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Mientras aumenta la actitud hostil del gobierno búlgaro hacia Simeón II

El auge de la casa real de Serbia

Enero 27, 2013
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Si a Iñaki Urdangarín (el duque “em…Palma…do”), se le han debido de bajar los ánimos hace ya largo tiempo (el chistecito no ha gustado nada a la nobleza), las viejas dinastías de Serbia, Albania, Rumania y Montenegro, en los Balcanes, parecen estar cada día más en auge en sus respectivos países de origen tal y como se desprende de los últimos acontecimientos. En Montenegro, al príncipe Nicolás se le ha reconocido un estatus oficial como representante del país con un salario igual al del propio presidente de la república. En Albania, el príncipe Leka es consejero político del presidente de la república, que en fechas recientes repatrió el cadáver de su abuelo, el rey Zogú, en medio de grandes honores oficiales. Y en Rumania, el rey Miguel, bien instalado junto a su familia en el Palacio Elisabetha de Bucarest, continúa recibiendo reiterados homenajes y reconocimientos oficiales.

Pero quizá sea en Serbia donde la vieja dinastía de los Karageorjevic encuentra una mayor pujanza, gracias al una y otra vez reconocido buen hacer del príncipe Alejandro y de su esposa la princesa Katherine, que con enorme dedicación mantienen una apretada agenda pública, social y asistencial desde su residencia del Palacio Blanco de Belgrado.

Hace tan solo unos meses la familia real serbia, contando con todo el apoyo del gobierno local, procedió a la repatriación de los restos del viejo príncipe regente Pablo y de otros miembros de su familia. Y más recientemente, el pasado martes día 22, el príncipe Alejandro, jefe de esa cara real, recibía jubiloso en Belgrado los restos de su padre Pedro II, el último rey de la extinta Yugoslavia, que días antes habían sido exhumados en el cementerio norteamericano de Libertyville, en el estado de Illinois, donde el difunto rey yacía desde su fallecimiento en 1970. El cadáver de Pedro II llegó a Belgrado custodiado por su nieto el príncipe Alejandro y fue recibido en el aeropuerto por su hijo el príncipe Alejandro y su familia, el primer ministro de la república de Serbia, Iyica Dacic, y numerosos miembros del gobierno.

Los Karageorgevic, parte de la historia de Serbia

La noticia despertó un gran interés entre la población local que, portando fotografías de la familia real, salió en gran número a las calles apostándose a lo largo de todo el camino hasta la capilla real de San Andrés. El féretro, homenajeado por una engalanada policía local, fue depositado en el templo donde el patriarca Irinej de Serbia ofició una solemne ceremonia de réquiem en presencia de las máximas autoridades del país y de numerosos líderes religiosos. Durante el oficio religioso el presidente Dacic afirmó públicamente: “este es el primero de los grandes acontecimientos planificados para este año en el que repatriaremos los cuerpos de nuestros viejos gobernantes a Serbia. Sin el linaje de los Karageorgevic no habría podido escribirse la historia de Serbia, y nuestro gobierno hará todo lo que sea necesario y esté en su poder para que los restos de otros miembros de la familia Karageorgevic puedan ser traídos de regreso a nuestro país”.

El féretro de Pedro II ha quedado expuesto en capilla pública en el palacio real de Dedinje, en las afueras de Belgrado, para que, según del presidente serbio señor Tomislav Nikolic, las gentes del país puedan darle un último adiós. Todo ello a la espera de la celebración de un gran funeral de estado en el mes de mayo, cuando ya se hayan producido otras repatriaciones, entre las que probablemente se cuenten los restos de la reina María, el príncipe Andrés, y la reina Alejandra, la trágica esposa del difunto Pedro II y prima hermana de la reina doña Sofía.

Actitud hostil del gobierno búlgaro con Simeón II

Entre tanto, en Sofía el rey Simeón II de Bulgaria continúa siendo el objeto de los gruesos e injustos ataques a su persona a causa de viejas rencillas políticas por parte de aquellos que durante su mandato como primer ministro se opusieron a su política y ahora gobiernan. El verano pasado perdió el proceso incoado ante el Tribunal Supremo de Sofía para recuperar el palacio de Krichim, y su parque de 37 hectáreas, que las autoridades no reconocen ahora como propiedad de la familia real, a pesar de haberles sido restituido legalmente en 1998, argumentando que el palacio fue siempre fue propiedad del Estado y solamente cedido para su uso a los reyes en ejercicio.

Ante la actitud claramente hostil del gobierno local, Simeón II y su hermana, la princesa María Luisa, intentan todavía poder salvar otras propiedades en el país situadas en Vrana, Tsarska Bristritsa y Sitnyankovo que también corren el peligro de salir de la propiedad de la familia real para incorporarse al Estado búlgaro. El ex rey, que pasa largas temporadas en el país instalado frugalmente en su palacio de Vrana, condenó en días pasados el atentado contra la vida del líder de la etnia turca, Ahmed Dogan, advirtiendo de los peligros de ataques semejantes que llaman a la intolerancia y que pueden tener un pernicioso efecto contagioso.

Ricardo Mateos