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El Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica exime a los musulmanes trabajar los viernes para que puedan cumplir con sus prácticas religiosas en cualquiera de los 1.425 centros de los que disponen en España

Diciembre 7, 2015
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Seis días. 144 horas. Una eternidad. Ese es el tiempo que ha mantenido en vela al pueblo belga. El Gobierno flamenco decidió mantener el estado de alerta máxima -nivel 4: grave e inminente- desde el pasado sábado día 20 hasta este jueves día 26 el estado de alerta en Bruselas. Ahora el riesgo parece menor, al menos en nivel donde ha descendido hasta el 3 -posible y verosímil- pero el estado de sitio de la última semana ha recalcitrado a los más escépticos, incluso al alcalde de la capital europea. Por el contrario, los especialistas y entendidos insisten en que estas medidas son necesarias para garantizar la seguridad de los ciudadanos. El pueblo raso ya ha comenzado a lanzar exabruptos contra su embotada situación y la incompetencia de los cuerpos del orden que en una semana solo han podido detener a un sospechoso (el resto han sido liberados), y no han desarticulado ninguna célula yihadista ni abortado ningún posible atentado, que dicen podría producirse en las próximas horas debido a una supuesta proliferación de kamikazes en la capital de Europa.

Sea como fuere, el corazón de la Unión del viejo continente está amenazado y por ello, los responsables políticos han decidido blindar a la ciudad de la Grand Place. Lo han hecho para evitar males mayores como el de Bataclan, o el de Túnez, o el de Mali… y así hasta un sinfín de sangrientos incidentes acaecidos en las últimas fechas. La situación es crítica. Así lo ha decidido un grupo terrorista de desalmados que pretende sembrar el pánico por todo el orbe mundial combatiendo a unos infieles de un modo que el propio Alá detestaría: imponiendo la ley de la fuerza. Contra ello, parece que la única solución en el mundo moderno es la coartación de libertades, anteponiendo siempre la seguridad a la laxitud.

Privilegios para 1.425 lugares de culto musulmanes, con Cataluña a la cabeza

Libertades, que otros países como España se empeñan en ampliar, sin miedo a posibles represalias. El país de la libertad religiosa y cultural, la miscelánea de etnias y el trabajo y oportunidades para todos puede resquebrajarse por cualquiera de sus licencias. Conviene detenerse un minuto en la Ley de 1992 por la que se aprueba el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España. Una Ley que facilita sobremanera la práctica religiosa de los musulmanes en España, pero que también provoca que las esferas educativas y socio laborales se plieguen a los intereses del islam.

Pero no solo este acuerdo representa la carta blanca de la que disfrutan los practicantes musulmanes en España. La Ley que aprueba la cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España es el contenido, el fondo. Pero para que tales medidas tomen cuerpo, es necesario un continente, la forma. Y la forma, hablando de islamismo parece clara: una mezquita. Así, España cuenta con 1.425 lugares de culto musulmanes. Por Comunidades Autónomas, Cataluña se lleva la palma con  283 centros, seguida por la Comunidad Valenciana con 211 y Andalucía con 194. La cuarta en combate ya cae en demasía, a pesar de ser la tercera autonomía más poblada. Por abajo, Cantabria es el territorio que cuenta con menos lugares de culto, tan solo 4 y en el Principado de Asturias cuenta con 9. Contando la población que hay en España, existe una mezquita por cada 33.000 habitantes. La superioridad de la iglesia católica sigue siendo, obviamente, abrumadora ya que cuenta con unos 100.000 inmuebles en España.

Y más beneficios fiscales

Sin embargo, volvamos a la Ley. En ella se abordan puntos como los derechos de los dirigentes religiosos islámicos e Imanes, la situación personal en ámbitos de tanta importancia como la Seguridad Social y forma de cumplimiento de sus deberes militares, la protección jurídica de las mezquitas de culto, la atribución de efectos civiles al matrimonio celebrado según el rito religioso islámico, la asistencia religiosa en centros o establecimientos públicos, la enseñanza religiosa islámica en los centros docentes, los beneficios fiscales aplicables a determinados bienes y actividades de las comunidades pertenecientes a la Comisión Islámica de España, la conmemoración de festividades religiosas islámicas  o la colaboración del Estado con la Comisión en orden a la conservación y fomento del Patrimonio Histórico y Artístico Islámico. Una filosofía que se plasma en 14 artículos y 4 disposiciones. Es especialmente a partir del octavo artículo donde se recogen las principales concesiones a los practicantes del islam.

