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El empresario utilizó a la prensa para conseguir una exclusiva en "Hola"

El arte manipulador de José Campos

Julio 18, 2008

La polémica está servida. José Campos se desdice de sus palabras, reconociendo una crisis con su mujer, para conseguir una exclusiva en la revista Hola.

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Cuatro y media de la tarde de hace unos cuantos días. Pleno directo en Telecorazón. La pantalla de mi teléfono móvil parpadea intermitentemente. Al otro lado, la voz de José Campos es fuerte y nítida. Ante mi asombro, el cántabro reconoce estar atravesando una crisis con su mujer, la aristócrata Carmen Martínez Bordiú debido a sus innumerables viajes en solitario y a que José está obcecado con su trabajo en el Rácing de Santander. “Malos tiempos para el amor”, le susurré con cierta reminiscencia. A los pocos minutos de la publicación de la noticia, compañeros de diversas cadenas de televisión marcaron apresuradamente el teléfono del empresario. José les espetó que “lo que diga Saúl Ortiz, que es un gran periodista y es muy amigo mío, es verdad”. Y, por arte de birlibirloque, llegó el desmentido. José volvió a llamar a mi teléfono privado. Su voz evidenciaba tensión y optó por justificar su tono explicando que Carmencita estaba muy enfadada con su actitud mercantilista y me confesó, sin medias tintas, que estaban preparando una gran exclusiva en la revista del imperturbable saludo: “nunca desmentiré esa crisis porque esa crisis existe” me espetó telefónicamente. No sólo por voz, sino por mensajes que conservo. Lógico, pues el titular del primer artículo únicamente reflejaba sus convincentes palabras, recogidas por un sinfín de programas. Pasadas unas horas, mi teléfono móvil volvió a sonar con ganas. Campos me dijo que se iba de viaje para reconciliarse con su mujer: “Puedes ponérmelo en mi boca. Ella todavía no sabe dónde vamos, pero se lo he regalado y así nos reconciliamos”. Y, esa misma noche, en la inauguración de su nuevo local en Santander, afirmó para “Está Pasando” que de crisis con su mujer, nada de nada. Desde aquel momento, Campos no responde a mis llamadas. Por cierto, invito al santanderino a que se querelle por lo penal si lo publicado en este periódico es falso, inexacto o si esas palabras nunca fueron pronunciadas por él.  
 
Pensé que esta ocasión era cierto. En pleno mes de abril la intentó colar. Me llamó para decirme que publicara que habían roto, que a Carmen se le había terminado el amor y que entre ellos había algo más de odio que de pasión. Lo intentó varias veces. Me negué. Suerte que todavía tengo ese mensaje de texto que le define. Esas cuatro líneas escritas reconociendo sus ansias por la fama y por las exclusivas, a pesar de vender humo. Es el reflejo de su alma.
 
Por Saúl Ortiz