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Doña Sofía: del Cristo de Medinaceli (Madrid), al Parque del Palacio de Tatoi (Atenas)

Marzo 6, 2016
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Como ya viene siendo costumbre en los últimos años, el jueves pasado la reina doña Sofía no quiso dejar de visitar la Iglesia del popular Cristo de Medinaceli en Madrid donde las numerosas personas congregadas la recibieron con grades muestras de afecto. Conocido es el respeto de la reina emérita por las distintas manifestaciones de la religiosidad, y una vez más quiso hacerse presente en un lugar de culto en el que, según nos cuenta un noble titulado que allí estaba, las colas eran tan largas que llegaban hasta la Plaza de Atocha pues, añadía, España pasa por un momento tan difícil que las personas acuden al Cristo para pedir y para orar. Un día más tarde se encontraban allí mismo el duque de Segorbe, representante de la casa ducal de Medinaceli, que fue tradicionalmente patrona del venerado Cristo, que junto a otros miembros de su familia como su sobrina la princesa Flavia de Hohenlohe-Langenburg, hermana del actual duque de Medinaceli, coincidieron con otros miembros de la nobleza que también quisieron continuar con la tradición como los condes de Vallfogona (ella es  sobrina de la difunta reina Fabiola), sus hijos los condes belgas de Looz und Corswaren, residentes en Madrid, y el marqués de Mendigorría.

De Madrid a Atenas

Una valiente reaparición de doña Sofía en el mismo día en el que concluía en Palma de Mallorca la polémica y vacía declaración de su hija la infanta Cristina.  Poco habíamos visto a la reina emérita en las últimas semanas y es posible que al día siguiente volara a Atenas para allí reunirse con sus hermanos con la intención de cumplir, de nuevo, con la tradición familiar que los tres hermanos Grecia han querido instituir en los últimos años. Se trata del funeral anual que tiene lugar en el Parque del en otro tiempo palacio real de Tatoi, en las afueras de la capital, en memoria de sus padres los reyes Pablo y Federica de Grecia. Allí se congregaron en la mañana del sábado la propia doña Sofía, los reyes Constantino y Ana María, la princesa Irene, el príncipe Pablo y el príncipe Nicolás.  El oficio religioso ortodoxo, al que también asistieron antiguos miembros del personal de servicio de los abuelos del rey don Felipe, fue celebrado por el reverendo arzobispo de Atenas y de toda Grecia, Monseñor Ieronymos, asistido por los obispos metropolitanos de Kaisarianis, Vironos e Imitou, y por el padre Patrikios Koleodis, y la reina emérita colocó sobre las tumbas de sus padres sendas coronas de laurel con cintas con los colores de España.

Un día triste para el recuerdo, pero también un encuentro en la intimidad familiar seguido de un almuerzo que habrá posibilitado el comentar sin luz ni taquígrafos la difícil situación de doña Cristina y el estado de ánimo general de los distintos miembros de la familia real, y para compartir noticias familiares como el fallecimiento del príncipe Johann Georg de Hohenzollern, o el preocupante estado de salud del rey Miguel de Rumanía primo hermano de doña Sofía y de sus hermanos.

Su apoyo a la infanta Cristina, inquebrantable

Según nos informan, en los últimos meses doña Sofía viaja con frecuencia de incognito tanto a Atenas como a Suiza y a algunos lugares de Alemania para sentirse arropada por su círculo familiar más íntimo en momentos tan delicados para la familia real española. Un grupo de parientes muy queridos y sujetos a la consigna de la mayor discreción y del que forman parte sus primos la princesa Tatiana Radziwill, que tiene casa en Suiza, el príncipe Karl de Hesse, residente en Munich, el conde Hans Veit de Toerring-Jettenbach que tiene su gran mansión en la misma ciudad, o el príncipe Miguel de Grecia que tiene casa propia en la Isla griega de Patmos. Todos ellos son bien conscientes de las horas bajas por la que pasa la reina emérita, que heredó de sus padres el concepto de familia íntimamente unida por inquebrantables lazos de lealtad.

Es de suponer que doña Sofía habrá pasado todo el fin de semana en Atenas, del mismo modo que es más que probable que en estas últimas semanas también haya querido acompañar a la infanta Cristina y a sus hijos en Ginebra, desde donde podría haberse desplazado hasta la cercana localidad de Morges donde se encuentra la residencia de los reyes Miguel y Ana de Rumanía.

Ricardo Mateos