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El anuncio de Luis Enrique catapulta al Barça y asusta al PSG

Marzo 6, 2017

Los jugadores parecen haber recibido de forma positiva la noticia de la marcha del entrenador

celta barcelona

El fútbol es caprichoso e impredecible. El Barça se rompía como equipo y casi como emblema hace quince días en París. En ese momento nadie se atrevió siquiera a hablar de remontada. Era algo más que una quimera de considerables proporciones. Un par de semanas más tarde, y con el anuncio de la marcha de su entrenador aún caliente, el mismo equipo se marca uno de los mejores partidos de la temporada (si no el mejor), se coloca primero en la Liga (con un partido más) y ve más factible que nunca lograr la machada ante los hombres de Emery. ¿Qué ha cambiado entre un momento y otro? La respuesta que se nos viene a la cabeza tiene nombre y apellidos: Luis Enrique Martínez.

¿Por qué lo hizo cuando lo hizo?

Resulta casi imposible saber si el inopinado anuncio de Luis Enrique fue una decisión personal o formaba parte de una estrategia colectiva. El entrenador asturiano pudo rumiar el asunto en silencio y decidir súbitamente que el mejor momento para hacer pública su determinación era después de una abultada victoria y una semana antes del crucial partido ante el Paris Saint Germain. Otra posibilidad es que ese anuncio fuera algo consensuado con el resto de la plantilla. Ambos caminos podrían tener, en principio, un objetivo común: quitar el foco a los jugadores y ponerlo en el propio técnico y así, en definitiva, descargarlos de presión.

Existe una última teoría, ésta más negativa -y mucho más simple- con respecto a Luis Enrique. El entrenador únicamente hubiera anunciado su adiós porque sabía que el club lo terminaría despidiendo. Es una hipótesis que cuesta creer, ya que el propio técnico adujo en rueda de prensa que la directiva estaba dispuesta a esperarle y que no tenía intención alguna de dejar de contar con sus servicios. El caso es que, por una cosa o por otra, la situación ha mejorado. Y mucho.

Los jugadores, más enchufados que nunca

Lo que está claro es que este anuncio ha espoleado a los jugadores culés. El partido frente al Celta fue un compendio de extraordinarias noticias para el Barça: el regreso de Sergio Busquets, el mayor control en la medular, el aplastante dominio de la posesión (68 a 32%) y, sobre todo y ante todo, el excelso partido de Neymar y de Leo Messi. De tan diferente que es un equipo (el de hace dos días) y otro (el de París), parece que los futbolistas hubieran estado esperando una señal para reaccionar. Y esa señal ha sido la certeza de que su entrenador no seguirá con ellos la próxima campaña.

Como antes, aquí también entramos en el farragoso terreno de las especulaciones. Por un lado, los futbolistas que estaban menos contentos con su entrenador se han podido poner las pilas, sabedores de que su futuro no está ligado al del técnico. Pero también ha podido ocurrir lo contrario: si el núcleo duro del vestuario (como promulgó Gerard Piqué) apoya de verdad a Luis Enrique, la consigna de los jugadores ha podido ser la de llevarse todos los títulos posibles para engrandecer su legado.

El miércoles (20:45 horas, Camp Nou, frente al Paris Saint Germain) llega la prueba más dura de la temporada y la remontada parece más cerca, ahora que Luis Enrique ha hablado para decir que se va. Desde luego, sería una hermosa manera de despedirse.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99