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Desde la oposición, el PP asegura que el 60% de las "ayudas" en 2015 se otorgarán "a dedo"

El 67% de las ayudas consignadas por el Ayuntamiento de Zaragoza de Juan Alberto Belloch en 2011 no cumplió con la Ley General de Subvenciones

Febrero 12, 2015

El 81% de los contratos firmados por el alcalde socialista “no incluye el correspondiente informe económico-financiero" por lo que resulta imposible justificar su presupuesto
Una mala redacción de los criterios de valoración impide conocer los baremos seguidos en las adjudicaciones en el 41% de los casos, llegando a puntuar ofertas que no cumplen con los mismos
El periodo medio de pago durante el ejercicio 2011 se situó en los 221 días, incumpliendo así el plazo de 50 días establecido en la Ley


El pasado miércoles 4 de febrero Extraconfidencial.com destapaba la trampa que aprisionaba a la liebre de uno de los escándalos que concierne a las entidades públicas de Zaragoza. En este caso, el que compete a la Universidad aragonesa, y que refleja un gasto cercano a los dos millones de euros en adjudicaciones firmadas en tan solo dos días, entre el 12 y el 13 de enero de 2014. La situación no sería apremiante de no contextualizarse en uno de los momentos más críticos que vive la Educación, máxime la otorgada por las Universidades que cuentan con serios problemas para cerrar sus presupuestos. Para más INRI, a inicios de 2015 la Cámara de Cuentas aprobaba el Informe de Fiscalización de la Universidad de Zaragoza relativo a 2012 en el que se apuntaban varias irregularidades en lo tocante al pago a proveedores (150 días en gastos corrientes y 181 días en operaciones de inversión, superando los 40 días fijados por la normativa) y, además, a la tasa de temporalidad de la contratación, que alcanzó un 44,8%, siendo el límite del 40%. 

Sin embargo, no sería ésta la única institución zaragozana que recibiría la reprimenda de las instituciones encargadas de la inspección. Recientemente, la Cámara de Cuentas de Aragón ha examinado exhaustivamente al Ayuntamiento de Zaragoza, que dirige el socialista Juan Alberto Belloch desde el año 2003, extrayendo unos resultados más que alarmantes. Una contingencia que no ha dejado escapar el PP que en voz de su portavoz del grupo municipal, Eloy Suárez, ha advertido que las “malas prácticas” en el consistorio maño se mantienen e, incluso, “se agravan”, refiriéndose a que el 60% de las subvenciones que contemplan los presupuestos de 2015 se van a otorgar “a dedo”.
 
El agujero de las subvenciones

Es este campo, el de la actividad subvencional, uno de los más criticados por el Informe de Fiscalización practicado por la Cámara de Cuentas de Aragón en relación al ejercicio de 2011. El Ayuntamiento de Zaragoza tropieza una y otra vez con los problemas provocados por las subvenciones de concesión directa. Esta fórmula acumula el 45% de las ayudas otorgadas, siendo un procedimiento excepcional, por lo que el consistorio zaragozano ha abusado sobremanera de esta categoría extraordinaria. Además, dos terceras partes de estas subvenciones (67%) no cumplen con los requisitos de la Ley General de Subvenciones que posibilitan tal forma de concesión.

Los principios de objetividad y transparencia en el reparto de subvenciones son dilapidados debido a que no se especifica la forma de puntuar los criterios de valoración, lo que da pie de nuevo a una adjudicación irregular e influenciada como veremos también en el campo de la contratación.

En el 67% del total de expedientes analizados no se acredita que los beneficiarios no estén incursos en las prohibiciones para obtener la condición de beneficiario y  en el 36% no consta la acreditación de hallarse al corriente en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias. Como norma general se anticipa el pago del 80% de la subvención concedida, siendo también ésta una medida extraordinaria.

Actividad contractual caótica

En cuanto a la contratación, las deficiencias encontradas se hallan en todos los pasos del proceso contractual. Para comenzar, en el ámbito de actuaciones preparatorias, destaca “una insuficiente justificación de la naturaleza y extensión de las necesidades que se pretenden cubrir mediante los contratos, así como la idoneidad de su objeto y contenido para satisfacerlas, ya que se realiza una referencia genérica e imprecisa”.

En el 81% de los contratos no se incluye el correspondiente informe económico-financiero que justifique o soporte el presupuesto base de licitación del contrato y su adecuación a la realidad del mercado”. Y en el 41% de los casos, una mala redacción de los criterios de valoración impide conocer al detalle los baremos seguidos para realizar la adjudicación, dando pie a favoritismos y concesiones temerarias.

Esta supuesta asignación mediatizada, se completa con una adjudicación irregular. En esta etapa capital del proceso contractual, se “asignan puntos a ofertas económicas que no realizan baja alguna”. De este modo se consigue priorizar ofertas virtualmente, por resultar más apetecibles para la Administración municipal por encima de otras que tendrían una mejor cualificación matemática. Se le confiere una importancia mayor a la valoración técnica -cuya cuantificación depende de juicios de valor y no a criterios de valoración automáticos- para poder escoger la oferta deseada sin impedimento alguno, más que el de la Ley de Contratos Públicos, que es quebrantada.

Por último cabría destacar otro aspecto, el de la morosidad. En el Ayuntamiento de Zaragoza, el periodo medio de pago durante el ejercicio 2011 se ha situado en los 221 días, incumpliendo así el plazo de 50 días establecido en la Ley por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, para las Administraciones Públicas y las empresas. Un exceso del 442% respecto al máximo permitido que muestra la laxitud y relajación con la que se toma el cabildo maño el cumplimiento de la legalidad en la mayoría de sus trámites.