Menú Portada
Desde Zarzuela se insiste en que este es un acto que pertenece al ámbito estrictamente privado, si bien se olvidan del gasto que supone el despliegue de aparato de seguridad que ello requiere, y que se habría evitado de haberse organizado en el recinto de palacio

Doña Leonor: una comunión burguesa con grandes medidas de seguridad impuestas por su madre, la reina de España

Mayo 19, 2015

De hecho se dice que su control del elitista Colegio Santa María de los Rosales es más que notable, pues ya en su momento provocó la salida de esta institución escolar de la que fue su directora durante 45 años e institutriz del rey Felipe VI, Pura Sotillo. E "relevo" estuvo envuelto en una larga polémica pues hubo quien vio en ello la injerencia directa de doña Letizia que parece mantener una buena relación con la nueva directora, Ana Arigita Badillo
Será inevitable tener que manejar con sagacidad la medidas de seguridad que, por lo que parece, molestan a algunos de los padres al igual que en el pasado ya existieron quejas reiteradas en torno a la gran importancia que se concede a las opiniones de doña Letizia en el centro escolar. Se habla de la posibilidad de controlar la identidad de los asistentes al acto, habrá personal de seguridad desplegado, y solamente los padres de los niños tendrán lugar y asiento reservado por orden alfabético de apellidos, pues el resto de invitados se colocarán en siguiendo un riguroso orden de llegada


El miércoles 20 de mayo, un día entre semana para dar énfasis a la dimensión religiosa del acto, la princesa doña Leonor tomará su primera comunión a las 12 de la mañana en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Aravaca, asociada a su Colegio de Santa María de los Rosales, en una ceremonia sencilla, de carácter estrictamente privado y familiar, pero en medio de grandes medidas de seguridad por la presencia de la heredera al trono y de sus padres, los reyes de España. Un acto religioso de regusto burgués al uso, muy en la línea de ese deseo de doña Letizia de no querer marcar grandes distancias entre sus hijas y la realidad, y en el que sólo un fotógrafo profesional se encargará de realizar las fotos en el interior del pequeño recinto a los niños (suponemos que las de la princesa de Asturias se cederán posteriormente a los medios de prensa), si bien cabe preguntarse cómo controlar que los familiares de los comulgantes no tomen instantáneas del acto (si podrán hacerlo antes de entrar en el templo), cosa que podría molestar a doña Letizia, quien no le gusta que circulen fotografías de sus hijas y cuyas opiniones son férreamente escuchadas en el centro escolar.

De hecho se dice que su control del Colegio es más que notable, pues ya en su momento la salida de la institución de la que fue su directora durante 45 años, Pura Sotillo, estuvo envuelta en larga polémica pues hubo quien vio en ello la ingerencia directa de doña Letizia que parece mantener una buena relación con la nueva directora, Ana Arigita Badillo. El oficiante será el capellán de la escuela, Fray Javier, y el atuendo de carácter civil será, para no marcar diferencias entre los niños de cuarto curso, el uniforme de diario del colegio compuesto por falda y camisa al que se añadirán un blazer azul marino con el escudo del colegio y el lazo o la corbata de color azul marino con franjas transversales en amarillo.

Malestar entre los padres del resto de los niños

Pero será inevitable tener que manejar con sagacidad la medidas de seguridad que, por lo que parece, molestan a algunos de los padres al igual que en el pasado ya existieron quejas reiteradas en torno a la gran importancia que se concede a las opiniones de doña Letizia en el centro escolar. Se habla de la posibilidad de controlar la identidad de los asistentes al acto, habrá personal de seguridad desplegado, y solamente los padres de los niños tendrán lugar y asiento reservado por orden alfabético de apellidos, pues el resto de invitados se colocarán en siguiendo un riguroso orden de llegada.

Tras la ceremonia no habrá celebración conjunta, y será el sábado cuando la princesa de Asturias sea el centro de una fiesta para familia y amigos en el palacio de la Zarzuela. Desde el gabinete de prensa se insiste en que este es un acto que pertenece al ámbito estrictamente privado, si bien se olvidan del lógico interés que despierta cualquier evento importante en la vida de doña Leonor, y el gasto que supone el despliegue  de aparato de seguridad que ello requiere, y que se habría evitado de haberse organizado en el recinto de Zarzuela. Así sucedió en el caso de don Felipe y de sus hermanas, cuyas Comuniones, si bien fueron actos de carácter privado, si estuvieron rodeadas de un mínimo de protocolo dentro de la línea de sencillez que por entonces guiaba la vida de los príncipes de España. Doña Elena comulgó el 30 de mayo de 1972 asistiendo al acto su abuela la condesa de Barcelona, acompañada por su hermana la princesa Dolores de Borbón, y las familias de las infantas doña Pilar y doña Margarita; y algo similar sucedió en el caso de doña Cristina el 30 mayo del año siguiente, y en el de don Felipe en esa misma fecha en 1975 estando en todos los casos su abuelo el conde de Barcelona ausente por estar sujeto a su forzado exilio. En aquellas ocasiones algunos medios de prensa pudieron acceder con tranquilidad a tomar fotografías y hasta se distribuyeron recordatorios.

Nuevos tiempos, nuevas tradiciones y más gasto

Tradicionalmente, los hijos de los reyes de España tomaron la primera Comunión en actos oficiales de carácter familiar en la capilla del palacio de Oriente. Así fue en el caso de los hijos de Alfonso XII y de Alfonso XIII, y posteriormente, y ya en el exilio, don Juan Carlos comulgó vestido de marinero en la Iglesia de San Juan de Estoril el 5 de enero de 1947 en una ceremonia a la que se quiso dar una cierta solemnidad para marcar la importancia de la figura del futuro rey de España.

Eran tiempos de carencia y de dificultad que imponían severas limitaciones, pero a ello siguió el modelo sencillo y nada pretencioso del gusto de doña Sofía, que ahora da paso a este otro de perfil aún más bajo tan afín a las ideas de doña Letizia que, sin embargo, mantiene esa tendencia al aburguesamiento de la monarquía que en realidad es un vano intento de ocultar esa realidad palpable que es que la familia real no puede confundirse con el resto ni es en modo alguno una familia más. Por tanto, y a pesar de las estrictas medidas de seguridad, no podrá evitarse que la Comunión de la futura reina despierte un gran interés mediático y la presencia de la prensa a las puertas de la Iglesia, pues si tenemos princesa queremos y necesitamos verla en los momentos señalados de su vida. 

Ricardo Mateos