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Entre los asistentes, Soraya Sáenz de Santamaría, Joaquín Almunia y la reina Beatriz de Holanda

Doña Sofía faltó a la reunión anual del Grupo Bilberberg, los denominados “amos del mundo”

Junio 3, 2012
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Doña Sofía, habitual de los encuentros regulares que el Grupo Bilberberg, los llamados “amos del mundo”, mantiene todos los años en distintos lugares del planeta, no ha asistido a la última cita del grupo celebrada, como siempre entre enormes medidas de protección, el pasado fin de semana en la localidad norteamericana de Chantilly, en el estado de Virginia. Una ausencia ciertamente significativa en estos momentos dada la impopularidad de este grupo de poder fáctico y que se debió a la obligación de permanecer en España (el viernesse encontraba en Madrid), para asistir en Valladolid a la celebración del día de las Fuerzas Armadas.

Pero en la cita bilderbergiana si estuvieron presentes la vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría y el político socialista Joaquín Almunia, y tampoco faltaron otros de los habituales de siempre como la reina Beatriz de Holanda, hija del creador de tales encuentros de carácter fuertemente secreto, el príncipe heredero Felipe de Bélgica, el ubicuo Henry Kissinger, y el portugués Francisco Pinto Balsemao, gran amigo de los años de infancia y adolescencia del rey don Juan Carlos en Estoril.

Y mientras, los príncipes de Asturias en Portugal

Entre tanto, los príncipes de Asturias han regresado de su viaje a Portugal, donde fueron agasajados en los palacios reales de Ajuda y de Queluz, lugar este último donde vivió encerrada aquella infanta española, doña Carlota Joaquina, posiblemente la reina más detestada de la historia Portugal. Sin duda alguna, don Felipe y doña Letizia habrán coincidido allí con algunos de los viejos amigos de infancia de don Juan Carlos, como es el caso de José Manuel Espirito Santo, actual presidente de ese importante banco portugués, cuya familia fue íntima de la familia real española durante los años de exilio en Portugal.

Pero llama poderosamente la atención el que los duques de Braganza, don Duarte y doña Isabel, jefes de la casa real de Portugal, no hayan estado entre los ilustres invitados a ninguno de los actos oficiales orquestados por el gobierno portugués. Don Duarte y su esposa son parientes y personas muy cercanas a la familia real española, y suelen ser siempre tenidos en cuenta por las autoridades republicanas portuguesas en visitas de este cariz, como fue el caso de las últimas estancias en Portugal de los grandes duques de Luxemburgo y del príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles

¿Darán el nombre de la reina Isabel al Big Ben londinense?

Sincrónicamente este ha sido el gran fin de semana del jubileo inglés, plagado de actos, celebraciones y reconocimientos públicos y privados a la reina Isabel, cuyo nombre ahora se quiere dar, a petición de algunos parlamentarios, a la torre del mítico Big Ben de Londres. En Buckingham se ha expuesto una de las bellas coronas de la reina, el “royal circlet”, y hasta el primer ministro Cameron ha enfatizado “el gran sentido común británico de la reina” en momentos en los que la prensa recoge el gran negocio que la monarquía supone para el Reino Unido. Todo un engranaje productivo que arroja mayores rentas que grandes cadenas de populares centros comerciales como “Tesco” o “Marks & Spencer” pues la monarquía tiene un “efecto halo”, tanto por su brillo como por su historia, que genera millones de libras esterlinas para la deprimida economía británica.

Los dividendos totales de esta industria monumental se estiman en 44.500 millones de libras, producidas por las visitas a los distintos palacios reales y las visitas a las colecciones reales y a las joyas de la corona, a los que se añaden otros 26.400 millones fruto del interés turístico (souvenirs y cientos de otros artículos con la marca real), que la corona genera en todo el país. En ese sentido, un estudio realizado con ocasión del jubileo y publicado en la última semana concluye: “creemos que la monarquía, que es una de las marcas británicas más valiosas, está haciendo una significativa contribución en la tarea de sacar a Gran Bretaña de la depresión”. Sin embargo, otro estudio también publicado en estos días por el diario The Independent,arroja que la mayoría de los británicos continúan prefiriendo que la corona pase directamente al duque de Cambridge y no al príncipe de Gales, que es mucho más impopular entre los jóvenes y entre los votantes socialistas. 

Ricardo Mateos