunidad. Quizás las palabras del poeta, historiador y político británico del siglo XIX, Thomas Macaulay, no fueran muy desacertadas cuando aseguró que “los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país”.