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Su imagen pulcra se aleja de la torpe aparición pública de Corinna de Sayn-Wittgenstein

Doña Sofia: la importancia del buen breeding

Marzo 10, 2013
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No hay duda de que el savoir-faire de doña Sofía, siempre reina y pulcra en su imagen digna de soberana, se aleja tanto de la torpe aparición pública de Corinna de Sayn-Wittgenstein-Sayn como grande es la distancia existente entre el difunto Alfonso de Borbón-Dampierre y José Campos, último marido de Carmen Martínez-Bordiú cuyo divorcio ya se augura escandaloso. Por eso no descartemos que pronto podamos ser testigos de ciertas complicaciones para la ubicua Corinna, a quien algunos medios relacionan ya con el empresario brasileño Marcelo Calvalho de Andrade, hijo del propietario de la firma Andrade Sharp Engineering y descendiente de los barones de Saramenha que en 1995 contrajo un brillante matrimonio en Florida con la norteamericana Lisa Bjornson, empleada de la prestigiosa financiera de Wall Street Morgan Securities conocida, entre otras cosas, por la emisión de productos financieros tóxicos. Por otra parte, también nos cuentan que la casa “La Angorrilla”, donde con toda probabilidad residió Corinna, durante sus estancias en España, fue en su origen un pequeño pabellón mandado construir por el general Franco en terrenos de Patrimonio Nacional como apoyo logístico para sus partidas de golf, que posteriormente fue agrandado y redecorado por instrucciones de don Juan Carlos

Los orígenes y el saber estar son esenciales cuando uno se acerca a la realeza, especialmente cuando no se cuenta con atributos realmente especiales, con el talento necesario para saberse ubicar, o con un carácter bien trabajado que permite asumir aquello que se es y mantener la discreción necesaria. Quizá en eso radica la excelente imagen de Máxima Zorreguieta, ya a pocas semanas de convertirse en reina de Holanda, o incluso de la propia Mette-Marit de Noruega quien, a pesar de su más que complicado pasado, ha sabido ganarse el aprecio hasta de las familias más encumbradas de Alemania. Pues, nos cuentan, Mette-Marit despierta muchas simpatías entre los príncipes alemanes, que alaban su simpatía y su trato afectuoso y sencillo, en contraposición a la más imagen sosa y deslavada de su suegra la actual reina Sonia. Saber reconocer y respetar las tradiciones cuenta mucho en las monarquías por su acusado carácter simbólico, y por eso en Inglaterra ya se están barajando los nombres más probables para el primer hijo de los duques de Cambridge. Un retoño que a pesar de ser niña, como ya se vaticina, alcanzaría el trono de Gran Bretaña por lo cual ya se avanzan los nombres más sonados en la historia de la casa real británica, y en primer lugar los inequívocos de Elizabeth (por las dos grandes reinas), y Victoria (por la otra gran reina). Un primer nombre que iría acompañado de otros muchos con grandes referencias dinásticas como Alexandra (consorte de Eduardo VII), Diana (princesa de Gales), May (consorte de Jorge V), o Alice (madre del duque de Edimburgo).

 
Posible compromiso del príncipe Harry
 

Y mientras en Gran Bretaña se espera con enorme interés la llegada del primogénito de los Cambridge, la posibilidad de un compromiso matrimonial entre el príncipe Harry y su actual novia la belleza rubia Cressida Bonas supondría una inyección se sangre muy aristocrática en las arterias de los cada día más aburguesados Windsor. Porque la novia de Harry es hija de Lady Mary Curzon (una mujer de vida apasionada con cinco hijos de cuatro maridos distintos) y nieta del sexto conde de Howe. Por sus venas corre sangre de los Curzon, de los duques de Grafton, de los marqueses de Londonderry y hasta de los Spencer-Churchill. Además, se da la curiosa coincidencia de que es prima en cuarto grado del príncipe Harry por descender ambos de los duques de Marlborough familia de la difunta princesa Diana. Una ascendencia, la de Cressida Bonas, muy superior a la de la que sería su cuñada Kate Middleton. Entre tanto, en la lejana Rusia se cumple en estos días el cuarto centenario de la llegada al trono de los mitificados Romanoff, y la madrileña gran duquesa María de Rusia se ha desplazado hasta San Petersburgo para tomar parte en muchas de las celebraciones oficiales y oficiosas que tendrán lugar en estos días. La castiza Maria Wladimirovna, cuya presencia en Rusia siempre despierta un marcado interés, no ha tardado en manifestar a la prensa: “Yo no mantengo ninguna pretensión política, no reclamo nada de las propiedades de mis ancestros, y tampoco espero recibir trato preferente alguno. Sin embargo, creo justificada mi esperanza de que la reintegración de la dinastía imperial a la forma de vida contemporánea de la Rusia moderna pueda ser tan exitosa como ya lo ha sido en otros países de Europa”.

Ricardo Mateos