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Él y Padin se acaban de quedar sin la protección económica y personal del ministerio de Interior que gozaban desde hace 20 años por la "Operación Necora"

El arrepentido Portabales advierte que tiene documentación secreta sobre Garzón y el fiscal Zaragoza que puede hundirles

Febrero 25, 2010

El testigo protegido guarda en una caja fuerte agendas de anuario y cintas donde están recogidos muchos de los secretos inconfesables del todavía titular del Juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional y del hoy su Fiscal Jefe, antes fiscal Antidroga.
 
Se da la circunstancia que el juez del Supremo que ha encausado a Garzón, Luciano Varela, fue el amigo y colaborador del juez estrella durante la Operación Necora


Ricardo Portabales, cuyo testimonio de arrepentido fue vital para la denominada “Operación Nécora”, que provocó el primer derrumbe del narcotráfico gallego, advierte que si continua con la suspensión de toda medida protectora tanto de carácter económico como personal hacia él y su familia sacara a la luz una serie de agendas de anuario, documentación sobre reuniones y cintas de conversaciones grabadas sobre el juez Baltasar Garzón y el hoy Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza.
 
El 12 de junio de 1990 el juez del Juzgado Central nº 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, y el entonces Fiscal Antidroga, Javier Zaragoza, asestaron el primer gran golpe contra las bandas del narcotráfico orensanas que operaban en las rías gallegas. Más de 350 policías desplazados desde Madrid apresaban de madrugada, en sus casas y en pijama, a los principales jefes del contrabando de tabaco, reconvertidos a narcotraficantes: Laureano Oubiña, Sito Miñanco y los integrantes del clan de los Charlines.
 
Ricardo Portabales, natural de Marín (Pontevedra), que hizo la mili como submarinista y quiso ser Policía antes de dedicarse a la contratación de barcos y al tráfico de estupefacientes, emigró tras el juicio de la Operación Nécora a Uruguay, donde intentó poner en marcha un negocio de compra venta de cuadros y antigüedades junto a su nueva compañera sentimental. Fracasó y enfermó.
 

Todo en una caja fuerte

Su compañero de arrepentimiento, Manuel Fernández Padín, permaneció en España. Tras varios años durmiendo en dependencias policiales, rehízo como pudo su vida, aunque se encuentra sometido a tratamiento de ansiolíticos
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Ahora, los dos se han quedado sin ninguna protección, ni económica ni personal, por parte del Estado español.
 
Ricardo Portabales ya ha advertido a los altos mandos policiales y judiciales que si esta situación continua sacara a la luz el material que guarda en una caja fuerte, que contiene agendas donde están anotadas muchas reuniones y datos confidenciales, así como cintas “que pueden hacer mucho daño”. Dicen en su círculo más cercano que los dos “estamos quemados con el juez Garzón y con el ministerio de Interior porque les han defraudado y no han cumplido lo pactado”. Afirman que mientras su colaboración fue necesaria, Interior se ocupo de su protección y les proporcionó casa y dinero (unos 1.100 euros netos al mes). Todo ello a cargo de los fondos reservados. Hoy, ya no son nadie y les han retirado todo. En Interior se justifican y aseguran que las finanzas del Estado se han resentido y también los fondos reservados, que “se encuentran bajo mínimos”.
 
Su enfado les lleva a advertir que pueden hacer temblar los cimientos de la Audiencia Nacional y del ministerio del Interior con los documentos que Ricardo Portabales tiene guardados en una caja fuerte.


Coincidencias judiciales

 

Se da la circunstancia que el juez que colaboro mano a mano con Garzón en la Operación Nécora fue Luciano Varela, entonces titular en los Juzgados de Pontevedra y que ahora, desde su puesto de magistrado en el Tribunal Supremo, ha encausado a Garzón por una presunta prevaricación con motivo de la investigación sobre los crímenes del franquismo. Precisamente, la Operación Nécora contra Ricardo Portabales la inició Luciano Varela en Galicia y la culminó Garzón en la Audiencia Nacional.

El magistrado Varela, cofundador de Jueces para la Democracia, es un gran amigo de Juan Alberto Belloch, el que fuera súper ministro de Justicia e Interior durante la última etapa de Felipe González y enemigo declarado de Baltasar Garzón. Quizás sea por esto, el empeño demostrado por Luciano Varela, que elaboró con Belloch la Ley del Jurado, por sentar en el banquillo al juez estrella, al que ahora Ricardo Portabales pone de nuevo en entredicho. Todo indica que un nuevo calvario se abre para Garzón.


Juan Luis Galiacho