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Tras diez años de juicios, los habitantes de la Parroquia de Luou están enfrentados entre sí

El alcalde del Concello de Teo ordenó el traslado de 116 cadáveres a un cementerio ilegal

Febrero 9, 2009

Ahora, que después de tantos años la construcción del cementerio de Aido-Luou ha sido declarado ilegal en sentencia firme por el TSJA, ¿qué decisión deben tomar los nuevos integrantes de la Corporación Concello de Teo?
Con los ciento cuarenta y cuatro enterramientos ya registrados, ¿qué hacen?


Diez años de imposiciones del ex alcalde de Teo, Armando U. Blanco Martínez, del Partido Popular, han conseguido que la mitad de los habitantes de la Parroquia de Luou estén enfrentados los unos con los otros. Les resumimos:
En el año 1999 se estaban construyendo dos cementerios nuevos, uno junto al existente en aquellos momentos en la propia Parroquia de Luou, promocionado por el Patrotano del cementerio de Luou. En esa fecha el alcalde emitió un decreto de paralización de este cementerio, “a pesar de tener todas las autorizaciones preceptivas favorables”, según reza en los escritos del contencioso administrativo elevado en el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.
El otro, a unos tres kilómetros de la Iglesia Parroquial, en una zona deshabitada, abrupta y llena de arboleda, sin licencia (según consta en el mismo TSJG). El alcalde, haciendo caso omiso a las denuncias de vecinos y del propio Patronato, comenzó el desmonte y movimiento de tierras para aplanar la superficie.
En el transcurso de ese tiempo entre idas y venidas de contenciosos administrativas por el propio Ayuntamiento de Teo, el Patronato Cementerio de Luou, la propia Xunta de Galicia y los integrantes del nuevo cementerio, se han producido situaciones tan dantescas como:
– Que se obvien informes de técnicos ante la peligrosidad de contaminación de las aguas por restos cadavéricos.
– Que se emita un informe negando ésa posibilidad por todo un señor abogado del Estado actuando en nombre de la Xunta en el procedimiento judicial.
– Que el cementerio está formado exclusivamente por nichos, sin incluir ningún tipo de sepultura. Con ello explicaba que al estar en alto se evitaban las filtraciones al terreno.
Ahora, este periodista ha descubierto que los enterramientos en alto parece que hacen etéreo el cuerpo humano una vez fallecido y se volatiliza… ¿o no? Es una “negra” broma del autor ante el alucine de estas acciones.
Y ya como colofón sublime a las imposiciones del señor alcalde, se autoriza el traslado de ciento dieciséis restos mortuorios para ocupar los nichos construidos en el denunciado cementerio de Aido-Luou y dar como respuesta al Tribunal Superior de Justicia de Galicia los actos consumados.
Ahora, que después de tantos años la construcción del cementerio de Aido-Luou ha sido declarado ilegal en sentencia firme por el TSJA, ¿qué decisión deben tomar los nuevos integrantes de la Corporación Concello de Teo? Con los ciento cuarenta y cuatro enterramientos ya registrados, ¿qué hacen?
Difícil papeleta la del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, aunque como consejo bien podría tomar nota de la frase que un afectado me indicó allí mientras realizaba la investigación de éstos hechos: “El responsable, que primero se lleve a sus muertos y después pague por el desacato a la propia Justicia”.