Los viernes, día sagrado

Es el viernes un día marcado en la agenda semanal del islam. Muchos lo consideran como una de las principales celebraciones de esta religión al producirse la oración comunitaria en la mezquita, presidida por el califato. De este modo lo plasma el Corán: “¡Creyentes! Cuando sea realizado el llamado a la oración del día viernes, acudan al recuerdo de Dios y abandonen el comercio, es lo mejor para ustedes. ¡Si supieran!” (Corán 62:9)

El Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España quiere garantizar a rajatabla lo que dice el Corán. El artículo 12 permite a toda clase de personas musulmanas practicantes que se ausente de sus obligaciones para poder cumplir con sus prácticas religiosas. Así, los miembros de la Comisión Islámica de España podrán solicitar la interrupción de su trabajo los viernes de cada semana (de 13:30 a 16:30), así como la conclusión de la jornada laboral una hora antes de la puesta del sol, durante el mes de ayuno (Ramadán). Pero no solo los trabajadores se benefician de este derecho, también los alumnos. Aquellos que cursen estudios en centros de enseñanza públicos o privados concertados, podrán ausentarse de clases y exámenes, en el día del viernes y en las festividades y conmemoraciones religiosas. Los exámenes, oposiciones o pruebas selectivas convocadas para el ingreso en las Administraciones Públicas, que hayan de celebrarse en los días más señalados por el islam, serán cambiados por una fecha alternativa.

Educación en religión islámica

El artículo 10 es quizás el más peliagudo. Mientras las comunidades históricas españolas se debaten entre los decretos lingüísticos que marcan el uso de las dos lenguas oficiales en su territorio y el inglés, creando gran revuelo por ello, parece que los alumnos musulmanes tienen mucho más fácil acceder al conocimiento sobre su religión durante las horas lectivas. De este modo, la Ley garantiza a los alumnos musulmanes, a sus padres y a los órganos escolares de gobierno que lo soliciten, el ejercicio del derecho a recibir enseñanza religiosa islámica en los centros docentes públicos y privados concertados en los niveles de educación infantil, educación primaria y educación secundaria.

Los contenidos de la enseñanza religiosa islámica, así como los libros de texto relativos a la misma, serán proporcionados por las comunidades respectivas, con la conformidad de la Comisión Islámica de España. Pero esta doctrina islámica se extiende también a la educación post obligatoria ya que la propia Comisión podrá organizar junto a las comunidades cursos de enseñanza religiosa en los centros universitarios públicos.

Militares y asistencia religiosa

El servicio militar y las Fuerzas Armadas también tienen el derecho a la práctica religiosa islámica asegurado. Los militares españoles que sean musulmanes tendrán derecho a recibir asistencia religiosa islámica y a participar en actividades y ritos religiosos propios del islam. Incluso podrán desplazarse a la mezquita u oratorio de la localidad más próxima para

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poder cumplir sus obligaciones religiosas islámicas.

Los presos, enfermos atendidos en hospitales, asistidos y moribu

ndos, también dispondrán de toda la atención del sector público y privado para que puedan cumplir con sus prácticas islámicas. Así “se garantiza el

derecho a la asistencia religiosa de los internados en centros o establecimientos penitenciarios, hospitalarios, asistenciales u otros análogos del sector público, proporcionada por los Imanes o personas designadas por las Comunidades”.

Cabe recordar también otras ayudas que recibe la religión musulmana a través de la Fundación Pluralismo y Convivencia que en 2015 benefició al rito islámico con 400.000 euros. O la aceptación de España del tratado europeo para la acogida de refugiados, según el cual España debería prestar asilo a 17.680 personas. Y tras repasar los últimos acontecimientos internacionales, repensar si la estrategia es la correcta y volver a establecer los límites entre libertades y seguridad.