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Una joven sospechosa falleció al caer desde la fachada de un edificio y un informante de la Policía murió de SIDA después de desdecirse de sus declaraciones ante el juez

El asesinato a puñaladas del maestro Pablo Bravo y la oscura trama de orgías con menores

Junio 1, 2014
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El profesor Pablo Bravo Gala, de 64 años, fue asesinado en su vivienda del número 40 del Campo del Sur de Cádiz, el 5 de junio de 1987. Hubo un ensañamiento espeluznante por parte del asesino o asesinos: Bravo presentaba 17 puñaladas por todo el cuerpo. La Policía que acudió al domicilio descubrió que alguien había tapado con un esparadrapo la mirilla de la puerta de enfrente para que nadie pudiese ver quién entraba en casa del maestro. No hubo testigos ni se pudieron recuperar huellas dactilares de interés para la investigación. El arma homicida, un cuchillo de grandes dimensiones, nunca fue recuperada.

¿Un profesor modélico?
 
La puerta no presentaba signos de violencia, por lo que los investigadores dedujeron que Pablo Bravo conocía a quien lo mató y le franqueó la entrada sin ningún problema. En el interior del domicilio se encontraron señales de lucha y un cierto desorden: el teléfono estaba descolgado, como si la víctima hubiese intentado pedir ayuda, y el cuerpo del maestro apareció casi a la entrada de la vivienda, entre la cocina y el recibidor, por lo que se sospecha que intentó huir de la casa pero su asesino o asesinos se lo impidieron. Los vecinos y compañeros hablaron de Pablo Bravo, originario de Madrid, como una persona educada, querida y respetada, que desarrollaba sin problemas su labor de profesor de EGB en el colegio público San Rafael, pero la Policía trabajó desde el comienzo sobre una línea de investigación basada en el móvil sexual del crimen.
 
Según esta hipótesis, el modélico profesor tenía una doble vida que pasaba por organizar citas privadas en su casa con chicos y chicas para mantener relaciones bisexuales. Aunque fueron detenidas años más tarde algunas de las personas que podían haber participado en las supuestas orgías, esta línea de investigación nunca se pudo probar. En julio de 1990 era arrestada una de las jóvenes que, supuestamente, había acudido a alguno de los encuentros sexuales en casa de Bravo y que podría disponer de algún tipo de información sobre el crimen. Puesta en libertad por el juez, la mujer, de nombre Gloria, fallecía horas más tarde cuando intentaba acceder a la vivienda de su compañero sentimental trepando por la fachada de un edificio de la calle Torre, con lo que esta línea de investigación quedaba cercenada.
 
Niños criminales
 
En junio de 1993, seis años después del asesinato, la Policía detenía a Salvador A.R., de 30 años, como presunto autor material del crimen, después de que éste se personase en comisaría e implicase en los hechos a un segundo individuo, Joseph E.M., conocido como Toti el Negro. Salvador explicó que padecía SIDA en fase terminal y que quería contar todo lo que sabía antes de morir. Explicó a los agentes que, el día del asesinato de Pablo Bravo, había acudido a casa del maestro junto con Toti el Negro, que entonces tenía 14 años, y que fue éste último quien apuñaló a la víctima.
 
Toti el Negro fue detenido inmediatamente y, tras un careo con Salvador, quedó en libertad. Durante el careo salió a relucir el nombre de Gloria, la sospechosa fallecida tres años antes, y que, al parecer, había mantenido relaciones con el profesor asesinado. A partir de ahí toda la instrucción se desmoronó. Salvador se desdijo de sus declaraciones y no quiso aportar más datos. Poco después fallecía de SIDA. El caso del asesinato del profesor Pablo Bravo prescribió en 2007 al haber transcurrido 20 años desde su comisión.
 
José Manuel Gabriel