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Con sus 18,4 hectáreas de terreno de profuso y rico arbolado que incluyen un hermoso palacete y algunos edificios anejos

El Ayuntamiento de Madrid hereda la aristocrática Quinta Torre Arias

Junio 19, 2013
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La magnífica Quinta Torre Arias, la última gran propiedad de origen aristocrático en la ciudad de Madrid, ya pertenece de forma definitiva del Ayuntamiento de la capital como así informan las autoridades del consistorio ahora que, pasados ya unos meses desde el fallecimiento de la condesa de Torre Arias, ha entrado en vigor el acuerdo que la difunta firmó en 1986 con el entonces alcalde Enrique Tierno Galván. Por aquel acuerdo la rica aristócrata, doña Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Seebacher, firmó la cesión a la ciudad de esta valiosa finca del siglo XVI, en otro tiempo propiedad de los condes de Villamor y de los marqueses de Bedmar, ubicada en el distrito de San Blas en ese final de la calle  Alcalá que durante largo tiempo fue conocido como carretera de Aragón a la altura del barrio de Canillejas. De esta propiedad ya dijo Pérez Galdós que era una de las cuatro quintas más célebres de las proximidades de Madrid, con sus 18,4 hectáreas de terreno de profuso y rico arbolado que incluyen un hermoso palacete y algunos edificios anejos (algunos de ellos caídos en un cierto descuido). En virtud del acuerdo con el Ayuntamiento, desde 1986 la condesa de Torre Arias y su esposo quedaron como meros usufructuarios de la quinta hasta su fallecimiento en 2002 y 2012, recibiendo a cambio permiso de recalificación de otros terrenos colindantes también de su propiedad sobre los que se construyeron algunas viviendas y edificios de oficinas.

Polémica herencia

Dada la polémica en torno a la herencia de la difunta, pues hasta se habló de una posible impugnación de su testamento (todo en vano), el Ayuntamiento de Madrid ya se ha aprestado a informar que la finca ha pasado a ser de su propiedad a causa de la conclusión del usufructo con el fallecimiento de la condesa y no gracias de disposición testamentaria alguna. Todo parece apuntar a que el grueso del terreno de la quinta se convertirá en zona de parque y jardines, una de las diez zonas verdes más importantes de la ciudad,  como ya sucedió en el pasado con otras fincas de origen aristocrático como el Buen Retiro, la Fuente del Berro, o la Alameda de Osuna (vendida en los tiempos de la gran ruina del célebre duque de Osuna). El lugar está, sin embargo, bastante abandonado y descuidado y requerirá de trabajos de rehabilitación previos a su apertura al público amén de que dada la escasa información existente sobre las lindes de la propiedad, es posible que también pertenezcan a ella unos terrenos anejos que se encuentran bastante abandonados y sobre los que en otro tiempo se erigió una fábrica de ladrillos y posteriormente una fábrica de quesos. Queda por dilucidar el destino que se dará al bello palacete de los condes, que pasará a depender de la Dirección General de Patrimonio del Ayuntamiento aunque ya se apunta la posibilidad de que pueda pasar a utilizarse como residencia de tono para albergar a huéspedes extranjeros ilustres de visita en España, como apoyo del palacio de El Pardo que también se utiliza para esos fines.

Herencia millonaria

La sagaz condesa de Torre Arias, “una mujer muy extraña que vivía bastante al margen de los circuitos habituales de la nobleza manteniendo muy escaso trato con sus parientes” según nos cuenta alguien que alcanzó a conocerla, no quiso acordarse de sus parientes (no tenía hijos ni sobrinos carnales) a la hora de disponer de sus cuantiosos bienes, tasados en unos 500 millones de euros (hay estimaciones superiores). Por ello quiso dejar blindada su herencia mediante el citado convenio con el Ayuntamiento de Madrid y con la posterior creación, en abril de 2012, de su propia fundación que es un proyecto ambicioso dotado con el grueso de todos sus otros bienes heredables entre los que se encuentran el palacio de los Golfines de Abajo y el palacio de los Arenales, situados en el centro histórico de Cáceres, la Casa Fuerte de Corchuela, en la misma provincia, numerosas fincas rústicas en las provincias de Ávila y Córdoba, y algunos inmuebles en Madrid como el gran departamento de la calle General Martínez Campos, actual sede de la fundación y lugar de fallecimiento de doña Tatiana que en sus últimos tiempos había abandonado la Quinta de Torre Arias para afincarse en el centro de Madrid.Bienes notables con los que la fundación se ocupará no solamente del mantenimiento del patrimonio histórico de la difunta, sino también de áreas de juventud, investigación científica y medio ambiente, algunas de las cuales ya se están poniendo en marcha como es el caso de la creación de una cátedra de Ética Medioambiental en la Universidad de Alcalá de Henares. Al parecer la fundación ya ha solicitado el uso de la Quinta Torre Arias para fines culturales, comprometiéndose a cambio a costear el mantenimiento y la seguridad del parque y de las zonas ajardinadas que sería deseable que pronto estuviesen a disposición del público.

Ricardo Mateos