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Doña Letizia: su desaparición tras el besamanos en el Día de la Hispanidad y en busca de sus anhelados fines de semana

Octubre 16, 2015
GRA130. MADRID, 12/10/2015.- Los Reyes Fel¡pe y Letizia saludan al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (2ºd), al comienzo de la recepción que han ofrecido hoy en el Palacio Real a los representantes de las principales instituciones.- EFE/Angel Diaz

Locos deben de andar los miembros del cuerpo de seguridad de la reina Letizia, que nos ha salido noctámbula y callejera además de poco amante de las grandes ceremonias protocolarias, que de forma tan natural revisten de cierta pomposidad simbólica una institución como la monarquía que ella representa. Tanto es así que, nos cuentan, el 12 de octubre su paso por el palacio de Oriente con ocasión del Día de la Hispanidad fue relativamente fugaz, pues parece que tras el largo besamanos desapareció discretamente de escena en cuanto le fue posible. Allí estaban todos los notables del reino y algún que otro aristócrata como el duque de Híjar, hijo de la añorada Cayetana, o la duquesa del Arco, Mercedes Falcó y Anchorena, que le regaló una marcada genuflexión, pero es que la ahora reina de España ya dejó claro durante sus diez años como princesa de Asturias lo poco que le gustan los protocolos y que no estaba dispuesta a abdicar de una preciada privacidad, que todavía hoy protege con celo y que extiende a sus hijas la princesa Leonor y la infanta Sofía para las que, además, tiene poco tiempo.

Hace dos años, y estando en Atenas con ocasión de una ceremonia homenaje a la memoria de los reyes Pablo y Federica de Grecia, algunos de los royals allí presentes se sorprendieron al verla apartarse del grupo familiar para pasar el rato en compañía de su Tablet, y sabido es que su grupo de amigas se compone de profesionales como la periodista Sonsoles Ónega, Almudena Bermejo (a cuya boda asistió en febrero en solitario), Inmaculada Aguilar, Esther Jaén o Ana Prieto, destacando entre ellas la princesa Cristina de Borbón-Dos Sicilias, que probablemente ejerce el papel de dama extra oficial por sus orígenes regios.

Y mientras, el rey Felipe VI en Madrid

Pero el sábado pasado ni Cristina de Borbón-Dos Sicilias, que estaba de duelo por el fallecimiento de su padre el infante don Carlos, pudo acompañarla en su escapada a Barcelona para asistir al último y multitudinario concierto de la gira “Innocence + Experience” que el grupo U2 daba en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Sólo un día antes del concierto doña Letizia había triunfado en Düsseldorf, donde había inaugurado la exposición sobre Zurbarán destacando una vez más por su elegancia, pero tras llegar a Madrid voló la mañana siguiente a Barcelona para asistir al sonado concierto, y también a la cena posterior con la que el grupo festejaba el éxito de la gira a la que iban a asistir entre otros Javier Bardem y Penélope Cruz. El sarao se celebraba en el salón chino de la afamada coctelería creativa Bocachica, donde se contaba con la presencia de la reina a quien a última hora los escoltas se vieron obligados a aconsejar no asistir por temor a problemas de seguridad en un pasaje estrecho y diminuto (el de la Concepción), aledaño al Paseo de Gracia, en el que se agolpó una gran cantidad de gente pues a decir de alguien que allí estuvo “aquello parecía las Ramblas”. El fin de semana barcelonés terminó a la mañana siguiente, cuando la reina y sus amigas regresaron a Madrid tras una noche de aplausos y alegrías en la que muchos de los presentes colgaron fotos de doña Letizia en las redes sociales.

letizia concierto
Doña Letizia en un concierto con Cristina de Borbón-Dos Sicilias

Mientras, aquella misma noche don Felipe asistía en solitario en los Cines Renoir de Madrid a la proyección de la película “Lejos de los hombres”, a la que siguió un coloquio con el protagonista del film, Viggo Mortensen, con quien mantuvo una larga conversación y junto a quien abandonó el local. Como es habitual, desde el gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela no se informa en modo alguno sobre ninguno de estos movimientos, considerados como parte de la estricta privacidad de los miembros de la familia real.

Al parecer, doña Letizia “algo en su actitud parecía transmitirsoy como una más de vosotras”

Intereses distintos en personas con educaciones distintas como don Felipe y doña Letizia que, sin embargo, parecen no ensombrecer al matrimonio real en su funcionamiento interno. Y es que el ser reina no ha producido que doña Letizia, tan diametralmente opuesta en eso a doña Sofía a quien tanto se le ha achacado que no tenga ni una sola amiga española, cambie sus gustos ni lo que parece ser un deseo genuino de anonimato y de no perder su contacto directo con la calle, pues como nos cuenta alguien que coincidió con ella en los Premios Woman tan solo hace unos meses y se tomó un selfie con ella, “algo en su actitud parecía transmitirsoy como una más de vosotras”.

Una actitud que queda manifiesta en sus salidas nocturnas en compañía de sus amigas por las calles de Madrid. La más sonada, y también más reciente, la noche de copas el pasado mayo en el barrio de Malasaña con visita a locales como “El Rincón” o “La Bicicleta” donde se la vio tomando algunas cervezas y donde, según el encargado del local, “cuando entró la reina Letizia pensábamos que era un “fake”. Meses más tarde, este 26 de septiembre, regresaba allí con don Felipe para, tras visionar la nueva película de Woody Allen “The Irrational Man”, cenar en el restaurante “Gumbo” del mismo barrio.

La apretada agenda de los reyes, que por cuestiones de tiempo apenas pueden hacerse cargo de tantos actos como quisieran por falta de otras figuras representativas de la familia real (sólo queda doña Sofía ante la ausencia reiterada de don Juan Carlos), debe de generar sin duda una sensación de “agotamiento oficial” en la reina, que nacida en un entorno no regio y siendo reina consorte, no tiene el aguante del más estoico don Felipe que está más curtido en esas cuestiones. Será quizá por eso que hace tiempo que ya no la vemos frecuentar a aquellos grandes amigos portugueses de otros tiempos, los marqueses de Pereira Coutinho, con su gigantesca mansión del Algarve envuelta en los lógicos formalismos o que, como avanza alguien, el funeral por el infante don Carlos se orquestase con cierta premura para quizá no hacerlo coincidir con el anhelado deseo de la llegada del fin de semana.

Ricardo Mateos