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Llevó 200.000 dólares para la reconstrucción de la zona devastada en Nueva Friburgo (Brasil)

El anónimo trabajo social de la Infanta Elena en Latinoamérica

Mayo 11, 2011
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De “simpática y sencilla” es como toda la prensa brasileña describe a la Infanta Doña Elena que el pasado martes llegó a Río de Janeiro en su calidad de trabajadora de la Obra Social de la Fundación Mapfre. Doña Elena, que va en misión cultural y humanitaria por cuenta de la fundación con la que viene colaborando muy activamente en los últimos años, se trasladó inmediatamente a la localidad de Nueva Friburgo, en una zona montañosa del estado de Río de Janeiro muy golpeada a comienzos de año por los desastres naturales.

Allí se instaló en el tradicional Hotel Bucsky (un bello hotel de aspecto alpino enclavado en las montañas) y comenzó de inmediato su jornada de trabajo pues lleva consigo la suma de 200.000 dólares que serán transformados en 80 kits para la reconstrucción de las casas de la zona afectada, que ha recibido su visita con enorme alegría e interés. Una muy meritoria labor de Doña Elena que, por motivos desconocidos, pasa lamentablemente inadvertida para la prensa y la opinión pública en España.

Embajadora anónima

Pero lo cierto es que este no es el primero ni el único de los viajes de la infanta, que todos los meses viaja a distintos países de toda América Latina donde Mapfre, con sus 18.500 empleados en distintos países, tiene una implantación cada vez más importante ya que el 57 % de los beneficios de la empresa proceden ya de los países de habla hispana a los que, como vemos, revierte importantes fondos de ayuda a través de su obra social.


En ese contexto Doña Elena es la embajadora de la gran ayuda que se cursa a través de la citada obra social que lleva mucho alivio a los necesitados de distintos países de la zona. El pasado mes estuvo en Uruguay y en enero visitó Perú, manteniendo siempre un perfil bajo en esos lugares en los que sus visitas no revisten un carácter oficial aunque su presencia siempre genera un enorme interés entre la población. No se da, sin embargo, publicidad alguna a estas meritorias labores de Doña Elena que la propia fundación prefiere no dar a conocer públicamente y que ni siquiera aparecen reseñadas en la página web de la casa real por no tener un carácter oficial.

Sin publicidad de la Casa Real

En el transcurso de sus muchos viajes a América Latina Doña Elena ha trabado gran amistad con dirigentes de distintas organizaciones asistenciales, como es el caso de la fundada en Uruguay (la más importante de aquel país) por la ahora tetraplégica Alejandra Forlán, hermana del jugador de fútbol del Atlético de Madrid Diego Forlán, con quien ella mantiene correspondencia continua.


Por Brasil han pasado en los últimos meses la princesa Carolina de Mónaco con sus tres hijos y el Príncipe Alberto; en estos días promociona su nuevo libro en aquel país la sin par Princesa María Cristina de Kent en el exclusivo Yatch Club; y la semana próxima llegará a Río de Janeiro la Reina Silvia de Suecia para presidir un concierto benéfico en el Teatro Municipal de la ciudad. Pero poco se habla de Doña Elena y de su buen trabajo que, sin duda, hemos de rescatar como un activo muy importante que renueva la presencia, siempre tan importante y emotiva, de la familia real española en América Latina. 

 

Ricardo Mateos