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En círculos cercanos a la propia familia real se piensa que se acercan tiempos difíciles para la princesa de Asturias

Doña Letizia, abandonada a su suerte por la Casa Real

Diciembre 22, 2013

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A pesar de sus esfuerzos sus formas no convencen y los aciertos no saldan las exigencias
Las caretas van cayendo y los bandos se van conformando, pero entre tanto doña Letizia parece haber decidido recolocarse en su situación de esposa del heredero haciendo todos los esfuerzos posibles, mientras que don Felipe se encuentra en una difícil posición que ya afecta a su relación con su padre el rey por la buena entente que él continúa manteniendo con su esposa

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Poco a poco vamos siendo testigos de como transcienden a la prensa las tensiones internas de la familia real, muchas de ellas vinculadas a la princesa de Asturias cuya figura parece estar de pronto en el centro de todas las críticas y de muchas controversias. Y es que, incluso en Zarzuela, los recientes gruesos problemas de los distintos miembros de la familia real parecen preocupar menos que esa inquietante personalidad de doña Letizia a quien pocos parecen defender tanto dentro como fuera de la Casa.

Tan solo días atrás un matrimonio de alto copete ofrecía un cóctel en su residencia madrileña en presencia de muchos de los grandes títulos de la nobleza histórica (allí estaban algunos apellidos muy conocidos, miembros de la alta burguesía catalana que se mostraban horrorizados con la postura irreconciliable de Artur Mas, y hasta algunas parientes del rey), y las críticas, algunas con palabras gruesas, iban que volaban. Por una parte, las de siempre dirigidas a la familia real (doña Sofía es la gran responsable de las malas bodas de sus hijos y nunca se ha españolizado, don Juan Carlos nos tiene abandonados a pesar de nuestro apoyo del pasado), y por otra las ya atávicas dirigidas con toda saña a doña Letizia a la que ese sector más arcaizante de la aristocracia no consigue tolerar.

Los que saben mantenerse al margen de las conspiraciones de salón

Otros nobles más progresistas como los Alba (Alfonso Martínez de Irujo es presidente de la Diputación de la Grandeza), o el duque de Abrantes (mano derecha de los príncipes de Asturias en Zarzuela), o Rita Allendesalazar (su padre el conde de Montefuerte fue jefe de protocolo de la Casa del Rey), íntima amiga de doña Elena, saben sin embargo mantenerse en la distancia de esas pequeñas conspiraciones de salón mientras en Zarzuela la princesa parece contar también con escasos apoyos.

Hasta en círculos cercanos a la propia familia real se piensa que se acercan tiempos difíciles para doña Letizia que, todo hay que decirlo, poco o escaso apoyo parece haber recibido en estos ya diez años de pertenencia a la casa de Borbón. Un hecho que explicaría su aparente desconocimiento de ciertas formas propias de la realeza y de modos de funcionar en ese complejo mundo que doña Sofía conoce a la perfección.

La princesa cierra su círculo

Aparentemente sola, nos cuentan que intenta hacerse con un círculo propio de amigas profesionales que pueda ayudarla en estos momentos, pues dado que el rey no tiene la menor intención de abdicar aún le queda un largo camino por recorrer en esta difícil situación que es “estar a la espera”. Esa situación incómoda que ya tuvo serias consecuencias en Inglaterra durante los tiempos de Lady Diana, con quien algunos que intentan atacarla ahora la comparan. Porque a pesar de sus esfuerzos sus formas no convencen, y los aciertos no saldan las exigencias.

Las caretas van cayendo y los bandos se van conformando, pero entre tanto doña Letizia parece haber decidido recolocarse en su situación de esposa del heredero haciendo todos los esfuerzos posibles, mientras que don Felipe se encuentra en una difícil posición que ya afecta a su relación con su padre el rey por la buena entente que él continúa manteniendo con su esposa. Lógico, sin embargo, que en medio de un ambiente tan denso seamos testigos de tensiones entre el matrimonio de los herederos, que el día 19 asistieron a un acto de convocatoria de becas del Banco de Santander. “Se notaba cierta tensión a pesar de los esfuerzos”, nos relata uno de los presentes, aunque don Felipe, que siempre goza de más amplias simpatías, se fotografió con muchas de las jóvenes universitarias.    

¿De qué hablará el rey en su discurso de Navidad?

Tampoco ayuda el que ahora vuelva a hablarse del pabellón de caza que don Juan Carlos se hizo construir en 2007 por un montante total de 3,4 millones de euros en terrenos de los montes de El Pardo que pertenecen a Patrimonio Nacional. Una vivienda que no es propiedad del monarca, que solamente la usufructa, pero que es una casa en toda regla con sus 1.000 metros cuadrados de planta baja y 700 de planta superior confortablemente decoradas, a la que se hicieron llegar algunos de esos trofeos de caza que distintos miembros cazadores de la familia real suelen enviar al museo de caza del palacio segoviano de Riofrío.

Nos cuentan que ese edificio es probablemente un originario pequeño y austero pabellón que el general Franco se hizo construir, siempre con su huella de sobriedad, para utilizarlo como apoyo de sus partidas de golf en los montes de El Pardo. Un lugar que en otro tiempo debió de frecuentar Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn en compañía de algunos de esos amigos cazadores del rey como Juan Abelló. ¿Será acaso que don Juan Carlos, que ya de niño cazaba en la finca El Alamín, por entonces propiedad del marqués de Comillas, y que ha cazado en casi todas las fincas de los grandes aristócratas españoles y extranjeros, quería tener su propia casa para esas lides? En cualquier caso la situación no hace sino acrecentar las preguntas en torno a los contenidos del discurso de Navidad de don Juan Carlos que, con toda probabilidad, y aunque algunos lo esperan, no contendrá mención alguna a la para él impensable cuestión de la abdicación y si seguramente hará referencia a ese tema para él tan inquietante y doloroso como es la tensa situación política en Cataluña.

Ricardo Mateos