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Dos sentencias pioneras consiguen que un paciente con leucemia mieloide aguda y otro con un trastorno de somatización grave se les reconozca la Incapacidad Permanente Absoluta en contra de los dictámenes previos de la Seguridad Social

Mayo 16, 2016
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La situación de los distintos Tribunales Médicos de la Seguridad Social por toda España tienen un punto común, un descenso brusco en la concesión de cualquier tipo de invalidez, especialmente las que conllevan una mayor prestación económica como son la Invalidez Absoluta o la Gran Invalidez. En esta enorme criba que afecta a unas 7 de cada 10 casos que se evalúa quedan fuera procesos muy flagrantes que obligan a recurrir a la vía judicial.

Esto ha ocurrido con dos casos muy distintos pero con una sintomatología que impide realizar actividad laboral: trastorno de somatización grave y leucemia.

Invalidez con efectos desde el año 2013

En el primero de los casos, puede ser difícil ser reconocido como enfermedad a pesar de los síntomas, pero como se argumentó en los Tribunales, estos son recurrentes e interfieren negativamente en la vida social, laboral y personal del paciente. La demandante en este caso sufría además una patología psiquiátrica (distimia) debido a ello. Tras la sentencia favorable obtenida, se reconoce de forma pionera a esta trabajadora una Incapacidad Permanente absoluta por su rara afección, con una asignación de 1.043 euros mensuales. Los abogados del centro especializado Tribunal Médico demostraron que, tras el tratamiento, la mujer sufría “amplias limitaciones funcionales que hacían impensable la posibilidad de reinserción laboral”, añadiendo además que queda “capacidad en términos de rentabilidad y eficacia exigibles por cualquier empresario” para su contratación.

Por ello se ha condenado a la Seguridad Social que abone a la afectada una pensión del 100% de su base reguladora. Se le concede así la invalidez para cualquier profesión con efectos desde el año 2013, fecha en que fue denegada la incapacidad administrativamente en el INSS.

Sentencia por Leucemia Mieloide Aguda

El caso de la segunda sentencia es bastante distinto ya que tanto la enfermedad como las lesiones que le han producido son bastante obvias. Aun así, J.N.R., taxista de profesión, tuvo que recurrir a los tribunales para que dictaminaran a su favor. El Instituto Nacional de la Seguridad Social había desestimado inicialmente su petición en 2014 “por estar en remisión y en tratamiento”, pero los juzgados de Barcelona se han pronunciado en sentido contrario dándole la razón y reconociendo su incapacidad para desarrollar correctamente su trabajo como conductor en la vía pública.

Las lesiones que se demostraron en el proceso, y que fueron determinantes fueron la propia leucemia mieloide aguda agravada con posteriores infecciones respiratorias, bajada drástica de peso, hernias vertebrales y una hipotrofia muscular que incluso le impide mantenerse en pie, por lo que el hecho de conducir el taxi quedaba completamente descartado. Dichas patologías causaron al demandante, además, un cuadro psiquiátrico de trastorno adaptativo.

Por todo ello se ha condenado a la Seguridad Social para que abone al afectado una pensión vitalicia del 100% de su base reguladora (en total 1.142,40€ mensuales). Se le concede así la Incapacidad permanente absoluta, que implica no sólo su profesión de taxista sino para cualquier tipo de trabajo, todo ello con efectos retroactivos desde el año 2014, fecha en que al enfermo le denegaron la incapacidad.