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Una campaña internacional pide su retirada de la Bienal Centroamericana de Arte 2008

El artista Vargas Habacuc exhibió en una galería de arte a un perro callejero hasta su muerte

Marzo 27, 2008

"Natividad", nombre del can, permaneció atado del cuello y sin comer en un espacio blanco de la exposición

Un rótulo elaborado con comida canina rezaba: “Eres lo que lees”

En 2005 el Museo Reina Sofía mostró un polémico video donde el artista Jordi Benito mataba una vaca a martillazos


En agosto de 2007, el artista de Costa Rica Guillermo Vargas “Habacuc” utilizó un perro callejero capturado en un barrio marginal para una exposición artística en la galería Códice de Managua. Aunque la noticia apenas tuvo trascendencia, el hecho de haber sido seleccionado junto a media docena de artistas para representar a Costa Rica este mismo año en la próxima Bienal Centroamericana de Arte, que se celebrará en Honduras y las imágenes del can insertadas en un blog, han disparado la alarma contra este creador.
Han sido numerosos los grupos proteccionistas y defensores de los animales que han puesto el grito en el cielo, repudiando semejante actitud “artística” hasta el punto de lanzar por internet una campaña internacional de recogida de firmas para boicotear su presencia en este evento cultural, que hasta el momento ha conseguido más de quince mil apoyos procedentes de todo el mundo.
Una difusión online que recientemente llegaba a nuestro correo electrónico y que tras una serie de indagaciones www.extraconfidencial.com. Desvela hoy a sus lectores.
En agosto de 2007, el artista costarricense Guillermo Vargas, más conocido como Habacuc, participó con una obra titulada “Exposición nº 1” celebrada en la galería de arte códice de la capital nicaragüense. Como parte de su exposición y para denunciar que estos mueren de hambre, el artista enfrentó al visitante frente a un perro callejero flaco, enfermo y con hambre amarrado a la esquina de la sala, que capturó en un barrio marginal de Managua. Lo hizo encerrándolo en el museo, atado con una cuerda, sin agua ni alimento. La muestra incluyó la frase escrita con alimento canino “eres lo que lees” y un audio con el himno sandinista al revés, fotos y un incensario donde se quemaron 175 piedras de crack y una onza de marihuana.
Según la descripción de un visitante de esta exposición “en la pared del fondo, la que se mira desde el pórtico de la entrada, había un texto en el que se leía la frase ´eres lo que lees´, cuyas letras estaban realizadas con comida para perros. El perro callejero estaba enfermo y murió en la galería porque no se le dio alimento”.
Durante la inauguración supe -continúa este testigo- que el perro fue perseguido por la tarde entre las casas de aluminio y cartón de un barrio de Managua con nombre de santo que Habacuc no pudo precisar en ese momento. Cinco niños que le ayudaron en la captura recibieron bonos de 10 córdobas por su colaboración. Durante la exhibición algunas personas pidieron la libertad del perrito, a lo que él artista rehusó. El nombre del perro era Natividad. En el lugar donde estuvo expuesto solo queda un cable de metal y una cuerda”.

Denuncia de las protectoras y justificación de Habacuc

Varias protectoras de animales se enteraron de esta obra mediante su difusión en un blog. Enseguida se movilizaron, poniendo el grito en el cielo y acusando al artista de crueldad con los animales. Habacuc aseguró posteriormente que su obra fue un homenaje a Natividad Canda, quien durante la madrugada del 10 de noviembre del 2005, saltó un muro para acceder sin permiso a un taller de vehículos situado en el municipio costarricense de Cartago, resultando muerto por los ataques de los perros guardianes rottweiler encargados de custodiar el recinto.
Según declaró Guillermo Vargas tras el estallido de esta polémica, “lo importante para mí era la hipocresía de la gente: un animal así se convierte en foco de atención cuando lo pongo en un lugar blanco donde la gente va a ver arte pero no cuando está en la calle muerto de hambre. Igual pasó con Natividad Canda, la gente no se sensibilizó con él hasta que se lo comieron los perros”.
Nadie llegó a liberar al perro ni le dio comida, llamó a la policía o hizo nada”, agregó Habacuc, quien cuestionado sobre si alimentó o no al animal, se negó a responder y añadió: “Recojo lo que miro… El perro está más vivo que nunca porque sigue dando qué hablar”.
Según una nota de prensa difundida recientemente por un periódico costarricense, Guillermo Vargas “no será excluido de la delegación artística que representará a Costa Rica” este mismo 2008 en la Bienal Centroamericana, que se celebrará en Honduras, según informaron los empresarios artísticos que seleccionaron a los seis artistas -entre ellos Habacuc- que representaran a Costa Rica en la próxima Bienal Centroamericana de Arte durante este mismo año 2008.
Pese a todo los grupos proteccionistas y defensores de los animales han intensificado sus acciones de repulsa contra el trabajo y mérito artístico de este creador. Además, han lanzado una campaña internacional de firmas online, para pedir su exclusión de Bienarte, a la que según las últimas noticias ya se han adherido más de quince mil personas de todo el mundo.

Exposición en el Reina Sofía

No ha sido la única manifestación polémica. Hace tres años, durante 2005, el Museo de Arte Reina Sofía expuso una obra de Jordi Benito, “El arte sucede”, que incluía la proyección de un vídeo de 53 minutos donde el artista mataba a martillazos a una vaca.
En el audiovisual se contemplaba cómo se clavaban puñales en la garganta del animal para coger sangre en una copa, mientras seguía con vida, hasta cortarle la cabeza y despellejarla. Las imágenes continuaban con un ritual donde tras extraer la sangre a la vaca, el artista colocaba la piel de esta sobre una persona, mientras al animal le cortaban las patas y le ataban los pies.
Anteriormente, Benito exhibió una ternera muerta colgada sobre un piano. Esta exposición fue denunciada por Amnistía Animal, quien requirió la presencia del Serprona en la famosa pinacoteca madrileña.
¿Son éticas estas exposiciones? ¿Se pueden calificar estos comportamientos como artísticos? ¿Existen límites entre los seres vivos y el arte? ¿Hasta qué punto poner freno a estos comportamientos choca contra la libertad de expresión?