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Tras las deficiencias en la gestión económica y en la contratación desveladas ayer por extraconfidencial.com

El Ayuntamiento de Alcalá de Henares no registró cerca de 45 millones de gastos en el ejercicio de 2010 provocando perjuicios a los acreedores y un caos financiero en sus cuentas

Marzo 27, 2013

En el inventario de bienes del Ayuntamiento se observan importantes desajustes que llegan a fluctuaciones de más de 150 millones de euros

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El pasado 15 de marzo, el Banco de España publicaba los datos actualizados sobre la deuda de nuestras Administraciones Públicas. Los números, lejos de conceder un respiro a la turbada realidad española, arrojan una verdad de alto riesgo: la deuda pública consolidada alcanza ya los 884.416 millones de euros, o lo que es lo mismo el 84,13% del PIB nacional. España, en números rojos. El Ayuntamiento de Alcalá no es ajeno a esta situación límite, tal y como avanzaba extraconfidencial.com en su edición de ayer. El Informe de Fiscalizacion del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, sus empresas y sus organismos autónomos relativo al ejercicio de 2010, aprobado por la Cámara de Cuentas de Madrid a 31 de enero de 2013, saca a la luz datos inconcusos sobre las debilidades financieras de la entidad complutense bajo el mandato del popular Bartolomé González. Tras haber desmembrado las conclusiones relativas a la gestión económica y a la contratación de trabajos, el ámbito que se examina ahora es la gestión y el control interno. Un control que asemeja caótico con facturas sin contabilizar, retrasos, ampliaciones irregulares de crédito, incumplimientos de las normas o desajustes en el inventario de más de 150 millones de euros.  

En el análisis de la organización y de los procedimientos de gestión y control de la entidad llevado a cabo por la Cámara se han descubierto cerca de 45 millones de euros de gastos (43.110.604 euros) que no han seguido el procedimiento y curso debido. Lo que hace el consistorio es no registrar estos gastos en el ejercicio pertinente para así poder mostrar unos números más lustrosos. La cara sucia de la moneda la forman “facturas sin contabilizar que desvirtúan las cuentas de la Corporación, dando lugar a resultados que no son reales, y ocasionando graves perjuicios a los acreedores, que una vez entregados los bienes y servicios reciben su importe con grandes retrasos”. De este modo, el Ayuntamiento puede hacer frente a estos gastos en los años venideros “a través del reconocimiento extrajudicial de crédito”. Con esta práctica el presupuesto del Ayuntamiento se hace el harakiri año tras año ya que “el crédito de cada ejercicio se emplea para regularizar situaciones de años precedentes, reduciendo las necesidades del gasto del ejercicio corriente”.

Personal e inventario

Respecto al inventario de bienes del Ayuntamiento se observan importantes desajustes que llegan a fluctuaciones de más de 150 millones de euros. El inventario de los bienes de su inmovilizado no financiero supera en “65.297.366 euros a los saldos contables de las cuentas de inmovilizado”. Estos vaivenes no son flor de un día, en el año 2008 “la Corporación inició la elaboración de un inventario contable cuyo valor a fin del ejercicio 2010 es inferior en 153.721.164 euros a los saldos contables”.

Los empleados públicos del ente municipal padecen en carne propia la situación inestable del mismo. En cuanto a la oferta de empleo público y las condiciones del personal del Ayuntamiento “se han detectado los incumplimientos del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) y demás legislación aplicable”.

 Muchos de los problemas que acarrea el control interno del Ayuntamiento devienen de las 65 cuentas bancarias que el ente tiene abiertas. De éstas, 19 figuran abiertas a nombre del Ayuntamiento sin estar incluidas en los registros contables lo que dificulta sobremanera el control interno. Además, el consistorio no posee ni un Plan de Disposición de Fondos –obligado por las Bases de ejecución presupuestaria (BEP)-, ni un Plan de tesorería para hacer frente a pagos y rentabilizar excedentes.

JP