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Doña Sofía no quiso perderse el 80 cumpleaños del rey Simeón de Bulgaria, un Caballero de la Orden española del Toisón de Oro

Junio 19, 2017
simeon reina

Sabido es el gusto con el que la reina doña Sofía asiste siempre a los grandes encuentros familiares de la realeza del Gotha europea, que son ocasiones en las que poder reencontrarse con muchos de sus primos por los que siente un marcado afecto en un ambiente distendido y familiar ajeno a los focos de la prensa. Por ello no ha querido perderse las celebraciones que el viernes pasado día 16 honraron en Sofía, la capital de Bulgaria, a ese gran amigo de siempre que es el ex zar Simeón II de Bulgaria que llegó a los 80 años con su notable prestigio intacto tanto dentro como fuera de su país. El encuentro familiar, que buscó mantener un ambiente íntimo y de perfil sencillo, se alargó durante todo el fin de semana para que Simeón II pudiera agasajar a sus invitados y recibir sus felicitaciones.

Ceremonia Catedral
Ceremonia en la Catedral

Todo dio comienzo en la mañana del viernes con una emotiva misa en la Catedral ortodoxa búlgara de San Alejandro Nevsky, en la capital del país, que estuvo envuelta en una gran solemnidad y a la que no faltó la familia real búlgara en pleno. Desde Madrid, Londres y Marruecos llegaron los hijos de los zares Simeón y Margarita, y desde los Estados Unidos la hermana del ex soberano y ex primer ministro, la amable princesa María Luisa. Pero allí también estaban representadas todas las casas reales que en otro tiempos reinaron sobre las extintas monarquías de los Balcanes: los reyes Constantino y Ana María de Grecia, en compañía de su hermana la princesa Irene, los príncipes Margarita y Radu de Rumanía, los príncipes Alejandro y Catherine de Serbia, su primo el príncipe Nicolás de Montenegro, y los príncipes Leka y Elia de Albania. Y como complemento la archiduquesa Helena de Austria, el príncipe Andreas de Sajonia-Coburgo-Gotha, el príncipe Karim Aga Khan y, por supuesto, la relevante figura de la reina doña Sofía a quien se vio charlar alegre, tanto con los príncipes albaneses, a cuya boda en Tirana quiso asistir en octubre de 2016, como con su sobrina, la princesa Margarita de Rumanía.

El momento más emotivo

El momento más emotivo de la ceremonia fue cuando Simeón II abrazó a su nieto y heredero el príncipe Boris, hijo del difunto príncipe Kardam, que había llegado acompañado de su madre la princesa Miriam. Posteriormente, ya en la tarde noche, hubo recepción en el Palacio de Vrana, que es el lugar de residencia habitual de Simeón II en Sofía donde pasa la mayor parte del año llevando una vida extraordinariamente sencilla. No hubo trajes de noche ni damas profusamente enjoyadas, aunque llamó poderosamente la atención el singular atuendo de la princesa Kalina, pero si un ambiente muy en familia en el que doña Sofía pudo reencontrarse con sus hermanos en circunstancias en las que se habla de un notable bajón de salud del rey Constantino, que a momentos tuvo que ser asistido para caminar. De hecho en esta ocasión el prudente Simeón II ha preferido no invitar a estas celebraciones a sus otros primos de las familias reinantes de Europa, entre las que cuenta con gran prestigio, tanto por evitar problemas de seguridad que hubieran complicado mucho las cuestiones logísticas y que hubieran requerido del apoyo de los recursos del Estado, como por mantener su fiesta muy en el ámbito de lo privado y al margen de posibles lecturas de índole político.

Recepcion palacio vrana
Recepción en el Palacio de Vrana

En un país en el que en otro tiempo fue primer ministro y en el que, a posteriori, ha sido fuertemente molestado y atacado por parte de ciertos grupos políticos que han cuestionado la propiedad de las antiguas posesiones reales, algunas de las cuales le han sido expropiadas. Hasta tal punto que ha tenido que apelar al Tribunal Internacional de Estrasburgo. Bienes que están en cuestión como es el caso del Palacio de Krichim, o las Fincas de Tsarska Bistrirsa y Sitnyakovo, y ciertos terrenos en la montaña de Rila.

Un Caballero de la Orden española del Toisón de Oro

Ello explica la ausencia de los reyes don Felipe y doña Letizia y de otros miembros de la familia real española, siempre tan cercana a la búlgara, y también la ausencia de la familia de la reina Margarita, los Gómez-Acebo y los marqueses de Vallcabra, a estas celebraciones pensadas para recibir a los jefes de las familias en otro tiempo reinantes en los Balcanes en un entorno carente de pompa. Sin embargo, nadie pudo hacer excepción de doña Sofía, que lució su collar de perlas filipinas y el colgante de rubíes heredado de su madre por el que siente particular afecto, pues la familia real española tenía que estar de algún modo representada sin olvidar que Simeón II es Caballero de la Orden española del Toisón de Oro.

En la mañana del sábado todos los invitados abordaron un tren local para realizar una excursión en los alrededores de Sofía y, aunque no se han filtrado más informaciones, es más que probable que los royals presentes aprovechasen todo el fin de semana para poder compartir uno de los cada vez más raros encuentros de los miembros de la realeza europea.

Ricardo Mateos