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Zarzuela se ampara en que "se trata de asuntos privados" para ni confirmar ni desmentir el viaje

Doña Sofía “huye” a Alemania para relajarse en el funeral de su primo el langrave de Hesse

Junio 3, 2013

La reina acudió de luto riguroso pero sonriente y mucho más distendida que en el acto del Día de las Fuerzas Armadas celebrado el pasado domingo

Ha sido una excelente ocasión para reencontrarse con muchos de sus parientes más cercanos, entre ellos su primo y gran amigo Carl de Hesse, un príncipe muy volcado hacia el mundo de lo alternativo con quien doña Sofía comparte numerosos intereses

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Como bien habíamos ya intuido en estas mismas páginas, y a pesar de la siempre imposible confirmación de estas noticias por parte del gabinete de prensa de la Casa del Rey (se trata de “asuntos de orden privado”), doña Sofía asistió ayer lunes a los funerales de su primo el langrave Moritz de Hesse en el magnífico castillo alemán de Friedrichshof, una de las muchas ricas herencias del difunto ubicada en la localidad de Kronberg. Un día después de asistir en compañía de don Juan Carlos y de los príncipes de Asturias al breve acto del día de las Fuerzas Armadas, la presencia de doña Sofía recibió una gran atención por parte de la prensa alemana en un acto familiar al que, sin embargo, no faltó el Ministro Presidente del Land de Hesse, Volker Bouffier, dada la enorme importancia de la figura del fallecido príncipe y de su histórica familia.

La multitud de curiosos que se agolpaban en las calles de la pequeña localidad quedó impresionada por la llegada conjunta de doña Sofía (de luto riguroso pero sonriente y más distendida que el día anterior), su hermano el rey Constantino de Grecia y su primo el rey Simeón de Bulgaria, que se dirigieron juntos a la iglesia evangélica de Saint Johann para el solemne funeral acompañados por las autoridades locales. Se había hablado de la presencia de una representación de la familia real británica, que siempre ha mantenido una muy cercana relación con los príncipes de la casa de Hesse por distintas razones de gran peso histórico y familiar, pero la coincidencia con las celebraciones del 60 aniversario de la coronación de la reina Isabel han impedido la que hubiera sido lógica presencia de la duquesa de Cornualles y del príncipe de Gales cuya relación con el difunto Moritz de Hesse ha sido siempre muy estrecha. Si envió representación la casa real de Holanda en la persona del príncipe Constantin, justo en las mismas fechas en las que sus hermanos los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda se encuentran de visita por las vecinas localidades alemanas de Wiesbaden y Rüsselsheim a orillas del Rhin.

Doña Sofía acompañada de su hermano Constantino

Como era de esperar no faltaron representaciones de las grandes familias en otro tiempo reinantes en Alemania: los margraves Max y Valerie de Baden, el príncipe Alexander de Schaumburg-Lippe, el príncipe Ernesto Augusto de Hannover (hijastro de Carolina de Mónaco), el duque Franz de Baviera, la princesa Benedicta de Dinamarca y su esposo el príncipe Richard de Sayn-Wittgenstein-Berleburg, los príncipes de Hohenzollern o el príncipe Jorge Federico de Prusia. El rey Simeón de Bulgaria, procedente de Sofía, y el príncipe Víctor Manuel de Saboya no pudieron faltar al entierro de este primo hermano (los tres son nietos del rey Víctor Manuel III de Italia), y tampoco Constantino de Grecia a quien los príncipes de la casa de Hesse dieron generosa acogida en su villa de Roma en las primeras semanas más difíciles de su exilio de Grecia en 1967.

Por otra parte, hacía largo tiempo que no veíamos públicamente a doña Sofía en compañía su hermano Constantino (últimamente siempre apoyado en un bastón), y para la reina habrá sido una excelente ocasión para reencontrarse con muchos de sus parientes más cercanos entre quienes se encuentra su primo y gran amigo Carl de Hesse, un príncipe muy volcado hacia el mundo de lo alternativo con quien doña Sofía comparte numerosos intereses.

Como siempre, Zarzuela calla

Moritz de Hesse, divorciado desde 1974 de la princesa Tatiana de Sayn-Wittgenstein-Berleburg, será sucedido en la jefatura de la casa de Hesse por su hijo el langrave Heinrich a cuya boda con la condesa Floria von Faber-Castell en 2003 asistió la reina doña Sofía como invitada de honor. El difunto deja una rica y extensa herencia en propiedades, colecciones y obras de arte, destacando los castillos de Fasanerie, Friedrichshof, Panker, y Wolfsgarten.

Es de lamentar que el palacio de la Zarzuela decida no informar sobre actos de este tenor que, aunque privados, tienen un alto valor de representación no solamente histórica sino también simbólica que pone de relieve la importancia de las relaciones todavía existentes entre la familia real española y las familias reales en otro tiempos reinantes en distintos lugares de Europa. Actos en los que la asistencia de distintos miembros de la casa real es sin duda alguna necesaria, pues siempre son recibidos con enorme interés en los distintos lugares donde tienen lugar estos encuentros contribuyendo con ello a elevar el prestigio de nuestra familia real tanto dentro como fuera de España.  

Ricardo Mateos