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LOS DESPILFARROS DE CAMPS (I)
Inaugurado en marzo de 2011, aún necesita subsanar varios requisitos para poder abrir en 2013

El aeropuerto de Castellón se gastó 4,3 millones en contratos de promoción en el ejercicio 2010

Julio 12, 2012

En los expedientes de estos acuerdos, no se especificaba la necesidad del gasto ni la determinación del precio contratado, obstaculizando el control del cumplimiento de las prestaciones acordadas

En ese mismo ejercicio se firmaron 8 contratos en total por un importe total de 6,36 millones

La estatua de Carlos Fabra, ex presidente de la Diputación de Castellón, y que preside la entrada de las instalaciones, fue adjudicada por un contrato privado, sin publicidad y notificando la ausencia de deudas tributarias y con la seguridad social con posterioridad a la adjudicación


El 25 de marzo de 2011, apenas dos meses antes de las últimas elecciones locales y autonómicas, el entonces presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, y el que también era presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, inauguraban el aeropuerto de Castellón, unas instalaciones que gestionaría la empresa de titularidad autonómica y provincial Aerocas, tras una década en proyecto y una inversión de 151 millones de euros.
La inauguración, realizada tres días antes del límite para realizar este tipo de actos fuera del periodo de campaña electoral, fue justificada por Fabra, argumentando que “hay quienes dicen que estamos locos al inaugurar un aeropuerto sin aviones, pero no han entendido nada. Durante el próximo mes y medio cualquier ciudadano que lo desee podrá visitar la terminal o caminar por las pistas de aterrizaje, algo que no podrían hacer si fueran a despegar o aterrizar aviones“. Pero no han transcurrido mes y medio, sino más de 15 meses, sin que la instalación sea operativa.

Dudas para su apertura en 2013

Fabra
, tras 15 años como presidente de la Diputación de Castellón, ha abandonado el cargo pero actualmente continúa presidiendo la sociedad gestora del aeropuerto, a pesar de las acusaciones de simultanear su cargo público con un negocio de asesoramiento a través de la empresa Camarcas SL. Pero su reto de abrir el aeródromo castellonense en 2013 sigue estando en el aire. De hecho, el Gobierno, en respuesta al senador de la Entesa, Jordi Guillot, ha señalado que el aeropuerto de Castellón necesita subsanar una serie de requisitos, técnicos, ambientales y de autoprotección si quiere abrir el 1 de enero de 2013. Entre estos, destacan la certificación del director ambiental, acreditando el cumplimiento de las condiciones establecidas en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), y el informe de la Comisión de Seguimiento Ambiental, así como el certificado de implantación del correspondiente Plan de Autoprotección.
Además, debería acreditar la adecuación de las instalaciones puestas a disposición de las Administraciones Públicas para el ejercicio de funciones públicas estatales y el cumplimiento con los requisitos requeridos en el Plan Nacional de Seguridad de Aviación Civil y tendría que presentar los acuerdos -necesarios para obtener el certificado de aeropuerto-, con los proveedores de los Servicios de Tránsito Aéreo (ATS), de Servicios de Comunicación, Navegación y Vigilancia (CNS), de Servicios AIS y de los de Meteorología.

Gastos superfluos y sin control
Todo ello hace más llamativo, que faltando autorizaciones y requisitos tan básicos, y estando la empresa en una situación de quiebra técnica, se destinara, más de 4,3 millones en 3 grandes contratos de promoción, un año antes de la inauguración, y tres de su teórica puesta en marcha. Así, debido a la desproporción entre los ingresos y los gastos recogidos en la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio 2010, y por las pérdidas generadas en ejercicios anteriores, los fondos propios a 31 de diciembre de 2010 presentaban un valor negativo de 31 millones de euros y el balance un fondo de maniobra negativo por 22,2 millones de euros.
Por ello, la sociedad se encontraba, a 31 de diciembre de 2010, en una de las causas de disolución previstas por la Ley de Sociedades de Capital, por haber incurrido en pérdidas que dejaron reducido su patrimonio neto (lo que vale la empresa una vez descontadas las deudas), a una cantidad inferior a la mitad del capital social y por ello, tan sólo 4 días antes de la inauguración, el 21 de marzo de 2011 ,  formalizó una ampliación del capital social por 7,8 millones de euros y otras dos modificaciones de préstamos que suponían ingresar otros 33,8 millones.  
Con esta situación financiera tan precaria, no se dudó en dedicar más del 60% de los 6,6 millones gastos en “contratos mayores” -aquellos de importante volumen-, a la promoción,  4,3 millones de euros, en unos contratos en cuyos expedientes no se especificaba la necesidad del gasto y tampoco como se había determinado el precio contratado y, por tanto, no se podía garantizar que se cumplan las prestaciones acordadas

Irregularidades en la contratación de la escultura que preside el aeropuerto
Uno de los casos más llamativos de las irregularidades está en la famosa estatua de Carlos Fabra que preside la entrada del aeropuerto “fantasma”. Esta escultura en bronce fue adjudicada el 21 de junio de 2010 aplicando el procedimiento negociado sin publicidad.
Aunque el Consejo de Administración fue informado en fase previa y con anterioridad a la ejecución del contrato, no consta la aprobación expresa por parte del mismo que, de acuerdo con su importe, era obligatoria. Y lo que es peor, la documentación acreditativa de que el adjudicatario está al corriente de las obligaciones tributarias y con la Seguridad Social se presentó con posterioridad a la adjudicación del contrato.
Ahora tocan recortes, tocan Hispabonos para financiar a las Comunidades Autónomas que tienen cerrados los mercados financieros por falta de credibilidad y una situación financiera endiablada. Antes lo que había era despilfarro que nos está costando y costará muy caro.