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LA UCM, A LA DERIVA (y V): OPERACIÓN BOADILLA DEL MONTE

El Ayuntamiento de Boadilla ingresó 120 millones por vender unos terrenos recalificados y reservados para la Complutense

Noviembre 22, 2007

Mutua Madrileña adquirió las 60 hectáreas reservadas para fines educativos al consistorio madrileño
El acuerdo inicial era trasladar distintas dependencias de la Universidad próximas a Moncloa hasta Aranjuez
El Palacio de Moncloa ampliaría sus dependencias y la construcción en Aranjuez de la UCM saldría a coste cero
 
 


La ambición inmobiliaria de la Universidad Complutense de Madrid no tenía límites en la Comunidad Autónoma madrileña. Hasta la fecha hemos informado de los casos Somosaguas, Aranjuez y hoy toca Boadilla del Monte, cotizado municipio madrileño. Hablamos de miles de millones de euros, o de las antiguas pesetas. La trama estaba clara, a juzgar por los hechos: la Universidad Complutense, a través de su Fundación, gestionaba la recalificación de distintas propiedades para, posteriormente, cederlas a terceros. Un caso más, por si existiera alguna duda.

Quien hace la Ley hace la trampa

En 1994 la Universidad Complutense intercede con el Ayuntamiento de Boadilla del Monte con los propietarios de la zona conocida como “Viñas Viejas”. Se trata de 120 hectáreas de terreno rústico. En una negociación a tres bandas el Ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, alcanza un acuerdo “razonable”: los propietarios de “Viñas Viejas” ceden 60 hectáreas de su propiedad para la instalación de distintas instalaciones de la Universidad Complutense a cambio de la recalificación de las 60 hectáreas restantes a suelo urbanizable. Dicho y hecho. A día de hoy, sobre esos terrenos recalificados se han construido chales que no se adquieren por menos de 600.000 euros.
El proyecto inicial, de carácter educativo, y por el que se recalificaron aquellas tierras, era trasladar la Escuela de Estadística, Imagen de Periodismo y Empresariales a Aranjuez. De esa manera, el famoso triángulo de edificios que se asientan en torno al Palacio de la Moncloa se desalojarían y pasarían a formar parte de una futura ampliación del complejo presidencial. La operación era barata: la Universidad cedía suelo gratis y las nuevas instalaciones en Aranjuez las pagaba el Gobierno.

Intereses creados

Todo quedó en nada para la Universidad madrileña. Los terrenos rústicos se recalificaron en nombre de un fin educativo, de la UCM, y al final la Mutua Madrileña, con el fin de “uso sanitario-universitario”, los ha adquirido para la instalación de un Hospital especializado en el tratamiento contra el cáncer. La operación inmobiliaria, pura especulación, no queda ahí. De los réditos que obtuvieron algunos implicados informaremos en próximas ediciones.